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Cambio Climático: de la negociación a la acción

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Chile será la sede de la Conferencia de las Partes (COP25). Se espera varios debates centrados en 4 temas, entre ellos la negociación del reglamento para aplicar el Acuerdo de París, que deberá comenzar a regir en 2020.

En junio, 197 países miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), debatieron en la conferencia intersesional en Bonn, Alemania, algunos de los temas que serán centrales en el encuentro que se realizará en Chile, del 2 al 13 de diciembre.

Tras el último encuentro en Katowice, Polonia, en 2018, esta vez la capital chilena será sede y presidenta de una nueva edición de la Conferencia de las Partes (COP25) donde se espera un debate centrado en 4 temas, como la negociación del reglamento para la aplicación del Acuerdo de París celebrado en la COP21 en 2015 que deberá comenzar a regir en 2020.

Gonzalo Muñoz Abogabir, High Level Champion de la COP25, explicó que Chile decidió tomar la conferencia de las partes, en el momento en que Brasil decidió no hacerlo. “Al ser un país que cumple con 7 de los 9 criterios de vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático, no podemos seguir esperando que los grandes emisores tomen medidas ambiciosas. Chile quiere ser líder en la actualización de las Contribuciones Nacionales determinadas, quiere mostrar ambición con sus proyectos legislativos y ha sido líder en empujar hacia la neutralidad al 2050 y con este liderazgo busca inspirar a los demás países en similares en condiciones a tomar medidas que muevan la aguja. En cuanto a las negociaciones, ser presidente de la COP implica un rol de neutralidad para que éstas puedan desarrollarse de la mejor forma y se logre llegar a los acuerdos que queremos”.

Por su parte, Alejandro Alemán, oficial de cambio climático de Centro Humboldt, explicó que las últimas dos COP fueron importantes para la firma de acuerdos orientados a gestionar el problema del cambio climático, pero que actualmente América latina no está en un momento propicio para enfocarse en estos temas. “Las prioridades de los tomadores de decisiones están en función de otros problemas como la situación de Venezuela, o en Centroamérica, la situación política de Nicaragua o las crisis migratorias de Honduras y El Salvador, que están fuertemente asociadas a los impactos del cambio climático en las condiciones de vida, pero que también tiene que ver con un problema de seguridad. A esto debe sumarse que el Gobierno de Trump tiene una fuerte influencia en las decisiones y las perspectivas de muchos gobiernos de la región y eso hace que la crisis climática no se aborde con la debida contundencia”.

En el centro del debate

Los especialistas identificaron al menos cuatro temas que estarán en el centro del debate: el artículo 6 del Acuerdo de París, la financiación de daños, el nivel de compromiso y ambición de los países y la definición del índice de temperatura global.

En esa línea, Muñoz Abogabir enfatizó que lo principal será reunir toda la evidencia y la mirada de los diferentes actores y roles, con el objetivo de que el aumento de temperatura no sea mayor de los 1.5º grados. “Para esto, la presidencia puso énfasis en tres prioridades: la primera es poner foco en ambición; la segunda, es pasar de una agenda de negociaciones a una de implementación, en la que se puedan mostrar ejemplos y acciones climáticas que permitan demostrar que es posible mover la aguja en ese sentido; la tercera, es que todo esto debe ser en un tono que la ciudadanía entienda. Los temas en debate se centrarán en finalizar el libro de reglas, lo que implica el Artículo 6, y cómo los países logran comprometerse y pasar a la implementación”.

El artículo 6 del Acuerdo de París establece el marco reglamentario que permitirá que los países puedan negociar reducciones de emisiones de carbono en un esquema que habilitaría, por ejemplo, a un país desarrollado invertir en un proyecto de energías renovables en otro menos desarrollado, y anotarse esa inversión como parte de sus políticas de mitigación del cambio climático. Lo que genera cuestionamientos, es la posibilidad de que los países involucrados contabilicen dos veces la misma reducción de emisiones o cómo se garantizará la sostenibilidad de los proyectos. Sobre este punto, el funcionario de la COP25 dijo que “lo ocurrido en la COP21 con el Acuerdo de Paris, es una joya que debemos cuidar. No debemos dar por garantizado que todos los países se comprometan por una meta en común. Y por lo mismo, espero que el artículo 6 sea resuelto para que pueda comenzar a implementarse”.

Otro de los temas que preocupan es la falta de definición acerca de quién pagará los gastos ocasionados por los daños, como huracanes y tornados, que genera el cambio climático. Este punto, contemplado en el Mecanismo Internacional de Varsovia (WIM), plantea un enfrentamiento entre Estados Unidos, la Unión Europea y Australia, por un lado, y los países de África y América latina por el otro. Los primeros sostienen que el Mecanismo debe mantenerse como está, mientras que los países emergentes sostienen que el documento no aborda opciones de financiamiento para pérdidas y daños.

En la COP25 también se medirá el nivel de compromiso y la ambición de los países para cumplir con las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) definidas en el Acuerdo de París. Se espera que el año que viene todos entreguen un nuevo NDC y, además, resta definir si estos se presentarán cada cinco años como plantean los países emergentes o cada 10 años como quieren la Unión Europea y Japón.

En ese sentido, Muñoz Abogabir explicó que lo que más preocupa es “principalmente demostrar cómo países chicos, en vías de desarrollo y del hemisferio sur, pueden ser ambiciosos en la reducción de sus emisiones y comprometidos con acciones climáticas. Los dos principales temas que se juegan a nivel mundial son el cambio climático y la inequidad. La región latinoamericana es vulnerable a ambas, por lo que países deben comprometerse con ambas”.

Para Cristian Feldkamp, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), la COP25 será importante para empresas y ONGs en tanto es una oportunidad de estar cerca de las decisiones y llevar la voz para un mayor compromiso para el cambio climático. “Gran parte de los países desarrollados se hicieron los distraídos en términos del financiamiento para ayudar a países como el nuestro y otros en vías de desarrollo a aumentar su ambición y avanzar en la transformación de sus economías. Uno de los grandes éxitos de París fue que muchos se comprometieron voluntariamente, pero es necesario un compromiso ético y económico de parte de los países desarrollados para que todo se dé bien. Argentina representa menos del 0.8 % de las emisiones del mundo, nosotros podemos hacer nuestra parte pero países como China y Estados Unidos que más contribuyeron al cambio climático deben comprometerse seriamente”.

El cuarto tema, que también fue discutido en Bonn y será retomado en la COP25, es el cuestionamiento al documento técnico del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), que propone limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 º grados, en lugar de 2 º grados para 2100 como se había planteado en el Acuerdo de París. Estados Unidos, Rusia, Kuwait y Arabia Saudita cuestionaron la metodología y rechazaron el informe.

En esta línea, Alemán agregó que la ciencia climática es el elemento que orienta la construcción de las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional en el Acuerdo de París y que está siendo cuestionada por los países más desarrollados. “Las NDC son el corazón del Acuerdo y no están siendo consistentes. Cada país debe presentar su aporte en términos de adaptación, mitigación y financiamiento para lograr la meta de evitar variaciones en la temperatura media global superiores a los 2 º grados a final de siglo y, mejor aún, tratar de aproximarse, tanto como sea posible, a una meta de 1,5 º grados. El medio grado implica situaciones complicadas en términos de vulnerabilidad, en varias regiones del planeta”.

Avances para mitigar el cambio climático

Además de las discusiones centrales que ocuparán el debate en la COP25, la conferencia será un espacio para conocer qué tan avanzados están los diferentes países en sus proyectos de adaptación y mitigación para cumplir con los objetivos trazados en el Acuerdo de París.

Según Feldkamp, Argentina ratificó su compromiso y aumentó su ambición con el Acuerdo y el sector agropecuario redujo sus emisiones. “No obstante todavía tenemos mucho camino por recorrer, pero me parece muy relevante que nuestro país este llevando la agenda del cambio climático y participando de las discusiones sobre cambio climático. En nuestro rol de organización agropecuaria, sabemos que somos responsables de una parte importante de las emisiones a nivel nacional y tenemos que trabajar para ver cómo reducirlas. Para eso venimos trabajando con otras organizaciones de la sociedad civil tanto para reducir las emisiones como para adaptarnos al cambio climático”.

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