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Reportes de sostenibilidad: Pros y contras de la variedad de marcos y estándares.

Alberto Vilarino
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Frente a un escenario donde abundan los marcos y estándares de reporte de sostenibilidad, el reconocido especialista en Responsabilidad Social Corporativa español analiza de qué manera esto repercute en la transparencia empresarial. Un recorrido por los principales fenómenos y normativas que ya están redefiniendo la agenda.

Entrevista a Alberto Vilarino

Su experiencia como consultor en Responsabilidad Social Corporativa, Reputación, Comunicación Corporativa y otras especialidades afines, le ha permitido establecerse como una voz más que calificada a la hora de entender los nuevos escenarios a los que se enfrentan las empresas en materia de sustentabilidad. Eso lo llevó a ser columnista de las principales publicaciones de España y desde Barcelona, ciudad donde reside, entabla este diálogo virtual con Fonres en el que se detiene a explicar cada una de las principales tendencias, las nuevas normativas y los grandes desafíos que están marcando la agenda del continente europeo y que -sin dudas- veremos reflejadas nuestra región en un futuro cercano. 

Actualmente existen distintos marcos y estándares de reporte de sostenibilidad. ¿De qué manera impacta esto en el nivel de transparencia que alcanzan las empresas a la hora de preparar estos documentos? 

En la actualidad existe una gran cantidad de estándares, marcos, certificaciones, etc., no sólo en el ámbito de la sostenibilidad sino casi en cualquiera que tenga una cierta relevancia.  Tratar de estandarizar la manera de hacer cosas, en este caso concreto que nos ocupa, la divulgación de información relativa a sostenibilidad, es loable, pero la existencia de demasiadas opciones para hacerlo puede, en algunos casos, complicar la elección del marco o estándar. 

Eso sucede, generalmente, en empresas que se acaban de iniciar en el reporte de sostenibilidad, cuyas estrategias suelen estar todavía por desarrollar completamente y que -a veces- no están del todo bien aconsejadas en cuanto a cómo ni qué reportar. Por otro lado, las empresas más evolucionadas en sostenibilidad pueden escoger el marco o estándar más adecuado en base a hasta dónde quieren llegar con su divulgación, sus grupos de interés principales, si reportan de cara a conseguir que los inversores se fijen en la empresa, etc. 

 

¿Y qué impacto tiene en la cuestión práctica de los ejecutivos para adaptar la información a esta diversidad de marcos? 

Algunas organizaciones pueden tener algún problema cuando se enfrentan a su primer reporte de sostenibilidad y han de escoger con qué estándar reportar. Esto es algo que suele suceder en organizaciones primerizas y que con el tiempo van adaptando su lenguaje, información, métricas, indicadores, entre otros, a su tipo de industria o sector, a las exigencias de sus grupos de interés principales, a los asuntos materiales que la organización ha detectado y a las propias exigencias de reguladores externos y administraciones públicas que pueda haber en algunos países y que aconsejen o exijan reportar de una manera u otra. En definitiva, diría que las empresas tienen una oferta más que suficiente de estándares bajo los que divulgar su información, simplemente han de saber escogerlos según sus necesidades concretas.

 

El año pasado GRI y SASB anunciaron un trabajo colaborativo para avanzar hacia una armonización en el reporte y divulgación de la sostenibilidad y hubo otras iniciativas similares. ¿Considera que esta es una tendencia que se profundizará? 

Considero que vamos hacia ese horizonte. Existen estándares como los mencionados que son complementarios y que permiten llegar a una gran exhaustividad en la divulgación de la información de sostenibilidad. Si podemos hablar de un estándar de reporte por antonomasia, el GRI del Global Reporting Initiative es el más usado en general y se adapta a todo tipo de empresas de cualquier tamaño. Por su parte, el Sustainability Accounting Standards Board (SASB) ha sido el marco de trabajo que BlackRock ha recomendado a las empresas en las que invierten en nombre de sus clientes, que publiquen su información ESG siguiendo sus indicadores para cada industria en particular, lo cual ya nos da una idea de la importancia y el recorrido que puede llegar a tener. 

El uso conjunto de GRI y SASB puede ofrecer una imagen holística del desempeño de la empresa, a la vez que se acerca la sostenibilidad a la información financiera. Estas colaboraciones entre marcos y estándares diversos es algo que irá a más, ya que todavía quedan algunas directrices, por ejemplo, las de la Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TFCD), dirigidas a evaluar y reportar sobre los impactos potenciales y reales de los riesgos y oportunidades relacionados con el cambio climático, que pueden ser integradas o incluidas de diversa manera. 

Simplemente, puede ser una cuestión de tiempo y de que las organizaciones que están detrás de estos marcos y estándares quieran colaborar y ponerse manos a la obra. Desde un punto de vista de las empresas, consultores y demás, sin duda, sería una buena noticia. En todo caso, si no hubiera una convergencia de estándares, lo que a buen seguro habrá será una mayor alineación entre estos.

 

La Comisión Europea ha publicado una propuesta de Directiva sobre Informes de Sostenibilidad Corporativa, donde sugiere dejar de llamar “no financiera” a la información relacionada a la sostenibilidad. ¿En qué se sustenta esta modificación? 

Esta nueva Directiva Europea va a traer novedades y cambios que eran necesarios para conseguir un marco de reporte de sostenibilidad más profundo, al que más empresas se deban de adherir obligatoriamente, y que a la vez esté más adaptado a todo tipo de empresas. Anteriormente, los informes que se hacían bajo la Directiva aún vigente tenían en su denominación la palabra “no financiero”, lo cual hacía diferenciar lo que era financiero de lo que no, y en muchas ocasiones parecía que lo no financiero no fuera lo suficientemente importante.  Ahora se usará el término sostenibilidad en la denominación de los informes, que es mucho más amplio y su uso se refiere no solo a la sostenibilidad de la empresa como tal y en su conjunto, sino también a su impacto en la sostenibilidad del planeta. 

No debemos olvidar tampoco que esta nueva Directiva buscará establecer unas normas de reporte y un marco concreto que ayude además a conseguir el cumplimiento del Pacto Verde o Green Deal, por lo que usar la palabra sostenibilidad en la denominación de este tipo de informes está más que justificado y es totalmente necesario, incluso de cara a los grupos de interés que entenderán mejor la denominación sostenibilidad, al contrario de algo “no financiero”. 

 

También surgió en los últimos el tiempo el término de “Doble Materialidad”. ¿En qué aspectos su aplicación podría traer beneficios a las empresas?

La doble materialidad parte de la base de que la identificación de asuntos que son financieramente importantes (o importantes para el valor de la empresa) no está del todo completa a menos que la organización haya identificado primero sus impactos materiales en el desarrollo sostenible. Así, los riesgos y las oportunidades pueden ser materiales tanto desde una perspectiva financiera como no financiera. También tiene en cuenta la perspectiva hacia dentro y hacia fuera de la empresa. 

Por ejemplo, el cambio climático puede generar riesgos físicos y de transición que hagan variar el valor de una empresa y, a su vez, puede afectar a sus fábricas, la seguridad de su cadena de suministro, o puede hacer inútiles algunos de sus productos. Así mismo, la empresa puede estar contribuyendo con el cambio climático como consecuencia de sus actividades o del uso de sus productos. Se trata, por tanto, de analizar aquellos temas que pueden hacer variar el valor de la empresa y los que generan impactos en el medio ambiente, la economía o la sociedad fruto de sus actividades. Esta doble visión va a ser cada vez más adoptada ya que, entre las recomendaciones del European Financial Reporting Advisory Group (EFRAG) para la creación del nuevo marco de información sobre sostenibilidad, se está promoviendo su implementación.

 

En el mundo post COVID ¿habrá mayores exigencias hacia las compañías para que releven temáticas no financieras sobre las cuales no se prestaba mucha atención? 

Sí, las exigencias de los grupos de interés ya iban a más en tiempos anteriores a la pandemia de COVID y en la actualidad esa tendencia sigue estando totalmente vigente. Desde mi punto de vista, la entrada real en escena de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se ha retrasado mucho desde que fueron propuestos hasta que el público en general ha empezado a conocerlos. 

Este momento está coincidiendo con la actual salida lenta de la crisis del coronavirus y está haciendo que los grupos de interés estén más atentos a cómo las empresas se comportan, su sostenibilidad y su contribución al cuidado del planeta. Los grupos de interés quieren información, pero cada vez están más alertados del greenwashing que muchas organizaciones hacen con total descaro y que puede penalizarlas, ya que cada vez será menos fácil engañar al público. 

Por citar algunos ejemplos, en estos momentos los grupos de interés están demandando información a las empresas acerca de cómo están enfrentando el cambio climático, qué acciones están tomando en cuanto a la salud y la seguridad de sus trabajadores, cómo están apoyando a las comunidades locales en tiempos de crisis tanto sanitaria como económica. Cada vez más, los consumidores están más concienciados de su poder decisorio de compra y del impacto de esas compras, y a su vez tienen una conexión más emocional con los productos y las organizaciones, por lo que el compromiso de las organizaciones con la sostenibilidad es algo que va a ser sometido a escrutinio de manera más profunda y para ello el público exigirá información veraz y no marketing publicitario en los informes. 

Más allá de eso, otro grupo de interés como es el de los inversores está aumentando su necesidad de información de sostenibilidad a largo plazo para poner su dinero en las empresas, lo cual va a exigir a éstas que divulguen muy claramente sus acciones y sus impactos ESG.

 

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