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La contrahegomonía mediática

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Escapando de la lógica comercial de los medios hegemónicos, el Multimedios Mordisquito, abre un espacio a los sectores populares para hacer escuchar su voz.

En 2015 un grupo de jóvenes cordobeses decidió replantear los métodos de militancia política vigentes y emprender una nueva perspectiva. Para ello, haciendo eco de las nuevas tendencias y tecnologías, crearon en 2016 el Multimedio Mordisquito. El nombre elegido para este medio popular, fue inspirado en un personaje creado por Enrique Santos Discépolo, que reflejaba la realidad social y política del país, cumpliendo un rol importante dentro de la comunicación. «De alguna forma, nosotros aportamos para hacer la contrahegomonía mediática», expresa en esta entrevista Misael Ilenich, uno de los fundadores y actual Coordinador Federal de la organización.

¿Como definís a Mordisquito?

Para muchos es un movimiento cultural y para nosotros va a seguir siendo un medio de comunicación. Pero, para la mayoría de la gente, además, es un espacio de contención de jóvenes en los sectores populares que inician sus primeras experiencias de participación militante con nosotros.

¿Cuáles son esos mensajes y contenidos a los que ustedes le dan visibilidad y que no se encuentran en otros medios?

Tratamos de no ser un medio propagandístico y publicitario, sino uno que aporta a la construcción pedagógica de nuevos criterios de la sociedad, apostando a la inclusión. A diferencia de otros medios, no estamos tan inmersos en las súper estructuras, sino en las cuestiones humanas. Hemos hecho un trabajo periodístico muy importante en materia sindicalista. No solamente formamos y difundimos la vida de cada gremio, sino que apostamos a volver a reconstruir ese lazo que tenia el sindicalismo con el resto de la sociedad. No decimos que somos apolíticos o personas objetivas, sino que somos comunicadores populares honestos intelectualmente -y de ese punto de vista- lo vamos a transmitir.

¿Cómo arman la agenda de contenidos?

Lo único que decimos que nunca se va a sacar es nuestra línea editorial peronista, que se recuesta fundamentalmente en los trabajadores y trabajadoras que han sido los padres y madres de este movimiento. Y sumado a eso, es la cuestión federal. Tratamos de difundir lo que sucede en el resto de las provincias, no solamente lo que pasa en Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba. Intentamos que la información sea obtenida de manera genuina desde los lugares desde donde sucede cada hecho. Así, visibilizamos a los invisibilizados.

Desde la experiencia que les tocó transitar, ¿Cómo es para un medio popular ganarse un espacio y legitimidad frente a otros medios? 

Nos sigue costando muchísimo tener legitimidad entre nuestros pares. Tenemos la suerte de haber encontrado un espacio dentro del sindicalismo que nos hizo tener mayor posicionamiento en el medio político comunicacional, por una cuestión de compañerismo. Pero ante los medios fuertes no tenemos espacio y ni siquiera nos dan legitimidad los propios dirigentes. Siempre hemos resaltado a dirigentes que no se fijan si el medio tiene un millón o sólo diez seguidores, sino que tienen en cuenta lo que ese medio predica. Para nosotros eso es significativo porque es difícil llegar a figuras importantes.

¿Conseguir financiamiento es otra barrera para los medios como Mordisquito?

Sí, vemos una diferencia también en la distribución de la pauta, no sólo del Estado, sino también de las organizaciones gremiales. Organizaciones propias dentro del campo nacional y popular, en vez de reforzar los medios alternativos prefieren seguir poniendo un dineral en los medios hegemónicos, porque se aseguran la visibilidad.

Hasta el día de hoy, eso sigue siendo una barrera económica que nos impide desarrollarnos a pleno. Podríamos tener filiales y corresponsalías en todo el país con algo de recursos. Hemos apostado a la solidaridad de muchísimos compañeros y compañeras -y sobre todo- lo hemos contenido en esta última etapa, porque durante los últimos cuatro años hemos tenido de aluna manera el apoyo de los gremios.  Es una cuestión natural porque el movimiento obrero, frente a gobiernos liberales, está a la vanguardia de la lucha. Pero creo que el problema está cuando tenemos gobiernos populares y seguimos teniendo los mismos problemas económicos.

Siguiendo con las barreras para el sector, ¿cómo es la situación hoy en torno a la legislación que impulsa el desarrollo de medios populares? 

La cuestión de la desigualad en materia de comunicación e información viene hace mucho. Tenemos todavía estructuras heredadas de la dictadura militar. Pese a que hubo una fallida Ley de Medios, en estos cuatro años, lo que sí ha trabajado muy bien el macrismo fue en profundizar esa brecha comunicacional e informativa. Eso nos marcó mucho porque hasta el día de hoy no hay normativas vigentes que sirvan para legalizarnos como medios alternativos. La poca que sí está disponible, tiene tantos requisitos, que hacen que muchos como nosotros queden en el camino, ya sea por falta de papeles o de recursos o cualquier otro tipo de herramienta. Me parece que esa es una de las cuestiones que se deberían ahondar más adelante.

 ¿Qué expectativas tienen sobre este tema para los próximos años?

Bueno, hubo una pandemia que trascendió este tema. Por ahora nosotros mantenemos perfil bajo para no generar falsas expectativas, porque no hemos visto ninguna intención o señal por parte del Estado con respecto a los medios. Hoy están más preocupados por estas cuestiones -que son lógicas- pero hasta el día de hoy seguimos de la misma manera con la que fundamos Mordisquito.

Mordisquito nació con la utilización de celulares. ¿Qué posibilidades abre esta característica? 

Nosotros empezamos con dos teléfonos celulares. Siempre lo remarcamos porque cuando fuimos a hacer nuestra primera cobertura veíamos muchos medios que estaban con las cámaras HD y con equipamiento que nosotros no podríamos tener. Pero esto nos sirvió para la facilidad con la que uno puede generar contenidos. Descubrimos que la militancia en parte volcó su energía y sus intereses en las redes sociales, entonces también aprovechamos eso. Hoy es mucho más accesible conseguir un aparto y tener conectividad. Eso fue una de los principales motivos por los que hemos sobrevivido hasta el día de hoy. Hemos sido artesanales y eso nos ha permitido generar contenido y cubrir primicias mucho más rápido de lo que puede llegar a sacar un medio hegemónico.

¿Cual es la meta que se proponen alcanzar en el largo plazo como medio de comunicación? 

Estamos empezando a dar pequeños pasos. Nuestro principal objetivo es lograr tener cobertura en todo el país con compañeros y compañeras del multimedio que garanticen un flujo de información todos los días. Nuestro momento culmine sería una comunicación latinoamericanista, de la Patria Grande. Ya estamos haciendo algunos prototipos para nuestro país donde hay muchas comunidades de distintos países y estamos sacando un semanal, llamado «Latinoamérica en cinco minutos». Con ese mismo espíritu federal también estamos apostando a la región.

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