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Comunicación para la economía social

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Desde la Cooperativa de trabajo Huvaití Comunicación, un grupo de docentes y especialistas en comunicación trabajan para llevar mensajes diversos en un entorno donde las grandes corporaciones son las predominantes.

En 2014 y movilizados por un compromiso político y cultural de sus integrantes se conformó la Cooperativa de trabajo Huvaití Comunicación. Así, un grupo de docentes e investigadores universitarios y especialistas en comunicación para la economía social, solidaria y cooperativa, decidieron implementar esta unión como como una herramienta de incidencia política y construcción social y cultural. “Es una manera de ejercer nuestra tarea como comunicadores y comunicadoras con autonomía y respondiendo nuestras convicciones políticas y profesionales” afirma Washington Uranga, presidente de la entidad. Manuel Barrientos, vocal de la cooperativa agrega: “Es al mismo tiempo un espacio para desarrollar nuestra vocación y en la medida de las posibilidades, un colectivo de sostenibilidad económica para parte de los miembros”. 

Bajo una perspectiva ciudadana de derechos, la cooperativa tiene como objetivo forjar espacios de trabajo, de formación, de generación de vínculos y de gestación de herramientas de comunicación y procesos asociativos entre los campos de la economía social y solidaria, la comunicación, la cultura comunitaria y los derechos humanos. Años después, su horizonte sigue siendo el mismo. 

“Antes y ahora los objetivos han sido encontrar la manera de poner en práctica el derecho a la comunicación, comprendido como un derecho habilitante y facilitador del conjunto de los derechos sociales” expresan. Explican además que para para aportar al cambio social, a la transformación desde la comunicación y con la mirada puesta en una sociedad cada día más justa y solidaria, son conscientes que deben desarrollar al máximo sus capacidades. 

Vale la pena todo esfuerzo que se haga en pos de una comunicación más democrática que abogue por la justicia y los derechos humanos.

Al igual que sucedió con la gran mayoría de los sectores económicos en todo el mundo las cooperativas sufrieron en primera persona el impacto de la pandemia por COVID-19. A pesar que la totalidad de quienes integran la organización desarrollaban otras actividades complementarias -según recuerdan Uranga y Barrientos- las dificultades que deberion atravesar esos días los impulsaron a sumar otras actividades e incluso a asumir nuevos riesgos desde el punto de vista económico. “Así como se cerraron puertas, se abrieron otras posibilidades” dicen Uranga. 

Actualmente las fuentes de ingreso con las que cuentan son diversas. “Estamos haciendo una experiencia novedosa junto a los compañeros y las compañeras de Alimentos Cooperativos. Se trata de un almacén que comercializa productos de la economía social y la agricultura familiar y que está integrado a la Red de Alimentos Cooperativos. Nosotros, en tanto comunicadoras y comunicadores, además de participar de la inciativa desarrollamos propuestas de estrategias de comunicación destinadas a la agricultura familiar y la economía social” expone Barrientos. Ademas, desde hace cuatro años producen el Programa radial Mundo Hormiga, que debate e informa sobre cuestiones vinculadas a la economía social y la agricultura familiar, que se distribuye en 30 radios comunitarias de todo el país. También han desarrollado una aplicación móvil y una web con un mapa que reúne experiencias de distinto tipo, cooperativas, mutuales, medios comunitarios, colectivos culturales, ferias y espacios de comercialización de la ESS, que -al mismo tiempo- es un medio de comunicación. Por otro lado, producimos, a pedido, material audiovisuales y están iniciando una línea editorial y capacitaciones. 

Todo este esfuerzo en crear y gestionar medios alternativos mediante los cuales transmitir sus mensajes es lo que moviliza a este grupo de especialistas. Así, su presencia en la agenda mediática cobra gran relevancia. “La comunicación pública está concentrada en grandes corporaciones que responden también a intereses contrarios a los de los sectores populares. La comunicación comunitaria, popular, alternativa y diversa es esencial para que el derecho a la comunicación tenga vigencia y es, al mismo tiempo, imprescindible si queremos una sociedad verdaderamente democrática” expresa Barrientos. 

“Vale la pena todo esfuerzo que se haga en pos de una comunicación más democrática que abogue por la justicia y los derechos humanos. En particular, consideramos que generar una comunicación para la economía social y la agricultura familiar es también un esfuerzo para promover el desarrollo de las economías regionales y del trabajo y la producción popular de nuestro país” resume a modo de conclusión Uranga.

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