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Por la igualdad real

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En un país a la vanguardia en leyes para el reconocimiento de los derechos de la población LGTBI, todavía falta mucho para verlo reflejado en la práctica. Con ese fin, trabaja trabaja la Asociación Familias Diversas de Argentina. 

¿Qué es una familia? O más aun, ¿qué no es una familia? Cada época y lugar ha producido un modelo hegemónico de esa construcción cultural. No siempre tuvo el mismo significado y a su alrededor se sucedieron innumerables disputas sobre cómo «debería ser», qué se estima «positivo» y qué «negativo» para sus integrantes y para la sociedad. Si bien no hay un modelo único, determinadas concepciones sobre la familia fueron históricamente posicionadas como representaciones dominantes por sobre otras. En este contexto, hablar de diversidad, se constituye como un paradigma disruptivo. No se trata de cambiar un modelo por otro, sino de afirmar su existencia como tal.

¿Cómo se define una familia diversa?

«Justamente no la definimos» explica Andrea Rivas, presidenta de la Asociación Familias Diversas de Argentina (AFDA). «Entendemos que pasa más por la autopercepción que tiene la persona. Lo importante, es el vinculo de amor y el proyecto en común. Entonces, cuando eso existe, para nosotros ya conforman una familia». Así, desde AFDA trabajan en acompañar a quienes sienten que no responden al modelo clásico tradicional heterocisnormativo, y no se corresponden con los estereotipos que rigen las sociedades actuales.

Desde su creación, cinco años atrás, se propusieron ayudar a eliminar las barreras que existen para lograr la plena igualdad y la no discriminación en la vida de las personas. Pero, ¿cuáles son esas barreras? «Hay muchas», aclara Rivas. «Si bien Argentina tiene un marco legal de protección amplio, en el día a día, la implementación de esas leyes se encuentra con muchas problemáticas» agrega.

La normativa existente, tal como menciona Rivas, posiciona a la Argentina como un país de avanzada en el reconocimiento de los derechos de la población LGTBI (lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersex), pero todavía no se ha podido transformar esa igualdad jurídica en igualdad real. Esto implica que aun no estén garantizados estos derechos en ámbitos laborales, sanitarios, educativos, recreativos, entre otros.

Desde AFDA entienden que, para llegar a esa instancia, es necesario empoderar a las personas, de modo tal que su voz tome protagonismo en las instituciones educativas y en las políticas públicas. 

Programas por la igualdad

Si bien los cambios legislativos significan un gran logro, en las prácticas sociales continúan arraigados prejuicios y estereotipos que sustentan la discriminación. En este sentido, el abanico de temáticas que se abren frente a AFDA para erradicarlos, es amplio. Con el fin de abordarlos, diseñaron diversos programas en las áreas de educación, trabajo, niñez, desarrollo de capacidades y fortalecimiento comunitario y social.

En la esfera de la educación, un papel protagónico se lo lleva actualmente, lo vinculado a la Ley Educación Sexual Integral (Nº 26.150). Esta normativa promulgada en 2006, establece el derecho de todos los y las estudiantes a recibir contenidos de educación sexual de manera integral en todas las escuelas del país desde el Nivel Inicial hasta la formación técnica no universitaria.

Es necesario empoderar a las personas, para que su voz tome protagonismo en las instituciones educativas y en las políticas públicas. 

De allí que, para poner fin a este tipo de problemáticas en las instituciones, colaboran en desarrollar las capacidades del personal docente y administrativo, como así también en las familias para que niñas, niños y adolescentes tengan espacios seguros para poder denunciar este tipo de situaciones.

Otro ámbito en donde AFDA identifica gran parte de los obstáculos y barreras a los que se enfrentan los grupos con quienes trabajan, es la salud. «Tiene que haber una gran inversión del Estado para que se puedan cumplir las leyes por la salud integral de las personas trans. La Ley de Identidad de Género establece que la persona tiene acceso al libre desarrollo de su identidad y eso significa que tiene que recibir los tratamientos de modificaciones de las características de género de manera gratuita. Sin embargo, hay faltantes de hormonas» menciona Rivas.

Una batalla cultural

La representación del mundo que los medios de comunicación realizan, influye en gran medida, sobre la construcción que las personas tienen sobre la realidad que los rodea. Los noticieros, novelas, películas, tienen la capacidad de crear o reproducir esterotipos y creencias; son vehículos de discursos y del lenguaje. Todo este poder puede -sin dudas- ser utilizado de una manera constructiva a nivel social, o por el contrario, profundizar las brechas preeexistentes.

Todavía no se ha podido transformar la igualdad jurídica en igualdad real. Esto implica que aun no estén garantizados estos derechos en ámbitos laborales, sanitarios, educativos, recreativos.

Conscientes de esta realidad, desde AFDA iniciaron un trabajo territorial con prácticas audiovisuales, a través de las cuales llevaron a las comunidades nuevas narrativas y miradas a la representación de los personajes LGBTIQ+. A través de capacitaciones, aquellos grupos a quienes se les dificulta hacer escuchar su voz, pudieron producir y contar sus historias y debatir sobre los contenidos de los medios de comunicación. «También nos permitió pararnos desde el lado de la deconstrucción de los estereotipos negativos que generan desigualdades de género» agrega Rivas.

100 días para enamorar

Con esta experiencia como respaldo, fueron convocados para asesorar a los guionistas de la reconocida novela «100 días para enamorarse» que emitió Telefe durante 2018. Esa ficción caló hondo en los espectadores y traspasó el prime time televisivo para instalar el debate de la identidad de género en otros ámbitos como la escuela, la familia o las redes sociales. En la tira, se contaba la historia de Juana, interpretada por Maite Lanata y su transición hacia ser Juan. «Trabajamos mucho con les guionistas. Realmente fue una promoción de derechos muy importante porque la temática en general, y leyes como la de Identidad de género, la de Educación Sexual Integral, pudieron llegar a otra audiencia» recuerda Rivas.

La sensibilización se tradujo en un cambio de actitud muy positivo por parte de los televidentes. Rivas resalta la cantidad de mensajes que recibían donde les relataban los cambios que se producían en las familias que estaban recorriendo caminos similares a los que se mostraban en la ficción.

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