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A los 16 años Greta Thunberg es hoy una de las activistas ambientales por el calentamiento global más influyentes del mundo. Dueña de una personalidad muy introvertida, no le titubea la voz al pronunciar sus discursos frente a los líderes gloables, haciendo un llamado urgente a la acción.

«No hemos venido hasta aquí para rogarles a los líderes del mundo que se ocupen de nuestro futuro. Ellos nos han ignorado y lo volverán a hacer. Estamos aquí para decirles que habrá un cambio les guste o no». Con esta contundente declaración y -con sólo 16 años- Greta Thunberg, leía su discurso sentada al lado de, nada más ni nada menos, que el Secretario General de la ONU, António Guterres durante una de las reuniones de la Conferencia munidal de Cambio Climático (COP 24) realizada en Katowice, Polonia, el pasado diciembre.

Pero, ¿quién es esta joven que ya ha sido señalada por la Revista Times como una de las 25 adolescentes más influyentes del planeta? y ¿Cómo logró hacer escuchar su voz en los cinco continentes? Greta Thunberg es una estudiante sueca que actualmente es reconocida como una de las activistas más importantes a nivel internacional, por su llamado a la acción contra el calentamiento global.

Al recorrer sus credenciales, se pueden encontrar discursos categóricos y concisos, pronunciados frente a muchas de las personas más poderosas del mundo, dirigentes políticos y empresariales, sin que siquiera le tiemble la voz. Ya ha participado, por ejemplo, de reuniones como Davos, Bruselas y su charla Ted online llevada a cabo en Estocolmo, cuenta con más de 1,8 millones de vistas, sólo en la página oficial.

Llegar a esas instancias para Greta no fue fácil, principalmente porque tiene síndrome de Asperger, el cual dificulta a quienes lo padecen, interactuar con los demás, y mutismo selectivo, que implica que la persona sólo hable cuando lo crea necesario. Tal como ella lo explicaba en una de sus disertaciones, «ahora es uno de esos momentos».

Esta personalidad introvertida, pero con fuertes convicciones, fue lo que en 2018 la hizo comenzar su protesta contra la falta de acción ante el calentamiento global y -si bien ya venía preocupada por el asunto- el detonante final fue el problemático verano que se vivió en su país: una ola de calor afectó a una gran parte, lo que originó cerca de 50 incendios forestales que arrasaron con 20.000 hectáreas.

Tomó una decisión: hacerse escuchar por quienes realmente pueden inclinar la balanza. Sus demandas se centraba en que que el gobierno sueco redujera las emisiones de carbono en base a lo establecido en el Acuerdo de París, por lo que decidió protestar sentándose en las afueras del Parlamento todos los días durante la jornada escolar, junto con un cartel que decía «Huelga escolar por el clima». A pesar de que se trató de una lucha solitaria los primeros meses, sin saberlo en ese entonces, estaba dando inicio a un movimiento mundial que hoy se conoce «Viernes por el futuro» (Fridays for Future, en inglés).

Inspirados por su ejemplo, miles de estudiantes de 270 ciudades alrededor del mundo, adoptaron la idea de no asistir a clases los viernes para protestar y concientizar sobre este problema. Sumado a esto, encabezado por el movimiento FridaysForFuture, se realizó, el pasado 15 de marzo, la primera Marcha mundial (15-M), donde alrededor de dos millones de personas de 123 países, realizaron una huelga mundial, como rechazo a la pasividad de los gobiernos en no aplicar políticas y leyes que velen realmente sobre el medio ambiente y hacer caso omiso a los efectos que ya se están observando. Un dato a destacar, es que 12 mil científicos, de diversas regiones, también se sumaron a la iniciativa.  

A contra reloj

La acción global por el cambio climático está siendo liderada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y en la actualidad los esfuerzos están puestos centralmente en la poner en práctica el Acuerdo de París, suscripto en diciembre de 2015 por 174 países. Este compromiso, tiene como objetivo que la temperatura media del planeta no supere los dos grados y que se intente que incluso se quede por debajo de 1,5 grados. Para ello, todos los países deben presentar planes para recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Si bien este acuerdo entró en vigor oficialmente en abril de 2016, lo que preocupa, es que las acciones implementadas no son suficientes, es decir, no han cumplido con las bases del acuerdo. Frente a esta situación, en palabras de Greta: «La crisis climática ya está resuelta. Ya tenemos los datos y las soluciones. Lo que hay que hacer es despertar y cambiar».

Uno de los temas que logró cobrar visibilidad a raíz de la intervención de esta joven, es la poca relevancia que se da al cambio climático en los medios de comunicación y en particular a las cuestiones operativas que implican situaciones conflictivas para ciertos países, especialmente para los menos desarrollados. «Uno pensaría que los medios y todos nuestros líderes estarían hablando solamente de esto, pero no. Nadie ni siquiera lo comenta. Prácticamente nadie tampoco habla sobre el hecho de que estamos en medio de la sexta extinción masiva, con una extinción de hasta 200 especies por día», esto representa entre mil y 10 mil veces mayor de lo que se considera normal, decía en su discurso en Polonia.

A ello, agregó luego: «Además, nadie nunca menciona el aspecto de la equidad que está claramente establecida en todo el Acuerdo de París, y que es absolutamente necesario que funcione a escala mundial. Esto significa que países ricos como el mío, deben llegar a cero emisiones dentro de los próximos 6 a 12 años, según la velocidad actual de las emisiones, para que los habitantes de los países pobres puedan mejorar su estilo de vida construyendo algunas de las infraestructuras que nosotros ya hemos construido, como ser hospitales, electricidad y agua potable». Con una interpelación final, llamó a la reflexión a los oyentes. «¿Cómo podemos pretender, si no, que países como India, Colombia o Nigeria se preocupen por la crisis climática si a nosotros, que ya lo tenemos todo, no nos importan ni un poco nuestros compromisos reales con el Acuerdo de París?», argumentó.

Durante su charla Ted, titulada «El argumento cautivador para actuar ya ante el cambio climático», Greta planteó lo que muchos piensan en cuanto a la actual crisis de sustentabilidad.  «Se dice que el cambio climático es una amenaza a la existencia y el problema más urgente, no obstante, todos actúan igual que siempre. No lo entiendo. Porque si las emisiones deben parar, que paren. Para mi eso es blanco o negro. Cuando se trata de sobrevivir no hay áreas grises. O continuamos como civilización o no. Debemos cambiar».

Y nuevamente hizo un llamado de atención sobre los vacíos comunicacionales e información veraz que llega a los ciudadanos. «Nadie menciona los gases de invernadero ya presentes en el sistema, ni que la contaminación del aire esconde calor, para que al dejar de usar combustibles fósiles tengamos un nivel extra de calentamiento, de hasta 0,5 o 1,1 grados Celsius».

Otro de los puntos presente en las intervenciones de la activista, tiene que ver con la esfera empresarial. Aquí tampoco titubeó al expresar netamente lo que espera de ellos. «En Davos, a la gente le gusta hablar sobre el éxito, pero su éxito financiero ha tenido un precio inimaginable, y en cuanto al cambio climático, debemos reconocer que hemos fracasado» disparó verbalmente y cerró diciendo que hoy los líderes se esmeran en dar esperanzas a la próxima generación, pero -según plantea- más importante aún es salir del espectro teórico y pasar a la práctica.  «No quiero tu esperanza, ni quiero que la tengas. Quiero que entres en pánico, que sientas el miedo que yo siento todos los días, y luego quiero que actúes (…) Quiero que actúes como si tu casa estuviera en llamas, porque eso es lo que está pasando» expresó.


Algunas de los extractos más resonantes de los discursos de Greta:

«Y si algunos niños pueden generar titulares en todo el mundo simplemente por no ir a la escuela, entonces imaginen lo que todos podríamos hacer juntos si realmente quisiéramos. Pero para hacer eso, tenemos que hablar con claridad, no importa lo incómodo que pueda ser»:

Nuestra civilización está siendo sacrificada por la oportunidad de que un número muy pequeño de personas continúe haciendo enormes cantidades de dinero”.

«Ustedes dicen que aman a sus hijos por encima de todo, pero les están robando su futuro ante sus propios ojos. Hasta que no comiencen a centrarse en lo que debe hacerse en lugar de lo que es políticamente posible, no habrá esperanza. No podemos resolver una crisis sin tratarla como una crisis».

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