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No bajar los brazos

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Entrevista con Daniel Tricarico, Director Ejecutivo de la Asociación de Emprendedores Argentinos (ASEA)

Un momento clave para el ecosistema emprendedor. Las crisis los obligan a sacar a relucir todas esas herramientas -innatas y adquiridas- para que sus iniciativas logren sobrevivir la situación económica actual y no queden en el camino. Desde ASEA los acompañan para que además, puedan transformar este momento en una oportunidad.

Desde hace cinco años, momento en que se creó la Asociación de Emprendedores Argentinos (ASEA), esta «Red de redes» como la denomina Daniel Tricarico, su Director Ejecutivo, trabaja para que emprender sea más fácil en Argentina. ¿De qué manera? A través de dos lineas principales. La primera de ella consiste en brindar acompañamiento a los más de 22 mil miembros que la conforman. Para ello organizan, eventos, encuentros, diversas instancias de capacitación y programas lo que permite potenciar la cultura emprendedora en los distintos rincones del territorio nacional.

El otro vector que atraviesa a esta organización sin fines de lucro, tiene que ver con la influencia en políticas públicas que realizan a través de la redacción de leyes y generando sinergia multisectorial y multipartidaria para que esas normativas vean la luz, con un último fin: «construir una nación emprendedora con más y mejores emprendimientos».

Al analizar el escenario actual y futuro para este sector en nuestro país, Tricarico ofrece una serie de tips para lograr sortear este momento, y si bien remarca la necesidad de impulsar un cambio sistémico, sus predicciones para el próximo año no son negativas. «En las grandes crisis también surgen los grandes emprendimientos» enfatiza.

Entre las normativas que se impulsó desde ASEA, se encuentra el actual Proyecto de Ley de Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC). ¿De qué se trata?

La Ley BIC dará identidad a empresas de Triple Impacto, es decir, aquellas que integran la creación de valor económico, social y ambiental. Hoy no tienen un reconocimiento legal que los proteja y les permita perseguir libremente su propósito. Tampoco se creará un nuevo tipo societario, sino un régimen jurídico aplicable a cualquier tipo de sociedad (actual o futura). Se da en el marco de una conversación a nivel mundial, empujada por Sistema B y Ashoka, como organizaciones importantes entre otras y nosotros empujamos a la par de ellas. Nuestro rol es ser una Red de redes, somos como un gran aglutinador del sistema emprendedor y ahí damos voz a las diferentes necesidades de las políticas públicas.

El debate apunta a la tendencia internacional, en la cual inicialmente se hablaba del sector «Non for profit» (sin ánimo de lucro), y por otro lado muy diametralmente opuesto las «For profit» (con ánimo de lucro) y ahí en el medio ocurrían estas organizaciones híbridas, de beneficio e interés colectivo.

Actualmente este proyecto cuenta con media sanción. ¿Qué se espera si finalmente se aprueba?

Puntualmente no tiene incentivos económicos como tiene la Ley de Emprendedores, sino que apunta primero a reconocer aquellas entidades que comprenden el triple impacto. Por otro lado, se plantea que exista un programa de Gobierno que acompañe y premie de alguna manera, por medio de ciertos incentivos para que los interesados puedan acceder al fondo semilla o a otros programas estatales.

Los nuevos emprendedores, ¿están teniendo esta mirada del triple impacto a la hora pensar sus proyectos? 

De la cantidad total de emprendedores, vemos un creciente interés hacia esto. Obviamente todavía falta muchísimo para ahondar, tanto a nivel emprendedor como a nivel empresarial. Hay pocas compañías que certificaron como B. De las grandes se pueden mencionar casos como Aguas Danone, Natura, entre otras. Pero sí destaco que hay una nueva generación que entiende y le importa el impacto social. Hoy estamos consumiendo 1,7 planetas, y a este ritmo nos quedan 10 años para revertir el cambio climático. Nadie es ajeno a esta realidad, ni la puede negar. Creo que el desafío que tenemos es explicar bien que és, porque no solamente se centra en recibir una certificación, eso es sólo una herramienta.

Teniendo en cuenta la coyuntura económica actual, ¿cómo se vive hoy el mundo del emprendedor?

Naturalmente estamos en un contexto apremiante, no hace falta describirlo mucho. Si embargo, en los últimos años ha habido una política especifica del gobierno desde  donde -por ejemplo- se impulsó la Ley de Apoyo al Capital Emprendedor (27.349), se implementaron programas tales como Argentina Emprende, se fomentaron las inversiones, entre otros. También vemos que hay un micromundo donde inversores siguen buscando proyectos para apoyar con sus fondos, aunque -obviamente- eso está un poco más lento ahora. Pero, del otro lado del mostrador, tenés a los emprendedores que han diverisificado oportunamente sus ingresos, por lo que frente a un temporal, pueden escampear.

Por otro lado, aquellos del mercado local hoy la tienen más difícil, sobre todo quienes venden bienes durables, como autos, motos. Eso está desafiante. Pero es importante poder ir encontrando nuevas formas, formatos, canales, espacios. Naturalmente el uso del e-commerce, ya es una base  sine qua non y estamos probando por diferentes redes sociales, otro tipo de comunicación. En estas instancias es donde sorteamos hoy. Actualmente estamos esperando la definición electoral para entender hacia dónde va a ir la cosa en el futuro. Así, desde ASEA, en el marco de nuestra tarea con foco en la política pública, vamos a acercar un set de preguntas a los dos candidatos para entender su posición respecto del mundo emprendedor y qué piensan hacer.  

¿Qué expectativas tienen para el año que viene?

Esperamos un cumplimiento  y un trabajo importante con respecto a la Ley de emprendedores que ya existe, como así también con las Pymes, quizás con un enfoque más industrial. No obstante, sí esperamos -y lo estamos pidiendo- cuestiones vinculadas a esta ley mencionada, pero conjuntamente con la Ley de Economía del Conocimiento (Ley 27.506) que es la base de los proyectos tecnológicos en este campo. Esto genera empleo, es visible. No podemos seguir siendo una matriz primaria, netamente del agro, sino que todos los países hoy desarrollados han visto en las economías del conocimiento o en la economía naranja el vector de crecimiento y hacia allá creo que tenemos que ir. Estas normativas están ahi, esperamos que se cumplan.

Capacitaciones para emprendedores a cargo de ASEA

 

¿Cómo definirías el perfil del emprendedor argentino?

Hoy tiene un «Máster en destrezas marineras de temporales», de flexibilidad, resiliencia y de tantas otras instancias que se requieren en el mundo actual dentro de lo que se entiende como las nuevas habilidades. Nosotros las tenemos formadas de manera innata, lo cual es positivo. Es un poco dificil hablar de un perfil general, pero naturalmente nosotros siempre hemos tenido mucho talento y creo que eso va a seguir vigente. Es parte del ADN local que tiene que ver con la migración que hubo en su momento de europeos, que llegaron con el capeo de tantas crisis y ese gen de talento, que para mi es resiliencia, el no agacharse y seguir para adelante buscando un objetivo, cada vez que te caés. También puede variar en un esquema apremiante. De momento hay de todo. Vivimos una instancia más de «conservar lo que tengo», por sobre arriesgar, pero hay quienes se están expandiendo hacia otros países. 

¿Qué consejos le podés dar a alguien que está planeando comenzar a emprender en este contexto actual?

Todos los años -por algún motivo- se escucha «Este no es bueno para emprender» o «Sí, es un buen momento», y de repente, siempre teníamos algún tema. En Argentina cada dos o tres años hay un ciclo que no es positivo.

Hay un tip muy puntual que yo mismo he aprendido y es: «Hay que vivirla». Es decir, empatizar con el problema, es entender un dolor. Instantáneamente pensamos en la solución como respuesta a una problemática y terminás poniendo la carreta antes del caballo, enamorándote de la solución antes que del problema, pensás que es muy buena, pero quizás nadie estaría dispuesto a pagar por ella. El segundo es el «Product Market Fit», lo que quiere decir que debería existir correlación entre el producto que ofrecemos con lo que el mercado está pidiendo.

Otro punto, yo lo vinculo con el lema que tenía Facebook en sus inicios, «Move fast and break things» (Muévete rápido y rompe cosas, en español). Eso te dice un montón de cosas del ADN y sumado a ésta, otra frase que grafica a lo que me refiero, dice que si en la presentación de tu producto no estás avergonzado de él, es que lo lanzaste tarde. Con esto quiero decir que, si esperás a la pincelada final del pintor, no lo hiciste en forma apropiada. ¿Quién se puede dar ese lujo? sólo algunas grandes empresas.

 

 

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