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Desmond Tutu: Una brújula moral

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Murió a los 90 años un símbolo de la lucha contra el ‘apartheid’ y un ferviente defensor de los Derechos Humanos en cualquier lugar del globo donde estuvieran siendo vulnerados.

Se le considera una de las figuras clave de la historia contemporánea sudafricana y eso lo llevó a ser galardonado con el premio Nobel de la Paz en 1984 por su lucha contra la brutal opresión racista del apartheid.

Desmond Mpilo Tutu, nació el 7 de octubre de 1931 en Klerksdorp, una localidad al oeste de Johannesburgo, en Sudáfrica y en 1986 se transformó en el primer arzobispo anglicano negro de Ciudad del Cabo. Pero toda su trayectoria está marcada por una constante defensa a los Derechos Humanos. 

Se le adjudica la acuñación del calificativo nación arcoíris para describir metafóricamente a la Sudáfrica posterior al apartheid (en 1994 con el triunfo del Congreso Nacional Africano). Esta expresión se utiliza desde entonces para describir la diversidad étnica de Sudáfrica. “Sed amables con los blancos”, dijo en una ocasión durante los tiempos más oscuros de la discriminación racial, “os necesitan para redescubrir su humanidad”.

Pero la discriminación racial no fue la única bandera que tomó como propias. A pesar de la delicada situación en la que se encontraba al formar parte de la Iglesia Anglicana a mediados de los años ochenta se puso al frente del combate contra el SIDA, de su país -uno de los más golpeados del mundo- defendiendo el uso del preservativo. Entre otras tantas luchas a lo largo de su extensa trayectoria, se destacó por sus críticas a la corrupción y el nepotismo de los responsables del Congreso Nacional Africano, los nuevos dirigentes de su país, y por su defensa tanto de la eutanasia como de la homosexualidad. “No veneraría a un Dios homófobo (…), rechazaría ir a un paraíso homófobo. No, diría que lo siento, que prefiero de lejos irme al otro lado”, aseguró en 2013. 

Tutu y las Malvinas

Tutu tuvo una participación activa en apoyo a la Argentina en el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas Georgias y Sándwich del Sur. Así, en 2012 sumó su adhesión a una campaña impulsada por Adolfo Pérez Esquivel, en la que participaron otros cuatro Premio Nobel de la Paz, de cuatro continentes, para solicitar al por entonces primer ministro del Reino Unido, David Cameron. 

La intención era que el gobierno británico se hiciera eco de las reiteradas resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas y de su Comité Especial de Descolonización que convocaban a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica al conflicto.

“El incumplimiento por parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte de las Resoluciones de las Naciones Unidas, la falta de voluntad para dialogar con un país (Argentina) democrático y con vocación de paz plenamente demostrada, y la instalación y mantenimiento de una base militar en este continente (por Mount Pleasant), su constante refuerzo y la realización de maniobras militares aeronavales, ponen en serio riesgo la paz y la convivencia de esta parte del mundo ”, rezaba aquella solicitada.

Su legado

A los 90 años, falleció este 26 de diciembre del 2021 a causa de cáncer de próstata, diagnosticado en 1997. 

Su pérdida causó una gran conmoción en los ciudadanos de todo el mundo que admiraban su compromiso y solidaridad. Líderes de todo el mundo le rindieron tributo.  El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama definió al arzobispo sudafricano como una «brújula moral» contra la injusticia. En tanto el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, lo calificó como una «fuente de inspiración para generaciones de todo el mundo». 

El papa Francisco destacó que Tutu fue una de las personas que lo inspiró al momento de escribir su última encíclica, Fratelli tutti, en 2020. Francisco expresó su «tristeza» por la muerte del arzobispo anglicano y destacó su rol en la «promoción de la igualdad racial y la reconciliación» en su país. En tanto el Dalai Lama, viejo amigo de Tutu, elogió a «un gran hombre enteramente dedicado al servicio de sus hermanos y hermanas».

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