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Un compromiso real

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Entrevista a Ana Inés Alvarez, Responsable del Premio Mujeres Solidarias.

El Premio, que entrega la Fundación Avon, es un reconomiento a la  solidaridad, sensibilidad social y entrega de estas heroínas anónimas, presentes en todo el país.

Postulaciones abiertas hasta el 15 de abril.
Más info en:
www.fundacionavon.org.ar

Desde hace 12 años, la Fundación Avon entrega el Premio Mujeres Solidarias para reconocer a aquellas que lideran proyectos de desarrollo social y que -con su creatividad y dedicación- trabajan para transformar la realidad de sus comunidades.

En total, se han postulado más de mil proyectos que colaboran en alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible diseñados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Los que son seleccionados además, cuentan con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y mediante este galardón, las mujeres que están transformando anonimamente distintos rincones del país, no sólo reciben un premio material sino el reconocimiento y la visibilidad que les permite seguir expandiendo el impacto de su proyecto. Ana Inés Alvarez, Responsable del premio, desglosa las distinas facetas de esta iniciativa que no sólo distingue un resultado, sino que fortalece las organizaciones y empodera a sus miembros.

La primera edición del premio fue realizada en el año 2008. ¿Qué diferencias pueden destacar entre las primeras ediciones y las actuales?

Hablar de proyectos con perspectiva de género, en el inicio, era un tema nuevo. Si uno lo piensa, en las agendas de las organizaciones de la sociedad civil, no existía tanta conversación ni capacitación que les permitiera adoptar esa mirada en lo que estaban haciendo. De hecho, yo creo que estamos todavía en un estado muy incipiente de poder llevarlo adelante con mucha más profundidad y a lo largo del tiempo se empezaron a postular muchos más proyectos con esta perspectiva. Por eso, entendimos que a veces uno lo exige como requisito, pero más que solo exigirlo teníamos que trabajar en cómo promoverlo. Para eso, el año pasado las diez finalistas vinieron un día antes y les dimos una capacitación orientada específicamente en la incorporación de la perspectiva de género en la formulación y el accionar cotidiano de las organizaciones.

¿Cuáles son los criterios que más valoran en los proyectos a la hora de entregar estas distinciones?

Hay un primer paso que tiene que ver con la claridad en la formulación de los objetivos e impactos. La segunda, es la viabilidad y sostenibilidad, es decir, si plantean algo a largo plazo. No estamos mirando a cuantas personas impacta, sino por el contrario, tenemos en cuenta si el objetivo al que plantea impactar está acorde a lo que está planteando en el proyecto. Este año, entendiendo que para muchas organizaciones es uno de los primeros ejercicios de formulación que realizan, armamos con el voluntariado corporativo de Avon, una red de tutoras y tutores que les brindan soporte a aquellos proyectos que necesitan fortalecerse en esos aspectos mencionados. Buscamos poder apalancar sus postulaciones y al final, se llevan sus proyectos más robustos que cuando arrancaron. Es un capital que les queda más allá de la participación.

¿Cómo describiría el perfil de las «Mujeres Solidarias» que año a año han ganado los premios?

Diverso y federal son dos palabras que describen a las ganadoras. Es diverso en tanto temáticas y trayectorias personales o profesionales de cada una. Y es federal porque hacemos mucho foco en que así lo sea. Encontramos mujeres que dejan todo por lo que hacen, que tienen un compromiso los 365 días del año con lo que hacen. Son mujeres que abren las puertas de su casas, disponen la totalidad de su tiempo para poder trabajar en estos proyectos y tienen una sensibilidad muy especial con lo que les pasa a las otras personas. Viven la solidaridad dando lo que tienen y no lo que sobra, ya sea recursos o tiempo.  Eso marca la diferencia y se nota en los proyectos.

Son mujeres creativas, a diferencia de otras personas que -frente a ciertas situaciones- se quedarían paralizadas. Pero a ellas, la creatividad les permitó una gestión de recursos distinta a la que una se hubiera imaginado, les llevó a construir equipos y salir a buscar alianzas. El año pasado dentro de las ganadoras tuvimos proyectos de emprendedoras del interior de la provincia Córdoba, otro de microcréditos alojado en el Gran Buenos Aires liderado por una economista y otro de un comedor. Y frente a ellos vos te preguntás: «¿qué tienen en común todas estas mujeres?» primero que reconocen las necesidades en las comunidades en las que están. Segundo que lo que saben, lo ponen al servicio de esa problemática. No lo hacen solas, trabajan en equipos en los territorios. Una vez que uno las conoce puede decir que son mujeres con un compromiso real. 

Teniendo en cuenta los más de mil proyectos postulados, ¿dónde se centran hoy mayoritariamente las preocupaciones de las mujeres solidarias?

Es muy variado. Los grandes bloques son salud, infancia, deporte. Hay muchos proyectos referidos a lo que tiene que ver con alimentación y desarrollo comunitario, que están trabajando la realidad actual de muchas familias que no llegan a cubrir sus necesidades. Actualmente, estamos viendo mucho más constantemente, los que se presentan para subsistir porque no llegan a cubrir sus gastos.

¿Qué impacto han observado en los proyectos ganadores en años anteriores?

Algunas nos dicen que somos las hadas madrinas y yo les discuto que no, que son ellas. Pero hay mujeres que pudieron hacer mucho más visible su trabajo. El premio no es solo la asingación economica, sino la visibilidad. 

Un caso que va en este sentido es el de las Pelucas Solidarias de Baradero, ganadoras del año 2016. Cuando llamaron para preguntar como hacían para postularse, me dijeron que lo que hacían era muy chiquito y hoy son unas de las principales referentes nacionales en el tema. Otra iniciativa que me parece importante destacar, es Alejandra Martinez de Microjusticia desde donde trabajan todo lo referido al acceso a la identidad, personas que no tienen documentos, como así tambien patrocinio en casos de violencia. Alejandra tambien se volvió una referente en todas estas temáticas y hoy la ves en conversatorios, en distintos espacios. Tiene una palabra tan clara, tan motivadora, que despierta la solidaridad en cualquier persona que la escuche. Y una particularidad respecto de Microjusticia, es que se habian presentado un montón de veces antes, y lo que pasó el año que ganaron es lograron mayor claridad en lo que estaban proponiendo y eso se logra con el tiempo. 


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