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Economía digital: ¿Cómo se regula?

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Que la revolución tecnológica es un hecho, no es novedad. Que está cada vez más presente en nuestras vidas, tampoco. Pero lo que todavía no conocemos, es hasta dónde llegará su impacto. Frente a las innovaciones, el reto actual para los gobiernos, radica en crear una legilsación que avance a la misma velocidad de estos cambios y no -como indican especialistas- «leyes realizadas a través del espejo retrovisor».

Cuando la regulación no contempla correctamente los efectos que ésta puede tener a la hora de aplicarse, es cuando se profundizan aún más, los impactos que actividades como la economía digital o colaborativa ejercen.

Para dar marco teórico a este nuevo escenario, algunos proponen retomar un concepto acuñado por Gunningham hace dos décadas: la Regulación Inteligente. Este refiere a una forma de pluralismo regulatorio, que abarca formas flexibles, imaginativas e innovadoras de control social. En otras palabras, significa crear un entorno transparente, claro y predecible para los negocios y la ciudadanía, que se mantenga en el tiempo, mientras aparecen soluciones a los desafíos que van surgiendo.

 

Regular de manera excesiva puede representar un obstáculo a la innovación que caracteriza a la economía digital .
VERDADERO

El perfil de innovación y su nivel de desarrollo en cada país, está intrínsecamente relacionado con la rigidez de las normas y leyes que regulan las actividades tales como la creación de organizaciones y la utilización de patentes. Si bien el desafio se centra en asegurar un ambiente seguro y normativas de calidad, los gobiernos deben estar preparados para afrontar los nuevos riesgos de los modelos de negocios que están surgiendo, especialmente con la economía digital, manteniendo un equilibrio entre la protección de los ciudadanos y la necesidad de estimular la innovación.

 

La regulación inteligente implica volver atrás y comenzar de cero.
FALSO.

Los principios aplicados con éxito en etapas anteriores y especialmente en el mundo analógico, son los cimientos de esta nueva agenda regulatoria. La mayoría de los instrumentos utilizados durante decadas todavia siguen vigentes para el nuevo entorno digital. No obstante, la modernización requiere de otras estrategias y otro nivel de celeridad para recorrer el camino en sincronía con los avances. Al mismo tiempo, se busca asegurar una buena gobernanza regulatoria que permita identificar problemas y soluciones basados en evidencia empírica, teniendo en cuenta costos y beneficios -y lo más destacado- que permitan ser revisados periódicamente.

El desarrollo económico y social se ve impulsado por regulaciones inteligentes.
VERDADERO 

Dado que la mayoría de los casos de economía colaborativa o digital se tratan de modelos de negocio disruptivos, éstos traen aparejados bastantes fricciones entre los ciudadanos. De allí, que para llegar a contar con normas adecuadas, se requiere generar un espacio de diálogo que permita avanzar en la búsqueda de soluciones comunes. Si esto se alcanza de una manera colectiva mediante un trabajo articulado, el impacto será mayoritariamente positivo, garantizando la competitividad y desarrollo del sector, con la menor cantidad de personas perjudicas posible.

 

La colaboración entre reguladores y regulados no es necesaria.
FALSO

Es escencial generar una relación de confianza y transparente entre todos los actores involucrados. Como resultado, disminuyen las percepciones negativas o de riesgo que ciertas actividades generan inicialmente. La apertura hacia otras latitudes tambien resulta clave dado el carácter global y complejo de la economía digital. Por eso, especialistas advierten que es necesario promover y participar en iniciativas de cooperación regulatoria internacional, coordinar a los distintos actores a nivel nacional y monitorear prácticas de éxito implementadas en otros países.

Es clave no perder de vista los efectos del uso de tecnología a la hora de crear nueva regulaciones. 
VERDADERO

Se deberá tener mucha sensibilidad para identificar y analizar las consecuencias de las regulaciones. Especialmente aquellas que afecten, por ejemplo, a los trabajadores (cambios en los vínculos laborales), consumidores (derechos de usuarios), o ciudadanos preocupados con el manejo de sus datos personales (privacidad y uso de información sensible). Asimismo, se deberá prestar atención a los efectos de nuevos productos y modelos de negocios sobre los mercados que impactan en la competitividad de las empresas y en la economía en general.

 

 

 

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