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Año electoral: ¿Más mujeres al poder?

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La participación igualitaria de las mujeres en todos los ámbitos es una cuestión de derechos y justicia. Pero ¿Qué sucede en el poder legislativo? Causas y consecuencias de una mayor inclusión.

Por: Prof. Olivia Sokol. Responsable del Área de Indicadores & Género de FORS.

¿Es valida la afirmación de que el incremento de la representación femenina en los poderes legislativos va a cambiar el modo de legislar? Si la respuesta es sí, esto se debería a que esta nueva configuración pasaría a ser más representativa de los intereses y áreas políticas que son de mayor interés para para las mujeres.

Las leyes de cupo de 1991 (24.012) y la de paridad de 2017 (27.412) han sido grandes aceleradores del camino a una mayor, igualitaria y necesaria participación femenina en los poderes del Estado. La primera Ley mencionada supuso el incremento de las mujeres en los escaños legislativo. Por su parte la paridad llegada más recientemente implicó que existiera la presencia de mujeres de manera intercalada con varones en las últimas listas electorales. 

Aún persisten restricciones que impiden que las mujeres se inserten en igualdad de condiciones en los cuerpos legislativos en nuestro país.

Hoy está claro que la participación igualitaria de las mujeres es una cuestión de derechos, muy pocos se atreverían a decir que es un tema supuesto “mérito” llegar a estos espacios y que no debería influir el género de las personas. Más bien la representación política de las mujeres por mujeres empieza a pensarse como una cuestión de justicia. Que además se ha traducido en el aumento e impulso de iniciativas de género en distintos ámbitos (salud sexual y reproductiva, interrupción legal del embarazo, violencia de género, cupo trans, entre otras).

No obstante, todo lo mencionado, aún persisten restricciones que impiden que las mujeres se inserten en igualdad de condiciones en los cuerpos legislativos en nuestro país. Según una reciente publicación del Observatorio de datos con perspectiva de género, por un lado existen restricciones mecánicas. En el caso de elección de diputadxs nacionales a través del efecto conocido como “cabeza de lista”. Que produce que en el caso de que todas las listas partidarias estén encabezadas por varones van a ser elegidas menos mujeres. Incumpliendo la paridad, incluso existiendo una ley. Tal como mencionan desde el Observatorio mencionado, hoy la composición de la Cámara de Diputados de la Nación tiene a 109 bancas de 257 ocupadas por mujeres, es decir, un 42,41%. Si las listas de las principales fuerzas políticas son encabezadas por varones en las próximas elecciones, algunas bancas actuales ocupadas incluso por ellas serían reemplazadas por varones y los ingresos de algunas provincias (Río Negro, Chubut, Tierra del Fuego, Formosa y La Rioja) serían ciento por ciento ocupadas por varones.

Las leyes de cupo de 1991 (24.012) y la de paridad de 2017 (27.412) han sido grandes aceleradores del camino a una mayor, igualitaria y necesaria participación femenina en los poderes del Estado.

Genereización del poder

Otras restricciones tienen que ver con una cuestión de alcance y genereización del poder. Es un fenómeno que no se da solo en nuestro país, en el cual las mujeres participan con más frecuencia en los debates de proyectos de ley relacionados con los derechos femeninos y cuestiones de la infancia y la familia que en los proyectos de ley sobre temas que tradicionalmente han preocupado a los hombres. Y esto puede suponer ventajas en algún punto, pero también da cuenta de que existen temas o espacios “vedados” a la participación y que son de gran incidencia en las vidas de las mujeres, pero que continúan siendo territorio masculinizado. 

Si bien hay mayor presencia de mujeres en el legislativo, los varones son en su mayoría presidentes de comisiones y bloques. Esto habla de que los hombres siguen detentando sus espacios de poder.

En este sentido, si bien hay mayor presencia de mujeres en el legislativo, los varones son en su mayoría presidentes de comisiones y bloques. Esta situación se ve reflejada en diputados mientras que en el senado existen valores paritarios en la distribución de las presidencias de las comisiones de asesoramiento. Sin embargo, en relación con los bloques políticos, la tendencia es similar a la Cámara de Diputados. Esto habla de que los varones siguen detentando sus espacios de poder.

Además, según el Observatorio de datos, si bien se ha visto un incremento mayor de presidencias femeninas han sido en temáticas estereotípicamente femeninas.

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