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Grave retroceso en la implementación de los ODS en la Argentina

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Por Dra. Alessandra Minnicelli. Presidenta de FORS y Fonres.

Con mucha recurrencia en estos espacios hemos señalado que la Responsabilidad Social   (RS) representa un desafío. El desafío de organizar las relaciones económicas sociales y medioambientales en un entorno local, yendo primero a lo social para convertirse en sostenible. Si bien la RS es una opción altamente positiva -sobre todo en momentos económicos como el que nos toca vivir hoy en nuestro país-, lamentablemente hay dos escollos, uno es la ausencia de políticas publicas a partir de las cuales referenciar o soportar acciones responsables desde el resto de las organizaciones que integran el Ecosistema, y el otro, es superar lo que llamamos “las convergencias de fachada», es decir los meros ejercicios retóricos.

Hoy la RS en nuestro país ha sido «capturada» por los intereses empresariales, modulando algunas acciones –que ni siquiera llegan a ser una política de RS- a la medida de sus necesidades estratégicas y de sus inquietudes a corto plazo. La RS ha caído, como la economía, en la lógica de “burbuja especulativa», en una especulación teórica, ideológica, y no hace falta decirlo, pero como cada decisión, en un instrumento de especulación publicitaria.

No hay en nuestro país hoy 2019 un ambiente propicio para la RS, porque no hay motivaciones, instrumentos y capacidades humanas e institucionales en la que tengan  cabida tanto actores públicos como privados, no se tiene a los estándares y prácticas internacionales como las prioridades y no se han definido las particularidades nacionales y locales.

Estamos ante un grave retroceso en la temática y no se ha echado mano a las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como orientadoras en la temática, porque claramente no están alineadas a las prioridades de Gobierno. Del primer ODS: «Fin de la Pobreza» y su incumplimiento podríamos llenar varios tomos con datos, reflexiones e imágenes, incluso con iniciativas  propositivas que las hay y se cuentan por miles.

En el Informe Argentino sobre el Estado de avance en la implementación de la Agenda 2030 (que se consulta en la web www.odsargentina.gob.ar), no hay que poner mucha enjundia para ver, que luego con apoyatura en la arquitectura institucional existente a partir de la institucionalización a los Objetivos del Milenio (ODM) en el país, cumplidos en diciembre del 2015 por el gobierno anterior, no se acreditan logros en ninguno de los 17 ODS.   

Como se señala en la página web, “En el año 2003 el Poder Ejecutivo define públicamente la acción política del gobierno como estrategia orientada a la consecución de los ODM establecidos para la Argentina y al año siguiente el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales (CNCPS) es designado como coordinador responsable del seguimiento de los ODM y se conforma una Comisión Interinstitucional de seguimiento y monitoreo permanente dentro del CNCPS”.

Lamentablemente los avances para la articulación interinstitucional no pasaron de ser reuniones con mucha difusión mediática en las redes de donde surgieron consejos, manuales o indicaciones universales y hartamente conocidas de buenas prácticas. No hay monitoreo ni reporte que permitan acreditar algún grado de avance en relación a los  ODS, otro tema “derivado” por el Gobierno Nacional como de responsabilidad solo de Provincias y Municipios. 

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