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Aprender con compromiso

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Entrevista con Nieves Tapia

Con más de 20 años en la Argentina, la pedagogía del Aprendizaje y Servicio Solidario se destaca hoy por su doble impacto social: apunta a las problemáticas de las comunidades a la vez que enseña a ser mejores personas. 

Recién llegada de Sudáfrica, donde participó de actividades para profundizar el diálogo Sur-Sur, la Prof. María Nieves Tapia, Fundadora y Directora del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS), dialogó con Fonres sobre esta pedagogía que ella misma promovió en el país y de la que hoy es una referente a nivel mundial. 

¿Qué es el Aprendizaje y Servicio Solidario (AYSS)?

En pocas palabras definimos al AYSS como actividades solidarias que están organizadas por estudiantes o por jóvenes que forman parte de organizaciones sociales y que ponen sus conocimientos y sus competencias al servicio de resolver problemas concretos junto con la comunidad. Lo original que tiene respecto a otras actividades de voluntariado, es que son proyectos en donde sabemos cuáles son los objetivos sociales, pero también sabemos qué es lo que vamos a aprender. Es aprender en la comunidad, siendo solidarios con la comunidad. En este sentido, la solidaridad es al mismo tiempo el contenido y la metodología, porque se encuentra, no sólo en lo que uno quiere hacer, sino también en la manera por la cual se aprende. Desde el punto de vista educativo, es una innovación pedagógica, es aprendizaje basado en proyectos (ABP), que viene a superar los modelos arrastrados por inercia desde el Siglo XIX y es producto entonces, de apuntar a que la educación sea más pertinente al Siglo XXI.

El concepto original nace como «Aprendizaje Servicio» pero en nuestro país se le ha agregado la palabra «Solidario». ¿A qué se debe?

Quienes dieron nombre a prácticas -que en realidad eran mucho más antiguas- fueron un grupo de universidades norteamericanas en los años ’60 y lo llamaron «Service Learning» (Aprendizaje Servicio en inglés). Cuando nosotros lo tradujimos al castellano, le agregamos la palabra «Solidario» porque para nosotros es importante decir que no estamos haciendo cualquier tipo de servicio. No es beneficencia o recolectar y repartir, que -si bien son actividades meritorias- no tienen el valor educativo de la auténtica solidaridad que significa aprender a trabajar junto con otros.

¿Cómo describe el paradigma educativo actual, donde están floreciendo ésta y otras propuestas de aprendizaje?

Los expertos coinciden -y así lo viene diciendo la UNESCO desde fines de los ’90- en que el objetivo de la educación para el siglo XXI es que ésta sea más integral. Es decir, la educación tradicional apuntaba sólo a la cabeza, a repetir conceptos, había mucha teoría y poca práctica, era muy enciclopedista. Ahora necesitamos «aprender a aprender» y eso se da durante toda la vida, porque los conocimientos cambian muy rápidamente. Es necesario aprender a ser buenas personas y formarse para vivir juntos, lo que en el escenario que estamos viviendo, resulta cada vez más, un desafío. Se apunta ahora a las “inteligencias múltiples” para la formación en la participación ciudadana, la inserción en el mundo del trabajo, la convivencia social y, en ese sentido, la pedagogía del AYSS ha cobrado un nuevo impulso, porque ayuda a encarar simultáneamente todos estos frentes.

El concepto se introdujo en Argentina hace más de 20 años. ¿Cómo evalúan el avance tanto en sus aspectos teóricos como en su implementación?

El punto de inicio formal es 1997, cuando por primera vez en los Contenidos Básicos para la Educación Polimodal se habla de proyectos de investigación e intervención socio-comunitaria.  

Es muy interesante ver el proceso que se dio en las políticas educativas de la Argentina. Primero nace de la convergencia de prácticas que ya estaban instaladas en el sistema. Había escuelas y universidades que estaban llevando adelante este tipo de experiencias, aunque no las llamaran así. Desde el Ministerio aprendíamos de las escuelas como hacer AYSS. A partir de que se diseña esa política y se genera el Premio Presidencial de Escuelas Solidarias en el año 2000, hay un proceso que permitió darle visibilidad y luego, que esas experiencias -pioneras y un poco intuitivas- no sólo se consolidaran, se volvieran más maduras, adquirieran mayor base teórica y metodológica, sino que también se difundieran por contagio al resto del sistema.

Hay otros logros en estos 22 años para destacar. Entre ellos, que hoy aproximadamente un tercio de las escuelas argentinas ha desarrollado alguna vez proyectos de AYSS. Que la Ley de Educación Nacional de 2006 indique explícitamente que estas prácticas se puedan desarrollar en el marco de proyectos educativos institucionales de cada escuela. Que el Estado argentino -a través del Ministerio de Educación- haya destinado fondos concretos para que la nueva escuela secundaria obligatoria ofrezca esto entre sus innovaciones y que haya habido incentivo para los docentes que coordinan los “proyectos sociocomunitarios solidarios”. Si bien ha habido altos y bajos, el Programa Nacional de Educación Solidaria todavía existe y sobrevive pese a todo.  

¿Qué apoyo se le está dando a esta pedagogía desde la gestión de gobierno nacional actual?  

Teniendo en cuenta que esta gestión ha impulsado el aprendizaje en base a proyectos, eso ha ayudado a mantener la continuidad también de los proyectos de AYSS. Pero también es cierto que en los últimos años ha disminuido en general el financiamiento de la educación y ha aumentado el porcentaje de sub-ejecución de ese presupuesto. En ese marco, la Educación Solidaria no es una excepción en cuanto a la menor disponibilidad de recursos.

¿Cuáles son los rasgos del AYSS en Argentina, que lo diferencia del que se desarrolla en otros países?

En una mirada comparativa hay mucho para decir. Una primera característica que tenemos en común con América latina y con otros países del Sur del planeta, es que es una pedagogía que ha crecido «de abajo para arriba» a través de la iniciativa de docentes y estudiantes solidarios, que muchas veces, llegan al AYSS casi intuitivamente, con muy pocos recursos económicos, bibliográficos y con poco apoyo. No fueron necesarias las inversiones millonarias que se hicieron en países con más recursos para introducir esta innovación.

Otra característica significativa es que el AYSS ha sido siempre en América latina una pedagogía inclusiva: hay proyectos solidarios hechos en escuelas que atienden a los niños y adolescentes más vulnerables, en escuelas especiales, incluso en escuelas en contextos de encierro. Nosotros creemos que nadie es demasiado pequeño, pobre o “distinto” como para no tener algo que ofrecer a la comunidad. En ese sentido, en vez de mirar a las poblaciones vulnerables sólo como destinatarias de ayuda, el AYSS contribuye al protagonismo de todos los niños, adolescentes y jóvenes, y por eso las investigaciones muestran el impacto que estos proyectos tienen en mejorar la trayectoria educativa y los resultados académicos, y en prevenir la repitencia y la deserción escolar.

Teniendo en cuenta que los proyectos que se desarrollan desde el AYSS, atienden problemáticas o necesidades de las comunidades. ¿Dónde se centran estos proyectos en la actualidad?

En general, cada escuela elige la temática que le resulta más significativa a su comunidad. De todas maneras, estadísticamente hay algunas temáticas que se encuentran con más frecuencia. Por ejemplo, muchas escuelas tienden a orientar sus proyectos a la educación. A los chicos les preocupa la alfabetización, el apoyo escolar, que otros puedan acceder a la educación. Otra problemática que se aborda muy frecuentemente es la pobreza, las necesidades materiales,  y en ese sentido -lamentablemente- las escuelas son el primer lugar donde las crisis económicas se empiezan a sentir. Otro tema que preocupa mucho a esta generación es el cuidado del medio ambiente. En un segundo lugar estadísticamente se ubican los temas que tienen que ver con la salud, la expresión de la participación ciudadana, preservación del patrimonio, las comunicaciones locales, es decir darles espacios gráficos o radiales alternativos a comunidades aisladas. Lamentablemente en los últimos años se está viendo un aumento en los proyectos que tienen que ver con la atención a necesidades básicas y a generar alternativas de emprendimientos productivos en contextos donde hay gran nivel de desempleo y crisis de la producción.

¿Varía la recepción de las prácticas del AYSS en los diversos sectores sociales?

Se ha comprobado que en los sectores menos favorecidos el AYSS es una fuerte herramienta de inclusión educativa, porque saca a los chicos del lugar de destinatarios pasivos de ayuda y los pone en el lugar de protagonistas de sus propios proyectos. Eso fortalece su autoestima y su compromiso con la escuela, y también su capacidad de pensar proyectos de vida productivos y de participación ciudadana. A lo largo de estos 20 años hemos visto historias conmovedoras en ese sentido.

En las escuelas que atienden a los sectores con mayores recursos, se da algo diferente. Como nos decía una vez un estudiante: «Con estos proyectos salimos del tupper«. Estas entidades los están incorporando por la necesidad de conectar a sus alumnos con la realidad. Además, teniendo en cuenta todo el tiempo que pasan los niños y adolescentes en los espacios virtuales, es necesario que se complemente con competencias en el mundo real.  Si criamos una generación sin este tipo de competencias, va a ser una educación incompleta. En ese sentido el AYSS funciona para todos los sectores sociales.

Un Premio a la solidaridad

El Premio Presidencial “Escuelas Solidarias» es implementado por el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación. ¿Cuál es su objetivo? Fortalecer el trabajo de las escuelas que integren de la mejor manera el aprendizaje curricular de los estudiantes con acciones solidarias destinadas a mejorar la calidad de vida de sus comunidades. En el año 2018 participaron 1.100 escuelas de todo el país y algunos de los temas que se trabajaron tuvieron que ver principalmente con el estudio del agua y su consumo domiciliario; la formación de huertas familiares y comunitarias; el desarrollo y mantenimiento de invernaderos; la fabricación de bastones de aluminio para personas ciegas; la construcción de estufas; y talleres de capacitación sobre uso de tecnologías. Para participar de la edición 2019, los Proyectos Educativos Solidarios podrán ser presentados hasta el 29 de julio. Luego, éstos serán evaluados por el equipo del Programa Nacional Educación Solidaria, quienes realizarán una devolución de la propuesta con el propósito de ofrecer herramientas que permitan profundizar esas prácticas. Finalmente, el grupo de experiencias seleccionadas, será reconocido económicamente con el fin de apoyar su desarrollo. https://www.argentina.gob.ar/educacion/gestioneducativa/educacion-solidar

Lugar de encuentro

Desde hace 22 años, el Seminario Internacional «Aprendizaje y Servicio Solidario» organizado por CLAYSS, se ha constituido como punto de encuentro para estudiantes, docentes, investigadores, funcionarios y dirigentes de organizaciones sociales de toda América latina y otras partes del mundo, para el intercambio de experiencias y conocimientos en torno a esta temática. La edición actual se realizará los días 29 y 30 de agosto de 2019 en el auditorio San Agustín del edificio Santa María de la Universidad Católica Argentina (UCA) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La participación es libre y gratuita, con inscripción previa. http://www.clayss.org.ar/seminario/

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