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Salvar al periodismo

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Creada bajo la clara impronta de su fundador, la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), es un referente, no sólo en las capacitaciones en este oficio, sino tambien en los debates sobre el rumbo que éste adopta frente a las cuyunturas locales y regionales.

«Cuánto más se fundan escuelas académicas de periodismo, más evidente se hace que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo. Y casi nada de las dos materias más importantes: la práctica y la ética». Así comenzaba Gabriel García Marquez, periodista, escritor y Premio Nobel de literatura, su discurso de inauguración de su Fundación creada junto a Jaime Abello Banfi en el año 1995. Casi 25 años atrás, iba a romper con los preceptos socialmente aceptados donde el status profesional sólo los otorgan los certificados y los títulos obtenidos en la educación formal. Hoy la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), es un centro de intercambio entre colegas, que a base de prestigio, no entrega certificaciones a los participantes de sus capacitaciones. «La vida se encargará de decir quién sirve y quién no sirve” fue el argumento del escritor cuando propuso esta inusual medida. De este modo, lo que impulsa a los periodistas a formar parte de sus aulas es la vocación por este oficio.

La estructura de la organización es sencilla, ágil y sostenible, tal como la había imaginado García Marquez, según relata Abello Banfi en la seccion institucional de la página web.

Ya estamos en esa etapa en la que nos dimos cuenta -y estamos reaccionando en consecuencia- que sólo el periodismo va a salvar al periodismo.

En esa línea es que diseñaron las áreas que hoy guían la gestión de la organización. La primera de ellas, hoy dirigida por la periodista Alejandra Cruz, es la denominada «Taller de periodismo». Este espacio es el que le da vida a todo el resto de la institución y nació desde la visión del fundador, como un espacio de aprendizaje mutuo entre aquellos más curtidos en este oficio y quienes recién comienzan.

En ese marco, definieron diez líneas programáticas, desde donde imparten planes de formación anuales y que se alinean a las principales tensiones o necesidades, que presenta el mundo del periodismo actual. 

Como era de esperarse, una de las lineas es la del periodismo narrativo. Desde allí, identifican los temas clave de América latina y acompañan en términos de conocimientos técnicos, de apoyo ético, narrativas efectivas, entre otras. Según explica Cruz, los focos se van modificando año a año paralelamente a las coyunturas regionales.

Hay desiertos informativos en América latina, porque en muchos lugares no hay acceso al internet, a esto se suma que, por más que existen medios locales, la agenda se plantea enfocada en las principales ciudades del país.

Otro área que conforma la fundación, es el de «Proyectos especiales». Desde allí se coordinan el Premio y Festival Gabriel García Márquez de Periodismo. Esta distinción -que es considerada como una de los más importantes del periodismo en Iberoamérica- celebra este año su séptima edición, habiendo recibido más de 9 mil postulaciones en total. Además del prestigio e impulso que esto significa en la carrera para quienes lo reciben, los ganadores también se llevan un apoyo económico. El Festival por su parte, también tiene gran relevancia en el ámbito local y regional. En 2018, durante tres días, más de 15 asistentes participaron de las actividades gratuitas diseñadas para compartir experiencias y aprender mutuamente.  El Centro Gabo, es otro espacio destacado dentro de la FNPI. Fue creado tras la muerte de García Marquez con el fin de mantener vivo su legado, pero no apunta solamente a periodistas sino que -dada la relevancia social que adquieren los temas que abordan- convoca a todo tipo de públicos. Desde allí realizan formación en aspectos como la alfabetización mediática, identificación de fake news, entre otros. «Asi como es importante el periodismo de exelencia ético e innovador, es muy importante también aportar a formar a las audiencias en saber encontrar y diferenciar entre lo que es periodismo y lo que no lo es» explica Cruz. Por último y en línea con una de las cuestiones que caracterízan a la fundación, se encuentra el espacio de «Comunicaciones y Comunidad» desde donde, no sólo forman parte de redes, sino que las generan.

Salvar al periodismo

A diferencia de otro tipo de organizaciones, la FNPI se despliega en un contexto donde confluyen muchas variables, ya sea sociales, económicas, humanas, etc. El impacto de la actividad que realiza no termina con las capacitaciones o intervenciones que realiza, sino que podrían entenderse como el puntapie para efectos mucho más sensibles y complejos.

Las definiciones o recortes que hagan desde sus talleres, influirán en el resultado final, que se materializa  en definitva, en la información que le llega al ciudadano. De allí, que desde la FNPI le den tanta importancia a la calidad del periodismo que promueven. «La fundación tiene la vocación y la misión muy clara de impulsar el periodismo que podríamos definir con tres palabras: excelencia, innovador y ético. Eso se manifiesta en todas las temáticas y paises en los que trabajamos. Se caracteriza por un periodismo de rigor, profundiudad, independiente y de servcio» explica Cruz. La ejecutiva además se detiene a  describir el abordaje que impulsan, desde la óptica de entender al periodismo como un servicio social: «Nace con la vocación clara de servicio a las audiencias, a las comunidades. Lo que busca es relamente es empoderar a la gente y eso pasa por tener una narrativa atractiva, por tener la rigurosidad al reportear, por tener un conocimiento y una interacción constante con las audiencias, por una capacidad de causar un impacto y por contat con estrategias de sostenibilidad». 

Desiertos informativos

Cruz aporta otras aristas a esta reflexión, que se desarrollan en un escenario marcado por la lucha entre «el negocio de la información y el de la atención». En este contexto, a causa de la falta de disponibilidad en tecnología o de recursos, entre otros factores, existen ciertos «desiertos informativos» como los denomina Cruz, que pueden ser fácilmente identificados en las agendas de los medios. «Hay desiertos informativos en América latina, porque en muchos lugares no hay acceso al internet, a esto se suma que, por más que existen medios locales, la agenda se plantea enfocada en las principales ciudades del país» amplía.

Es en esta lógica, el rol del periodista y la empresa periodística en sí, adquieren un rol protagónico a la hora de seleccionar los contenidos que llegarán a los ciudadanos y por ese motivo, es un tema destacado en los talleres de la FNPI. Cruz rescata una cita del fundador que pone en palabras este abordaje: «Gabo decía que todo periodista necesita un minuto de silencio, para poder parar, respirar y reflexionar sobre la enorme responsabilidad de lo que hace. Para pensar quienes son sus audiencias, ¿qué necesitan? ¿qué les inetresa? y ¿cómo hacemos que les interese lo que necesitan saber?.

Periodismo de soluciones

Desde la FNPI decidieron retomar un concepto que ya habían trabajado 20 años atras: el Periodismo de Soluciones. ¿En qué consiste? Es una propuesta superadora del periodismo de investigación, que busca aportar a la sociedad información que ayude a las soluciones de sus problemas para que la noticia no sea sólo la denuncia. Es decir, que para que un artículo se enmarque en esta definición, debe incluír en la narrativa ejemplos de cómo se han resuelto las mismas situaciones en otras oportunidades, en otras latitudes. No se trata de ofrecer solamente inspiración, sino conocimiento. Alejandra Cruz, directora del área de Taller de Periodismo de la organización, resalta la vigencia de este abordaje sobre todo en latinoamérica. «Somos un periodismo fiscalizador por excelencia -y de hecho- creo que le hemos dado un par de lecciones al resto del mundo, pero en este marco de la crisis de la democracia en el que las audiencias,  los ciudadanos, se pueden llegar a sentir frustrados, desesperanzados. Creemos que el periodismo tiene este deber y esta posibilidad de ofrecer un valor agregado que sea el abordar la solución a los problemas». De este modo según explica Cruz, se logra poner estas alternativas en la agenda de disución y además, desmantelar los argumentos de las autoridades o responsables de los problemas tales como: «esto siempre ha sido asi» o que «resolver este problema es muy dificil». «Esto realmente va a enriquecer la capacidad de diálogo constructivo de nuestras sociedades, que es algo que creemos se ha perdido mucho en estas épocas de polarización. Hoy cuando hay debates complejos es muy fácil que se simplifiquen en malo o bueno, blanco o negro», resume Cruz.

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