Main Menu

El derecho de las mujeres de gozar salud integral

El derecho de las mujeres de gozar salud integral
Read Carefully

Un 28 de mayo de 1987 se instituía el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, esta fecha fue establecida como un recordatorio para abordar las múltiples causas de enfermedad y muerte que afectan a las mujeres.

Durante 2020 la Campaña por la Socialización de los Cuidados lanzó #CuidarEsTrabajo, apoyada por organismos como ONU Mujeres, la OMS, OIT y ONUSIDA. Esta propuesta buscó visibilizar a las mujeres y colectivos de diversidad que trabajan en salud y realizan tareas de cuidado habitualmente y cómo se potenció en este contexto atravesado por la pandemia del COVID-19. La crisis puso de relieve la importancia fundamental de las contribuciones de las mujeres y las cargas desproporcionadas que soportan e influyen deliberadamente en su salud física y emocional. Según ONU Mujeres, en la respuesta a la crisis en Argentina las mujeres representan el 86% de las personas empleadas en el sector del cuidado (sanitario, educativo, doméstico, etc.). 

La crisis por el COVID-19 puso de relieve tanto la importancia fundamental de las contribuciones de las mujeres como las cargas desproporcionadas que soportan y que influyen deliberadamente en su salud física y emocional.

Según la OMS, salud “es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Al tratarse de un concepto integral, abarca las dimensiones mentales y sociales que supone hablar de una persona saludable, de su calidad de vida y bienestar. En este sentido, el COVID-19 evidenció las enormes desigualdades de base desde las que se construyen las políticas públicas. A medida que se fueron dando a conocer los planes de contingencia social, se visibilizó que el Estado parte de una visión más bien homogénea de los sujetos y sus condiciones de vida. Al aplicar el enfoque de género a la salud de la mujer, se revelan las relaciones entre las diferencias biológicas y las construcciones socioculturales que determinan distancias en los procesos de salud-enfermedad y en la utilización de los servicios de salud. Esto implica necesidades específicas de atención, vinculado no solo a lo biológico sino con actividades o tareas definidas como masculinas o femeninas.

Tres aristas. 

Las tareas de cuidado, el recrudecimiento de la violencia de género y los obstáculos en la interrupción legal de embarazos (ILE), tuvieron una especial incidencia en las vidas y la salud de las mujeres en este último tiempo en nuestro pías. 

En las tareas domésticas, de cuidado de adultos mayores y niños, las mujeres duplican el tiempo dedicado que los varones. Esta tendencia que venía desde antes, sólo se profundizó durante la pandemia, ya que muchas de esas tareas no pudieron ser tercerizadas. Así, según afirma la Red de Salud de las mujeres de Latinoamérica y el Caribe esta situación “hace que una gran parte de las mujeres esté siendo excluida y que estén asumiendo cargas extras que deterioran su salud y su proyecto de vida”. Además, para las mujeres, asegurar la salud de las personas a su cuidado es una exigencia de su rol asumido, así se convierten en responsables de garantizar directamente los cuidados el entorno doméstico o indirectamente utilizando el sistema de salud pública.

Por su parte, durante el transcurso de la pandemia, recrudeció la violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico. Para muchas mujeres quedarse en casa era convivir permanentemente con su agresor. Según el observatorio Mumalá, durante el primer año de pandemia en un 74% de los casos de violencia de género fueron llevados a cabo por alguien del círculo íntimo de la víctima (pareja, expareja o familiar). Durante 2020 tuvimos que lamentar 270 feminicidios, incluyendo crímenes como transvesticidios y lesbicidios (8 en total) en todo el territorio de nuestro país. 

Por su parte, las dificultades que existen en torno al acceso a la ILE persistieron. Si bien la Ley entró en vigor en enero de 2021, diversas agrupaciones de mujeres aún siguen alertando y denunciando sobre obstaculizaciones en las prácticas a la vez que concientizan sobre los posibles riesgos para la salud de la mujer que esto supone. La igualdad de género demanda el respeto de los derechos humanos y la construcción de las condiciones de acceso igualitario a la salud para todas las mujeres.

La igualdad de género demanda el respeto de los derechos humanos y la construcción de las condiciones de acceso igualitario a la salud para todas las mujeres.

Empresas y WEPs en nuestro país

Los Principios de Empoderamiento de las Mujeres (WEPs, por sus siglas en inglés) son la plataforma para que las compañías impulsen la igualdad de género en el Lugar de trabajo, el Mercado y la Comunidad. Se trata de siete principios basados en estándares internacionales relacionados con el trabajo y los derechos humanos. Uno de esos principios es asegurar la salud, la seguridad y el bienestar de los/las trabajadores

Hasta mediados de 2020 fueron 156 las empresas firmantes de este compromiso en Argentina que desarrollaron diversas iniciativas en torno a la salud. Según el informe presentado en febrero de este año, en el marco del programa “Ganar-Ganar: la igualdad de género es un buen negocio” (ONU Mujeres, la OIT y la Unión Europea) estas empresas buscaron priorizar la protección de su personal y rescatar el valor de las tareas de cuidado. Así, ofrecieron indemnizaciones ante enfermedades con prevalencia entre mujeres (Sancor Seguros), presentaron seguros de vida para trabajadoras domésticas (Sancor Seguros), ampliaron su definición de grupos de riesgo para extender los cuidados a mujeres embarazadas (TEPSI) y a trabajadores con recién nacidos o personas de grupo de riesgo a cargo (Rio Uruguay Seguros). No obstante, se sigue observando la subrepresentación de mujeres en los sectores de los sectores farmacéutica y biotecnología (4%) y de equipos y servicios de salud (3%).

Las propuestas de género deben ser impulsadas con programas que vinculen distintos actores de manera sostenida, sistemática y transversal. Solo así se podrán sortear los obstáculos, mejorar la calidad y garantizar el acceso de las mujeres a los servicios de salud.

Todo lo presentado aquí nos lleva a reflexionar sobre lo lejos que estuvimos de dar la mejor respuesta ante la crisis en materia de salud de la mujer. Las propuestas de género deben ser impulsadas con programas que vinculen distintos actores de manera sostenida, sistemática y transversal. Solo así se podrán sortear los obstáculos, mejorar la calidad y garantizar el acceso de las mujeres a los servicios de salud. Esto es un derecho humano fundamental e inalienable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top