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GRI lanzará un nuevo estándar sobre Impuestos y pagos a gobiernos

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ENTREVISTA CON ANDREA PRADILLA, DIRECTORA GRI HISPANOAMÉRICA

El calendario de trabajo del Global Reporting Initiative (GRI) concluye el 2019 con el lanzamiento de un nuevo estándar sobre «Impuestos y pagos a gobiernos». Además, Andrea Pradilla, directora GRI Hispanoamérica, anuncia las novedades para el año que comienza vinculadas a Derechos Humanos, Economía Circular y algo más: vuelven los suplementos específicos, ahora como estándares sectoriales. El primero será para el sector del Petróleo, Gas y Carbón.

En paralelo a la maduración en la forma de entender y llevar adelante la Responsabilidad Social en las organizaciones, la manera en que se informan públicamente los impactos económicos, ambientales y sociales de esas acciones, también evolucionó. En este recorrido, el Global Reporting Initiative (GRI), la institución independiente que creó el primer estándar mundial de lineamientos para la elaboración de memorias de sostenibilidad, ha sido sin duda, un actor determinante.

A través de sus guías lograron crear un lenguaje común para las organizaciones y los grupos de interés, generando así, una mayor transparencia en la rendición de cuentas.

A partir de julio de 2018, todas las entidades que utilizan esta metodología para informar sus aportes hacia el desarrollo sostenible, debieron migrar de la guía conocida como G4 hacia los GRI Standards.

Andrea Pradilla, directora GRI Hispanoamérica, explica que no se trata de una G5, sino que se presentan con una nueva estructura modular, interrelacionada y más versátil para la elaboración de los reportes de sustentabilidad. Esta característica resulta clave, dado que les permite revisar los contenidos y actualizarlos de manera parcial -y de este modo- seguir de cerca, y casi en tiempo real las tendencias, adaptarse más ágilmente a los requerimientos de regulaciones y satisfacer las necesidades de sus usuarios.

¿Tienen pensado desde GRI lanzar un nuevo estándar en el futuro cercano?

Sí. El calendario ya está establecido y en el último trimestre de este año vamos a lanzar un nuevo estándar sobre Impuestos y Pagos a Gobiernos que surge por una necesidad de transparencia e impulsado por las situaciones específicas que se han presentado con respecto a la evasión impositiva.

Algo que fue muy interesante en este caso es que -al igual que realizamos con todas las actualizaciones- al momento de socializarla, obtuvimos un número récord de miembros de la comunidad inversionista que participaron en la consulta y dieron sus referencias de cómo creían que debería ser. Ha sido interesante ver cómo la comunidad inversionista se involucra en el desarrollo de este nuevo estándar.

Además de los estándares que se incorporan ¿están actualizando los que ya existen?

Estamos trabajando sobre el de Derechos Humanos (DDHH) con la idea de que esté listo en el último trimestre de 2020 o primer trimestre de 2021. El objetivo es hacerlo más consistente con el marco que otorgan los Principios Rectores sobre las Empresas y los DDHH y otros desarrollos que se han dado en esta esfera. Sin embargo, al actualizar esta materia, necesariamente vamos a tener que impactar los estándares universales, es decir el GRI 101 Fundamentos, 102 Contenidos generales y 103 Enfoque de gestión, porque -por ejemplo- al estar allí incluida la debida diligencia de DD HH, pues van a cambiar otras cosas que se necesitan saber de la hoja de vida de las organizaciones (GRI 102). Otro estándar que se está revisando, es el que tiene que ver con la Economía Circular (GRI 306: Estándar Residuos) -que es una tendencia en este momento- y estimamos que estará publicado en el primer trimestre de 2020.

Un desarrollo importante que se presentó el año pasado, es que -a solicitud del público- el GRI vuelve a trabajar con suplementos sectoriales pero ahora como estándares sectoriales. El primero de ellos será para la industria del Gas y Petróleo y que así sea, no es casual. Fue una decisión tomada teniendo en cuenta que es una industria con impactos muy significativos, ya sea en las dimensiones sociales como en las ambientales, por lo que resulta importante poder atenderlos de manera sectorial.

Saldrá a consulta pública en diciembre de 2019, de modo tal, que se abre una oportunidad para que los grupos de interés puedan comentar. Creemos que vale la pena que todos los que se consideran expertos o que tengan algún interés específico, aporten su visión acerca del borrador del estándar. Una vez que recibimos los comentarios, los revisamos y esperamos que esté listo en el cuarto trimestre del 2020. Por último, también nos enfocaremos en revisar un sector más: el agroindustrial.

Cabe recordar que los Estándares GRI son expedidos por la Global Sustainability Standards Board (GSSB), una entidad independiente de GRI y son desarrollados de acuerdo a un debido proceso formalmente definido y monitoreado por el Due Process Oversight Committee.

¿Cuáles son las principales falencias o carencias a la hora de adoptar los estándares GRI al interior de las organizaciones?

Es necesario partir de la pregunta: ¿cuál es el rol del reporte de sostenibilidad en una estrategia de sostenibilidad corporativa? Debemos entender que muchas veces se le adjudican atributos que -en realidad- deben ser parte de una estrategia y el reporte es una de las maneras de llegar allá. En otras palabras, a veces nos dicen que no entienden los estándares, pero lo que está faltando en la organización no es un entendimiento del reporte o de los estándares, sino una estrategia, y ese es un tema fundamental que va mucho más allá de la rendición de cuentas pero que su ausencia se evidencia en un reporte de sostenibilidad. El punto de partida para las organizaciones es la decisión de integrar la sostenibilidad empresarial y que ésta lleve a incrementar la generación de valor empresarial.

Para ello, la estrategia ayuda a comprender hacia dónde quieres llegar y cómo esa medición y esa priorización se conectan. La conexión de la rendición de cuentas bajo Estándares GRI y las estrategias de sostenibilidad se llama Materialidad. Entonces, decimos que la base de una estrategia robusta de sostenibilidad viene de un proceso sólido y comprensivo de análisis de materialidad a través del cual se priorizan los temas. Una vez que ya se realizó esta jerarquización, se plantean metas con respecto a cada uno de ellos y se diseñan acciones para alcanzarlas, generando estándares e indicadores para medir la contribución que estamos haciendo. Entonces, dicha gestión se transparenta y se comunica. Cuando esto se realiza conscientemente y no como un ejercicio de mercadeo, es cuando se ven los beneficios de un proceso de elaboración de una memoria de sostenibilidad bajo estándares GRI.

¿Cuáles son esos beneficios?  

Poder -por ejemplo- tener una comprensión y una mejor gestión de los grupos de interés de la organización. Es donde yo puedo hacer la debida diligencia de mi contexto de sostenibilidad, midiendo cuales son los riesgos, los impactos, lo bueno, lo malo. Es donde priorizo los temas basados en esos impactos y es donde identifico dónde ocurren, afuera de la organización, adentro. Además, vas a poder medir una gestión que te va a permitir atraer y retener talento, visibilizar tus compromisos con la sostenibilidad, entender riesgos que antes tenías y no sabias que tenias, otros no tradicionales, dar cumplimiento a requerimientos de gobierno, visibilizar tu contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y priorizarlos, personalizar la rendición de cuentas al tamaño de tu organización, entre otros.

Cuando nos preguntan por qué rendir cuentas bajo estándares GRI estamos convencidos de que la respuesta es «Porque respondemos a una buena práctica que llevamos ya 22 años difundiendo, aprendiendo, haciendo y volviendo a aprender, sabemos que funciona cuando se siguen sus principios».

Teniendo en cuenta que las pequeñas y medianas empresas se enfrentan a otras realidades, como ser la escasez de recursos económicos y humanos para llevar adelante el proceso de reporte ¿cómo trabajan con ellas?

Es cierto que los mayores usuarios de los Estándares GRI y los que más publican reportes de sostenibilidad han sido las grandes empresas. Por eso -como una innovación interna del GRI- en el año 2016 lanzamos el Programa de Negocios Competitivos de GRI, con enfoque en Pymes. Ha sido una experiencia interesantísima llevada adelante con apoyo de la Cooperación Suiza-SECO en seis países, 2 de ellos en LATAM, donde buscábamos generarle capacidad a las pequeñas y medianas empresas para poder transitar este proceso con un enfoque un poco más pragmático. Actualmente está siendo implementado con mucho éxito en Colombia, en alrededor de 275 empresas y en Perú en más de 400. Tenemos la posibilidad de replicarlo en terceros países, siempre que logremos encontrar estructuras que nos permitan llevarlo.

¿Plantean alguna salvedad o diferencia con respecto a las Empresas del Estado? Si bien son organizaciones que se desarrollan en el mismo mercado que las demás, se entiende que sus fines -en término sociales o económicos- no son los mismos.

En este punto nosotros no priorizamos una o la otra. La herramienta está y estamos dispuestos a ajustarla a los contextos propios donde hay una demanda, sobre todo -como en este caso- y partimos de la base de que cualquier organización debe rendir cuentas con respecto a sus impactos y debe medir su gestión. Así las cosas, existe un nivel de conciencia diferente cuando la empresa es del Estado, es otra lógica, tienen que liderar con el ejemplo a través de una rendición de cuentas y tiene que ser más transparente que cualquiera. Sumado a ello, hay mucha diversidad dentro del portafolio de este tipo de compañías, según su industria, su naturaleza, hay algunas que están muy avanzadas y en otros casos, sus estructuras son mucho más precarias, que hasta ahora están terminando de entender el tema o están entrando en la discusión de las buenas prácticas sobre gobierno corporativo.

En Colombia y en Perú estamos trabajando este tema en el marco del Programa de Negocios Competitivos, donde miramos al Estado como inversionista o accionista de las empresas. Al inicio fue complejo lograr que desde el Estado entendieran por qué -aunque no fuera obligatorio- valía la pena avanzar en el proceso de rendición de cuentas en sostenibilidad bajo un Estándar internacional, y en el proceso han comprendido su valor, la importancia de liderar a través del ejemplo, y se han comprometido de manera decidida a acompañar el ejercicio, con excelentes resultados.

 

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