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Enfoque de derechos.

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Los tramos más destacados del evento que reunió a los 33 países de América Latina y el Caribe para acordar la hoja de ruta de la recuperación post pandemia. Los Derechos Humanos, la Agenda 2030 y el Acuerdo de Escazú al centro de las respuestas.

En el marco de la Cuarta Reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible 2021, el 16 de marzo de 2021 se realizó el evento paralelo “Enfoque de derechos y recuperación sostenible en América Latina y el Caribe: Ubicando los derechos humanos y la Agenda 2030 al centro de las respuestas para reconstruir mejor”. 

Organizado por la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en colaboración con diversas entidades afines a la temática, participaron del encuentro representantes de los gobiernos de los 33 países de América Latina y el Caribe, de 20 agencias, fondos y programas de las Naciones Unidas, organismos intergubernamentales, instituciones financieras de la región, sector académico y privado quienes refrendaron su compromiso con la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y con enfrentar las dificultades que ha impuesto la crisis desatada por la pandemia del COVID-19. 

En su intervención, Jan Jarab, el Representante Regional para América del Sur de la Oficina del ACNUDH, señaló que la pandemia constituye una crisis de Derechos Humanos, razón por la cual éstos y la sostenibilidad deben estar al centro de las respuestas para reconstruir mejor después de atravesar esta situación. En ese contexto, hizo un llamado a un nuevo contrato social para construir sobre la base de la igualdad y protección del medio ambiente, prestando especial atención a las personas y grupos en situación de vulnerabilidad. 

Destacó asimismo que el Acuerdo de Escazú y su foco en las personas defensoras del medio ambiente constituye una herramienta valiosa para la recuperación pospandemia. 

“La actual crisis derivada de la pandemia de la COVID-19 no es igual para todos. Las personas -en particular las mujeres-, los pueblos y los países más vulnerables son los más afectados”. – Alicia Bárcena, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL

Freddy Carrión Intriago, el Defensor del Pueblo de Ecuador y Presidente de GANHRI, en tanto, subrayó que el gran horizonte es satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos del futuro, en un entorno resiliente e inclusivo. Agregó que el único camino para la recuperación pospandemia es el trabajo colaborativo entre actores públicos y privados y el renovado compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible. Resaltó además la urgencia de la colaboración y la participación como principios estructurales en la adopción de las medidas para afrontar la crisis de la COVID-19 y la construcción de una nueva realidad económica, social y ambiental. 

A continuación, Alicia Bárcena, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, recalcó que la actual crisis derivada de la pandemia de la COVID-19 no es igual para todos, sino que las personas —en particular las mujeres—, los pueblos y los países más vulnerables son también los más afectados.

La máxima representante de la CEPAL hizo además referencia al documento “Construir un futuro mejor: acciones para fortalecer la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, presentado en el Cuarta Reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible 2021 y en el cual se sugiere concentrar la atención en ocho sectores que pueden ser los motores del nuevo estilo de desarrollo: 1) La transformación de la matriz energética hacia energías renovables; 2) La movilidad sostenible; 3) La inclusión y revolución digital; 4) La industria manufacturera de la salud; 5) La bioeconomía y soluciones basadas en la naturaleza; 6) Valorizar y expandir la economía del cuidado; 7) La economía circular; y 8) El turismo sostenible. 

Asimismo, celebró la pronta entrada en vigor del Acuerdo regional sobre el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales en América Latina y el Caribe, el Acuerdo de Escazú, el próximo 22 de abril, coincidiendo con el Día Internacional de la Tierra. 

Superar de manera humana la pandemia supone la colaboración de distintos actores, tanto en el plazo inmediato (como por ejemplo para garantizar el acceso universal y equitativo a las vacunas) como en el mediano plazo respecto de las medidas de recuperación.

Otras voces 

Durante el evento se llevó adelante un interesante diálogo entre diversos, representantes del Estado, de la academia, de los pueblos indígenas, y referentes de organismos internacionales y de cooperación bajo la moderacíon de la joven “Champion” del Acuerdo de Escazú, Laura Serna. 

El objetivo planteado para este intercambio consistió en visibilizar la importancia del compromiso y acción de todos los actores de la sociedad para avanzar en una recuperación pospandemia que ubique los Derechos Humanos y la Agenda 2030 al centro de las respuestas. En particular, resaltaron tres elementos de forma reiterada: 

  • La superación de la desigualdad, que se ha visibilizado aún más durante la pandemia de la COVID-19, lo que implica tener en cuenta los impactos diferenciados de esta en poblaciones vulnerables. 
  • La colaboración, entre Estados y entre estos y actores sociales y del sector privado, como forma de encontrar soluciones mancomunadas. 
  • La participación, en especial de las comunidades, en la formulación de las medidas a corto, mediano y largo plazo, incluyendo en decisiones de carácter ambiental.

Avanzar en la superación de los problemas anteriores a la pandemia mediante el reconocimiento de las diferencias de cada población permitirá consolidar un futuro acorde con la dignidad humana de cada cual y la equidad social.

Hacia la recuperación 

Como parte del informe que presentó la CEPAL días posteriores al evento, desde el organismo destacaron algunas conclusiones generales sobre la recuperación sostenible con enfoque de derechos humanos. 

La primera de ellas, plantea que en medio de los lamentables efectos sociales y económicos que ha traído consigo la pandemia, “la actual crisis debe canalizarse como una oportunidad para que tanto el Estado como los actores privados refuercen su compromiso con el desarrollo sostenible y los derechos humanos”. Lo anterior como una estrategia de reconstruir mejor a futuro y consolidar un panorama más resiliente y solidario social y ambientalmente.

En segundo lugar indicaron que superar de manera humana la pandemia supone la colaboración de distintos actores, tanto en el plazo inmediato (como por ejemplo para garantizar el acceso universal y equitativo a las vacunas) como en el mediano plazo respecto de las medidas de recuperación. 

Dicha construcción colaborativa supone profundizar los mecanismos y alcance de la participación de todos los interesados para construir conjuntamente un futuro pospandemia mejor. Esto supone, entre otros, la garantía de la participación de asuntos ambientales (para lo cual el Acuerdo de Escazú es una herramienta indispensable) o el aseguramiento de la consulta previa para los pueblos indígenas. Igualmente, respecto de otros grupos vulnerables, por ejemplo, las mujeres, los pueblos indígenas o los niños y niñas, se deben reforzar las herramientas y medios para su participación. 

Además, llamaron a tener en cuenta las responsabilidades del Estado en materia de Derechos Humanos, dado que la crisis ha exacerbado las condiciones preexistentes en materia de desigualdad y privación del goce de derechos humanos. “Avanzar en la superación de estos problemas anteriores a la pandemia mediante el reconocimiento de las diferencias de cada población permitirá consolidar un futuro acorde con la dignidad humana de cada cual y la equidad social. Para esto es muy importante contar con información y datos que posibiliten una lectura acorde con la realidad de las poblaciones” afirmaron en el documento.

El cierre general de la Cuarta Reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible 2021 estuvo a cargo de Alicia Bárcena, quien en sus palabras de clausura enfatizó: “Una vez más, nuestra región ha dado testimonio de su enorme compromiso con la unidad, la cooperación, el multilateralismo y con una recuperación transformadora, requisito clave para la implementación de la Agenda 2030. Nos vamos con la responsabilidad que nos da el consenso regional aquí acordado que refrenda la impostergable urgencia de construir sociedades justas, sostenibles, que enfrenten la desigualdad y garanticen ciudadanía y derechos”, declaró.

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