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Ciencia abierta Argentina al servicio de un futuro sostenible

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Por: Prof. Olivia Sokol. 

Fundación Observatorio de Responsabilidad Social 

Se considera que los avances en las diferentes esferas de la ciencia permiten encontrar soluciones para los nuevos desafíos económicos, sociales y medioambientales, favoreciendo de este modo el desarrollo sostenible. En este marco cobra relevancia una nueva manera de construir conocimiento que implica ampliar la población que contribuye a su producción, este movimiento denominado ciencia abierta (CA), se presenta con un futuro promisorio que pretende estimular la innovación, la apertura a la educación y al desarrollo.

En Argentina contamos con una ley de repositorios digitales abiertos (26.899)  que insta a los investigadores a depositar sus desarrollos para el acceso libre entre otras cosas. No obstante, la práctica de CA no se limita solo a ello, sino que incluye: tecnologías abiertas (hardware libre), ciencia ciudadana la cual implica que estos actores identifiquen fenómenos (por ejemplo a través de aplicaciones), documentación y digitalización (de bienes culturales y fuentes de datos), y la creación de recursos educativos (brindando conocimiento científico accesible). También, procura que a través de la colaboración entre investigadores y otros actores de la sociedad, se pueda contribuir entre otras cosas al desarrollo sostenible.

Según el Dr. Pablo Kreimer, investigador y especialista en la temática, la apertura en ciencia a distintos actores sociales puede incluir los datos, resultados, como a todo el proceso de investigación. Además se cimenta sobre un aspecto democrático que refiera a que el acceso al conocimiento tienen que estar disponible para todos, y por otro lado uno pragmático, es decir, que la producción es más fácil si no hay barreras para su circulación. En este último sentido, el Dr. Mariano Fressoli, advierte que en las últimas décadas la profesionalización de la ciencia ha aumentado la competencia, desalentando la colaboración. Se suma a esto la presión por patentar y las crecientes dificultades para acceder a publicaciones que son pagas. Todo  lo cual conlleva a una menor accesibilidad, en lugar de ser bien público, se limita su función de comunicar. Este problema es el que la CA viene a saldar con apertura y colaboración.

Ahora bien, una vez que los conocimientos están a disposición de todos, así lo están, y puede quedar libre tanto para una empresa transnacional como para un científico en África. Esto es un problema cuando pensamos cuales son los beneficios que reportaría o cuál es el potencial de esta práctica para los desarrollos locales. En este marco es que se debe resaltar que el objeto del movimiento de CA no es solo la “ciencia publica”, sino que también incluye al sector privado. Advirtiendo una interrogante importante y no resuelta aún, de cómo los países periféricos van a contribuir a resolver los problemas del desarrollo sostenible con una baja tasa de producción relacionada con sus particulares modelos socioeconómicos, que incluyen en la región importantes ajustes a los sectores científicos-tecnológicos.

En este marco, durante el mes de noviembre se realizó en San Martin el II Congreso Argentino de Ciencia Abierta y Ciudadana (CIACIAR). Allí se presentaron diversos tipos de iniciativas. Entre ellas la propuesta de Bioleft, un modelo alternativo que busca llevar el espíritu de la CA a las semillas,  en medio de la discusión de si estas se patentarán o no en Argentina –con el problema que significaría para los pequeños agricultores–. Se trata de una licencia de transferencia de material, lo que implica que las semillas no se pueden patentar. Y a su vez, ofrece una plataforma online que permite generar redes a distintitos agricultores y mejoradores de semillas. A largo plazo su utilidad podría radicar en  la recolección de datos sobre la evolución de los cultivos que producen los usuarios y cómo las mejoras en los cultivos cambian en relación con el clima o la geografía. Todo ello, mejoraría la información y la producción en el sector agrícola. Por otro lado hubo varias iniciativas para mapear distribución de animales, como el caso GeoVin, que permite georrefenciar la aparición de vinchucas, y es producido por investigadores de CONICET. A partir de una aplicación cada ciudadano puede localizar este insecto, lo que permitiría entender la distribución de la enfermedad de Chagas, y lo convierte en un instrumento ideal para hacer política pública. El potencial de esta aplicación radica en sus posibilidades, por ejemplo para generar plataformas que permitan hacer desarrollos colaborativos en medicamentos sobre la enfermedad, como ya se ha realizado en otras partes del mundo (open source malaria es uno de ellos). De este modo los desarrollos pueden tomar licencias abiertas lo que idealmente bajaría de costo de producción y acceso a las drogas.

Propiciar la CA no significa que no habrá intersticios para sortear, si bien el movimiento open science generó cambios y hoy se presenta como el reino de lo posible, no podemos asumir que mejorará el desarrollo local, sino que requiere de la intervención de distintos actores y especialmente de la existencia de políticas públicas que acompañen a las iniciativas.

En suma, la CA implica cambiar las maneras en que se produce el conocimiento y resolver los problemas del desarrollo de manera colectiva. Este modelo novedoso busca generar una mayor eficiencia, menores costos de producción, y el acelere de la innovación gracias al intercambio de información. Lo que en última medida está orientado a mejorar la transparencia, participación y colaboración de distintos actores en la satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer las generaciones futuras.


¿Ciencia abierta?

El origen de la Ciencia Abierta se vincula con el movimiento de apertura y participación realizado por activistas del software libre. Actualmente está íntimamente ligado a la innovación y la economía colaborativa, y busca ampliar el conocimiento disponible a través de la publicación de resultados, evaluaciones,  manuales, y todo un conjunto de conocimientos que podría ayudar a otros científicos, ciudadanos, empresas, y movimientos sociales.

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