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Igualdad de género 2018: Insuficiente

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Tras un año en el centro de la agenda mediática, el balance aún no cierra en positivo. Si bien hubieron avances en legislación, las mujeres siguen un paso atrás en un aspecto clave: el empleo.

El accionar de los movimientos de mujeres y un cambio de mirada, ha sido clave para visibilizar los problemas de desigualdad de género y como emergencia de nuevas posibilidades para estas, en consonancia con un corpus normativo internacional y los ODS. Pero, ¿Cuáles han sido los avances concretos en torno a lograr la autonomía de las mujeres en toda su dimensión?

En los últimos treinta años, en Argentina se dio un incremento de la participación económica de las mujeres. No obstante, este proceso ocurrió en el contexto de un significativo aumento de la desocupación y de precarización de los puestos de trabajo para ambos sexos, dato no menor considerando que además las mujeres acceden al mercado en condiciones de desigualdad. En ese sentido, la brecha de género estimó durante el año pasado que las mujeres ganaron en promedio un 27% menos que los hombres por el mismo trabajo, una brecha que aumenta a cerca del 40% en el caso del sector informal (Fuente: Gender Gap Report). Según el INDEC durante el 2018 la actividad económica femenina fue de casi un 49%  (en gran medida trabajos precarizados) lo que da cuenta de un sostenido incremento de su participación en la economía, aun cuando continúa siendo significativamente menor que la masculina, que es de 72%. Las condiciones económicas actuales, también afectaron de manera diferencial: La desocupación entre los varones para el primer trimestre del 2018 ya se estimaba en el 8 %, alcanzando un 10,6% entre las mujeres.

A su vez, el último año tampoco se ha podido modificar la inserción desigual en el mercado laboral, persistiendo brechas de género por rama de actividad y/o tipo de ocupación, en donde las mujeres tendieron a insertarse, en tareas tradicionalmente consideradas femeninas del sector de servicios: enseñanza (18%), actividades comerciales (15%) y servicios sociales y de salud (10%). También continuaron disparidades en torno a los niveles de jerarquía alcanzados. Esto se sustenta en que el 63% de las posiciones directivas estuvieron ocupadas por varones y el 37% restante, por mujeres (Fuente: EPH, INDEC). Por su parte, las encuestas de Uso del Tiempo (EUT) mostraron la carga desproporcionada de trabajo no remunerado, la cual aún continúa siendo una limitación para las mujeres en el ámbito laboral. El último año, ellas dedicaron más del doble del tiempo que los varones a tareas domésticas no remuneradas, desde el cuidado de los hijos, los enfermos y los ancianos, hasta la preparación de la comida, lo que se conoce como la “doble jornada laboral” que realizan luego de sus trabajos dentro del mercado.

En 2018, continúo siendo un tema obligado la situación de las mujeres en torno a la violencia de género. Y cabe destacar que cuando hablamos de los aspectos económicos mencionados,  no podemos dejar de lado la violencia de género, ya que muchas veces las mujeres que la padecen no tienen las condiciones de autonomía necesarias para salir de esa situación. Y en torno a ello, se conocieron estadísticas alarmantes que mostraron que durante el año pasado hubo 1 femicidio cada 34 horas, un total de 259 femicidios (Fuente: MuMaLa). Frente a esto, se visibilizaron cuestiones ligadas al acoso y la violencia machista, pero también tuvieron lugar viejas problemáticas relacionadas con la salud sexual y reproductiva como fue la discusión y el tratamiento de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

En torno al marco legal, el pasado año se sancionaron dos leyes importantes en el camino hacia lograr la autonomía: por un lado la Ley “Brisa” que otorga una reparación económica para hijos de víctimas de femicidios, reconociendo lo crítico de la situación en la que quedan las personas a raíz de este tipo de violencia. Por otro lado, se sancionó la Ley de Paridad de Géneropara cargos legislativos, que será implementada por primera vez durante el 2019. Esta norma prevee la participación equivalente de géneros en las listas de candidatos, y coloca a la Argentina como uno de los pocos países del mundo comprometidos con la promoción de la igualdad de oportunidades para el acceso de las mujeres a cargos de representación política. La existencia de la ley de paridad constituye un incentivo que democratiza y constituye instituciones verdaderamente representativas, y especialmente garantiza nuevos espacios para las mujeres contribuyendo a incrementar su autonomía en la toma de decisiones.

¿Cuál es  la importancia que tiene lograr la igualdad de género? El que las mujeres puedan acceder a una buena educación e iguales oportunidades que sus pares varones, es una clave para el desarrollo y las condiciones de vida de las comunidades. Esto no sólo afecta la calidad de vida de familias enteras, sino tambien tiene un efecto en el desarrollo de los países. Por lo visto, se han dado pasos hacia adelante para que las instituciones sean más representativas, para visibilizar las problemáticas de violencia y desigualdad en el mundo laboral, pero también retrocesos que tienen que ver fundamentalmente con el contexto socio-económico, con la ausencia de políticas públicas y programas pensados a largo y mediano plazo que tengan la fortaleza de trascender las coyunturas para mejorar la posición de las mujeres.

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