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Teilú: contenidos inclusivos

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Teilú, una plataforma gratuita de contenidos audiovisuales accesible para personas ciegas y sordas.

El acceso a la cultura y al entretenimiento es un derecho. Sin embargo, para quienes tienen alguna discapacidad esta posibilidad, muchas veces, se les deniega. En Argentina hay 3 millones de personas ciegas o con disminución visual y 1 millón de personas sordas o hipoacusicas, que quedan excluidas de un mundo no sólo de esparcimiento sino también de acceso a la información y educación, porque no están dadas las condiciones que garanticen la igualdad de condiciones y oportunidades que tienen el resto de la sociedad.

Para cubrir parte de este gran vacío nació Teilú, una plataforma gratuita de contenidos audiovisuales accesibles. A diferencia de otros espacios virtuales similares, aquí se adaptan los contenidos (cortometrajes, largometrajes, series, documentales) con tres metodologías: audiodescripción para personas ciegas, subtitulado y lengua de señas para personas sordas.

La clave está en el factor económico: para las grandes cadenas estos grupos de personas no significan un mercado. No les es rentable y por eso no avanzan en una propuesta de este estilo.

El puntapié inicial de Teilú, vocablo celta que significa comunidad, fue en 2011 cuando un grupo de estudiantes universitarios de cine y televisión de la Universidad Nacional de Córdoba, llevó adelante una investigación para conocer cómo se vinculaban las personas ciegas y sordas con el mundo audiovisual. La empatía que sintieron al entender las problemáticas a las que se enfrentaban marcó su primer acercamiento al concepto de accesibilidad audiovisual, que hoy es el eje de su trabajo.

«Nos encontramos con que había una brecha muy grande en el acceso a los contenidos. Sobre todo, en la comunidad de personas sordas había una disparidad muy grande y lo que nos remarcaron fue que, más allá de lo informativo, el mundo del cine era totalmente distante para ellos» recuerda Maximiliano Pinela, fundador y director de Teilu y agrega: «si iban al cine, lo hacían porque sus grupos de amigos o familiares lo hacían, pero no porque lo disfrutaran. Realmente era una frustración ir porque las películas no estaban adaptadas». Entonces, en 2015 comenzaron a generar proyecciones inclusivas en centros culturales y cine clubes con el objetivo de difundir la temática y a raíz de las repercusiones y demandas que comenzaron a tener a fines de 2019, decidieron crear la plataforma online. Para ello, conformaron un equipo de trabajo diverso e inclusivo que signó su cultura organizacional. Así, hoy integran el staff personas ciegas y sordas que funcionan como correctores y son quienes dan el visto bueno de las adaptaciones antes de que lleguen al público.

«Nos encontramos con que había una brecha muy grande en el acceso a los contenidos. Sobre todo, en la comunidad de personas sordas había una disparidad muy grande. El mundo del cine era totalmente distante para ellos».

El gran salto que dio el proyecto fue como consecuencia del reciente impulso que experimentaron todas las plataformas digitales a partir de la cuarentena y el aislamiento obligatorio: el número de usuarios creció exponencialmente hasta alcanzar hoy las 15 mil personas. En ese marco y con el objetivo de popularizar esta herramienta para llegar a una mayor población tanto en Argentina como en la región, delinearon algunas estrategias de crecimiento, entre las que se destaca la creación de Teilú premium, una nueva modalidad de contenido pago que sumará cuatro estrenos exclusivos mensuales, que complementan al resto de la oferta gratuita que seguirá disponible.

Rentabilidad versus inclusión

Que hoy exista una plataforma como Teilú, da cuenta de un entorno que no es plenamente inclusivo y que las grandes cadenas de cine o televisión no se han preocupado por serlo. ¿Por qué? Pinela cuenta que la respuesta se la dieron en primera persona los ejecutivos de las salas de cine cuando ellos se acercaron con la propuesta. «Nos dijeron que la clave estaba en el factor económico, que para ellos no significan un mercado. No les es rentable y por eso no lo hacían» explica Pinela.

Algo similar ocurre con las plataformas web audiovisuales que hoy son la tendencia. «No significan para ellos un mercado o un nicho de importancia como para avanzar en una propuesta de este estilo» remarca Pinela pero aclara, que existen iniciativas de RSE dentro de algunas empresas como por ejemplo Netflix, quienes cuentan con un porcentaje mínimo de sus contenidos con audio descripción o subtítulos, pero no con las características que requieren las personas con estas discapacidades.

En el marco de la accesibilidad audiovisual, no sólo surge la necesidad de adaptar los contenidos, sino de las plataformas que los contienen también, y aquí -según comenta Pinela- se encuentra otro gran vacío. «Hay una tecnología de accesibilidad web en que incluye texto oculto dentro de la plataforma, que solamente es detectado por los lectores de pantallas de personas ciegas. Si no cuentan con esto, se les vuelve muy complejo navegar e igualmente terminan dependiendo de otra persona. Teilú sí tiene estas características y es lo que nos diferencia de otras» remarca Pinela.

Durante la cuarentena producto del covid-19, las plataformas de contenidos audiovisuales crecieron en mas de un 200%.

Otro de los grandes ausentes en este escenario es el Estado. En palabras de Pinela falta mucho en términos de acciones estatales y en su correspondiente marco legislativo. «Desde un punto de vista tecnológico falta muchísima legislación, pero también mucha decisión política sobre inclusión y accesibilidad cultural» remarca Pinela y explica que el único marco legal en el cual se inserta Teilú es la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522), y que, a raíz de las modificaciones en 2016, hoy es poco útil.

Hace mención también al Art. 66 donde se trataba la accesibilidad y se debía «incorporar de medios de comunicación visual adicional en el que se utilice subtitulado oculto (closed caption), lenguaje de señas y audio descripción, para la recepción por personas con discapacidades sensoriales, adultos mayores y otras personas que puedan tener dificultades para acceder a los contenidos». No obstante, Pinela aclara que «eso se respetó muy poco. Lo respetaron las señales vinculadas a la televisión pública, al Estado. Pero no llegó a tener gran aplicación e impacto a nivel nacional». Por su parte en materia cinematográfica el campo legislativo -según aclara- se mantiene virgen a diferencia de otros países.

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