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Tecnología para cuidar el planeta

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El vínculo entre tecnología y medio ambiente es muy estrecho. La innovación y el compromiso de gobiernos y empresas, se centra hoy en frenar el avance del cambio climático, que día a día, crece de manera exponencial. En este contexto, la «Comida inteligente» empieza a ganar protagonismo.

Los expertos señalan al menos cinco tendencias tecnológicas que, puestas al servicio del planeta, pueden contribuir a mejorar la situación: Producción y uso de energía nuclear; ampliación del potencial energético de los paneles solares; bioenergía con tecnología de captación de CO2; uso de iluminación LED y vehículos eléctricos autónomos.

Claudio Seebach, presidente ejecutivo de Generadoras de Chile, explicó que la evolución de la tecnología, acompañada de una buena regulación, incluso en sectores industriales que siguen produciendo los mismos productos o servicios, generó una reducción del impacto medioambiental.

Los grandes cambios tecnológicos que están ayudando a reducir las emisiones han demostrado cómo se puede tener una matriz productiva más limpia y las energías renovables juegan un rol fundamental en este sentido. Las transformaciones tecnológicas en industrias y sectores que hasta ahora han sido los más contaminantes son la mejor manera de mitigar las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI).

En ese sentido, Seebach agregó que en el sector de generación “podemos reconocer un rol crucial de las energías renovables, pero que incluso antes de la fuerte penetración de éstas, ya se veía una importante participación de tecnologías como, por ejemplo, el uso de gas natural para producir energía eléctrica con un menor impacto ambiental y menos emisiones que el carbón o diésel que eran las tecnologías tradicionales”.

Cuando se suman otras tecnologías disponibles, el impacto se multiplica. “La reducción del consumo energético teniendo medición inteligente; la integración de generación renovable en domicilios y edificios que puedan inyectar energía limpia a la red; las ciudades inteligentes que ayudan a optimizar los tiempos de traslado y el uso de la infraestructura pública y la electrificación del transporte, entre muchos otros factores, nos pueden ayudar a lograr un mundo casi libre de emisiones en tiempos considerablemente menores de lo que sería el business as usual”, enfatizó Seebach.

En ese sentido, una tecnología que tiene un rol central para garantizar la optimización del consumo energético es Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Esta es una gran aliada para monitorear el consumo energético en edificios, por ejemplo, porque permite regular la calefacción, prender y apagar luces y evitar el consumo innecesario.

También es utilizada para rescatar especies en peligro de extinción porque permite rastrear y monitorear animales con collares para geomaping o drones conectados.

Los sensores inteligentes usados en el campo, por ejemplo, permiten a los agricultores reducir la cantidad de residuos que producen y monitorear diferentes procesos relativos a los cultivos, como la cantidad de agua utilizada en el riego o detectar niveles de humedad del suelo.

“El uso de tecnologías IoT impacta de forma directa y positiva en la eficiencia de procesos y así logran reducir el impacto ambiental. La autonomía de los sensores y equipos muchas veces se logra por medio de paneles solares y la forma en que optimizan procesos acentúa el cuidado del consumo de recursos energéticos”, opinó Nicolás Laurutis, ingeniero de innovación en Logicalis Argentina, empresa global de soluciones y servicios de tecnología de la información y comunicación.

El especialista enumeró algunos ejemplos como el uso de “sistemas de disponibilidad de estacionamiento evitan la circulación innecesaria de transporte, la combustión se reduce y así las emisiones de CO2; la optimización en riego automático por medio de sensores de humedad del suelo y la optimización en procesos de logística tales como recolección de basura, abastecimiento de reservas en estaciones, etc.”.

En Logicalis tienen una solución propia que permite medir todo lo referente a consumo eléctrico como infracciones a las normas, anomalías y excesos que impactan de forma directa o indirecta en la facturación. A su vez, el análisis de estos datos se traduce en posibles caminos para lograr su optimización. La plataforma también reporta alertas instantáneas de acuerdo a reglas de negocio.

“La solución es muy sencilla y consiste en un sensor trifásico y un equipo transmisor de datos por red celular que reporta a la nube (en este caso, Microsoft Azure). Al alimentarse comienza a reportar datos y en caso de haber un corte de suministro, sigue operativa porque posee autonomía”, agregó.

El cambio climático está dado en gran medida por la utilización de combustibles fósiles (casi dos tercios) y por la destrucción de bosques y suelos para la explotación agropecuaria, explicó Carlos Tanides, coordinador del Programa Ambiente y Energía de la Fundación Vida Silvestre.

Y agregó que la tecnología puede ayudar a atenuar el cambio climático si está bien empleada y se buscan soluciones para hacer los equipos más eficientes en cuanto al consumo, y para continuar desarrollando energías renovables.

“Todo lo que permita dejar de usar combustibles fósiles para proveer de servicios energéticos ayuda. La tecnología en sí misma no es ni buena ni mala, y mientras se aplica en desarrollos que apuntan a reducir el consumo, también se utiliza en otros que lo incentivan. Lo más importante detrás de todo esto es la voluntad y las regulaciones de gobierno y estados para promover tecnologías sustentables”, explicó.

En ese sentido, en el segmento de energía, la tecnología puede contribuir a generar eficiencia, por un lado, en el ámbito de la producción con el desarrollo de energías  renovables, fotovoltaica, eólica, generación distribuida y almacenamiento en baterías. Por otra parte, es un gran aliado en todo lo que tiene que ver con el ahorro energético, como en automóviles, electrodomésticos, luminarias que consumen menos, etc.

Ambiente y economía

El  gran reto mundial para frenar el cambio climático es el desplazamiento del consumo de combustibles fósiles de la matriz energética y en todos los ámbitos de la economía: transporte, construcción, minería, generación eléctrica, consumo industrial y residencial. En este último punto habrá que cambiar las forma en que se produce calor para calefaccionar, calentar agua y cocinar.

El objetivo es cumplir con las metas de reducción de GEI que establece el Acuerdo de París y mantener el aumento de la temperatura del planeta por debajo de los 2 grados centígrados a 2050.

“La electricidad es solo el 21% del consumo final de energía en Chile, versus por ejemplo, el petróleo y sus derivados como el diesel, bencinas, kerosene o Gas Licuado de Petróleo (GLP) que representan el 57% y junto a la leña no sustentable explican buena parte de la contaminación local en las ciudades, a causa del transporte y la calefacción. En concreto, debemos apuntar a una mayor electrificación del transporte, junto con un desarrollo de una construcción y calefacción más eficiente energéticamente, que permitirá una mayor electrificación de los hogares y procesos industriales”, explicó Seebach.

Y agregó que el sector de generación eléctrica en Chile lideró las acciones para disminuir las emisiones de GEI a través de la incorporación masiva de energías renovables, y el acuerdo de retiro y/o reconversión de centrales a carbón.

La acción, además, contempla el cierre de más del 20% de la capacidad en cinco años y el cierre total al 2040, 10 años antes de la meta de carbono neutralidad que contempla el proyecto de ley Marco de Cambio Climático del gobierno chileno.

En ese sentido, Seebach opinó: “sabemos que se requerirán varios cambios importantes en las tecnologías para poder llevar a cero las emisiones de gases de efecto invernadero, donde se introducirá, por ejemplo, el uso de hidrógeno, ojalá producido con fuentes de energía limpias y renovables, para movilizar transportes de carga pesada”.

Por su parte, Tanides agregó que, en Argentina, el desarrollo de energías renovables ocurrido en los últimos años fue muy relevante y el pasaje de luminarias incandescentes o de bajo consumo a LED y los sistemas de etiquetado en heladeras y aires acondicionado tuvieron un impacto importante.

“De todos modos hay que profundizar estas acciones, y el futuro dependerá del compromiso, las decisiones y la capacidad que tengamos de implementar energías sustentables. Si bien a nivel local hay algunas políticas que trabajan por ejemplo sobre el tema de eficiencia energética, todavía no se ha desarrollado lo suficiente. Actualmente solo un 8% de la energía eléctrica proviene de energías renovables y a nivel mundial la tendencia es a acentuar estos modelos, aunque lamentablemente no se haga con la velocidad necesaria. Por lo tanto tenemos mucho más por hacer y reclamar a los gobiernos para que implementen políticas”, opinó.

Comida inteligente

Otra tendencia que está alineada con la reducción de emisiones de dióxido de carbono -y sobre la que se está hablando cada vez más- es la generación de alimentos más amigables con el medio ambiente.

Según el programa Future of Food, de la Universidad de Oxford, si el mundo aumentara el consumo de vegetales para el 2050, las emisiones de dióxido de carbono vinculadas a la producción de carne caerían un 60% (70% si toda la población fuera vegana); se evitarían 7 millones de muertes de animales al año, (8 millones si el mundo fuera vegano); se padecerían menos enfermedades relacionadas con la alimentación y se reducirían los gastos médicos, obteniendo un ahorro entre un 2% y 3% del PIB global.

NotCo es una compañía chilena dedicada a la fabricación de alimentos vegetales, que en 2015 desarrolló un algoritmo al que llamaron Giuseppe para analizar la estructura molecular de los alimentos de origen animal y detectar qué plantas se necesitan para alcanzar un producto idéntico. Su primer producto fue la mayonesa NotMayo, a base de garbanzo de características sensoriales iguales a la tradicional, pero con una impronta sustentable y saludable. Este nuevo producto utiliza un 87% menos de agua, emite un 37% menos de CO2 y necesita un 32,5% menos de energía que la necesaria para fabricar una de origen animal.

“El gran desafío para todas las foodtech es poder transformar la totalidad de la industria alimenticia a través de la tecnología, haciéndola más sustentable y saludable para todos. Como el correr de los tiempos, estas soluciones tienen que ser fáciles y ágiles para los consumidores, pero con el desafío de no perder lo básico de la alimentación: nutrición, sabor y salud. Además, a esto se le suma la responsabilidad social que toda empresa tiene que mantener para poder relacionarse con los nuevos tipos de consumidores: los mismos que deciden día a día su compra frente a las góndolas repletas de opciones, pero que compran el producto que demuestra valores relacionados con el cuidado del medio ambiente y un verdadero aporte a la economía circular”, explicó Belén Braun Solanet, gerente de Marketing de NotCo.

Está claro que el desafío para mitigar el cambio climático está dado por el reemplazo de combustibles fósiles y la migración hacia esquemas de energías renovables y en este camino las nuevas tecnologías tienen un rol central. Cada vez más, la sustentabilidad está asociada a la innovación y será vital que esta premisa pueda traducirse en políticas públicas para que las ciudades y las industrias se sigan desarrollando sin dañar el planeta.

One comment

  • Francisco Maino

    mayo 9, 2020 - 1:28 am

    Excelente reportaje, un resumen muy bien logrado de una investigación informativa de los procesos sociales , culturales , ambientales , económicos que han marcado la ruta Nacional e Internacional del desarrollo sustentable de Nuestro Planeta.

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