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Para la plena igualdad

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Una charla con la ministra del flamante Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires.

En respuesta a las demandas sociales de los últimos años y fruto de un movimiento que luchó por la transformación social en torno a la igualdad jurídica, social, económica, política y cultural entre los géneros, en enero de este año, se creó en la provincia de Buenos Aires el Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual.

A la cabeza de la nueva cartera se encuentra Estela Díaz y su designación no causó sorpresa. Su larga trayectoria en la militancia por los Derechos Humanos, su activisimo sindical y levantar la bandera por la igualdad de los géneros en todos esos ámbitos la llevaron a ocupar este desafiante rol.

En esta entrevista con Alessandra Minnicelli para el programa de televisión «40 Minutos de RSE», relata el proceso de creación y ejes de trabajo de este nuevo espacio institucional, que ya comenzó con la tarea de transversalizar la perspectiva de género en todos los poderes del Estado, pero con un marcado trabajo codo a codo con los municipios.

¿Cómo fue la creación del nuevo ministerio y cuales son los ejes de trabajo?  

Crear el ministerio es un desafío hermoso. Yo llevo varias décadas de militar los temas por la igualdad de género, los derechos de las mujeres, la diversidad sexual, una agenda que junto con mi compromiso sindical he llevado siempre adelante.

Opté por una militancia que combinó la lucha por derechos de igualdad en general, para los sectores del trabajo, una perspectiva que siempre me ligó a las causas populares, pero siempre sentí que había una profunda injusticia social en razón a las desigualdades de géneros, histórica y extendida.

Cuando me toca abordarla desde el Estado y construir el primer ministerio de las mujeres en la provincia de Buenos Aires, nos sentimos en una tarea apasionante. Pensamos en un ministerio que -desde el arranque- es casi diez veces más grande que el mecanismo provincial anterior, el cual era una dirección provincial. Tenemos tres subsecretarías, dos de ellas son las patas fundamentales de las políticas sustantivas. La Subsecretaría de las Políticas para la Erradicación de las Violencias por Razones de Género tiene muchas áreas para abordar un tema de tanta complejidad y la Subsecretaría de Género y Diversidad Sexual tiene que ver con la promoción de la igualdad, imprescindible para erradicar las violencias. La tercera, es una unidad para la transversalización de la Perspectiva de Género en el propio Estado provincial, con los distintos poderes y con los municipios.

¿Cómo se conformaron los equipos de trabajo?

Tomamos una decisión y es que tenia que ser un equipo muy militante, con mucha expertise y sabiduría en cada uno de los temas adquirida en el propio cuerpo, en la calle, en pelear cada una de las leyes. Ese es el equipo que tenemos, uno absolutamente comprometido con un proyecto de vida que hoy lo ponen al servicio público.

¿En qué situación encontraron la temática de género en los municipios de la provincia?

Nos encontramos con un fenómeno similar a lo que está pasando en lo social. Cuando el presidente crea un Ministerio Nacional de las Mujeres y se crea otro en la provincia, se da una jerarquización de las áreas de género.

Pero también nos encontramos con una cantidad significativa de municipios que no tienen estos espacios, pero que ahora están en proceso de creación, otros de fortalecimiento y re jerarquización. Eso para nosotros es una demanda inmensa pero que también nos llena de satisfacción, porque se ve la importancia de tener un Ministerio. Sin duda, una temática que nos demanda en particular es la violencia por razones de género, donde -para nosotras- el dialogo con el municipio es crucial, porque creemos que el territorio concreto donde viven las personas que sufren la violencia es el lugar de la respuesta.

Presentaron un programa para fortalecer la tarea de los municipios en ese sentido. ¿De qué se trata?

Es el Programa «Comunidades sin Violencia» y es el primero de estas características. A mi primer acto de gestión -que fue la presentación del Ministerio- vinieron casi 100 municipios, lo cual demuestra el interés y la recepción de la temática. Por ese motivo, nos parecía también importante crear un fondo que tuviera recursos propios. Desde allí vamos a fortalecer tres líneas de trabajo distintas, por la propia heterogeneidad que tiene la provincia.

Una línea fue planteada para que se dispongan dispositivos de atención de las violencias, equipos interdisciplinarios, atención a varones que ejercen violencias, grupos de ayuda mutua, entre otros. La segunda línea es la de Hogares Integrales de Protección y Casas de medio camino. La tercera -que yo espero que sea la línea estrella- es la del acceso al mercado y salida laboral. Allí se incluye lo referido a la formación profesional, el cooperativismo, la asociatividad y todo lo que sea trabajar en ese sentido.

Creo que la acciones en Responsabilidad Social de las organizaciones de la comunidad debe apuntar a la terminalidad de la política pública. ¿Observan acciones con estas características?

Yo creo que ahí todavía estamos en un camino bastante incipiente. Por eso fue tan bien recibido el programa Comunidades sin Violencia, varios intendentes agradecían esta iniciativa, porque decían que, muchas veces, cuando se define la inversión pública están acuciados por otras demandas en el territorio. Así, siempre se va dejando el tema de la violencia de género «para después». Se responde con los recursos que mas o menos hay a mano, pero nunca alcanza. Por eso, me parece que estamos transitando un camino que recién empieza a hacer el planteo de que la Responsabilidad Social en lo empresario y en las demás organizaciones, tiene que contemplar la perspectiva de género y la erradicación de las violencias.

Están haciendo una suerte de docencia a través de la Ley Micaela.  ¿Cómo lo trabajan? 

Primero quiero compartir que tenemos la gran satisfacción que nuestro director de Formación para la implementación de esa Ley, es Néstor García, el papá de Micaela. Es un reconocimiento en doble sentido, porque es uno de los ejemplos que tanto nos orgullece, una persona que desde el dolor ha hecho una lucha por la ampliación de derechos, no por la venganza o mano dura, sino como el siempre nos dice: «Esto lo tenemos que conocer. Si hay perspectiva de género, si se erradican las violencias, hoy Micaela estaría viva y yo estaría haciendo otra cosa».

Por otro lado, es importante porque es varón. Nos parece que es muy bueno hacer una convocatoria en la transformación a los varones, porque parece que siempre que decís «género» hablás de mujeres u otras identidades, travestis, trans.

En cuanto a la formación, empezamos por las autoridades superiores porque creemos que es central tener decisores y decisoras políticos sensibilizados en perspectiva de género. La segunda etapa es la profundización de la formación en las autoridades y la tercera será la de formación de formadores y formadoras para que quede instalada, ya que creemos que la Ley Micaela es un contenido permanente. Es una Ley que nos obliga, pero que además es fundamental para poner este «anteojo violeta» a la mirada de conjunto de la política que se lleva adelante. En ese sentido, tenemos una recepción enorme.

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