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Contingente Frontera

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Con más de 40 años, la ONG «Contingente Frontera» sigue apoyando a las comunidades de Salta como el primer día y bajo un mismo objetivo: ayudarlos a mejorar su calidad de vida.

«Cuatro décadas de trabajo de hormiga» así define Daniel Lombardo, integrante de la organización, la labor que vienen realizando desde Contingente Frontera, una organización sin fines de lucro nacida en la localidad de Moreno, provincia de Buenos Aires, que apadrina a escuelas del norte de nuestro país.

«Nuestra labor -además de contemplar un padrinazgo maduro y profundo- no se limita al “asistencialismo”, sino que también destina esfuerzos a la promoción social de las escuelas y de los rodeos, lugar de emplazamiento de las mismas» aclaran en la web institucional.

De este modo, cada año un grupo de voluntarios emprende viaje hacia la provincia de Salta con un promedio de 12 toneladas de alimentos, ropa y otros insumos, que van colectando a través de donaciones y eventos que ellos mismos organizan.

Una historia de 40 años

La iniciativa nació en 1979, a raíz de un programa del gobierno militar de esa época llamado “Operativo Argentinos Marchemos hacia Nuestras Fronteras”, organizado por el Ministerio de Educación de la Nación y Gendarmería Nacional.

El proyecto se proponía tener presencia en las fronteras argentinas y para ello, a las escuelas de las ciudades les asignaban -por sorteo- otra entidad educativa de frontera y de este modo, ya quedaban enlazadas a través de un padrinazgo.

Así, la Escuela Mariano Moreno comenzó el vinculo con la Escuela N° 4524 de La Huerta, en Santa Victoria Oeste, provincia de Salta.

Con la llegada de la democracia, ese programa se canceló, sin embargo, las autoridades y alumnos del Mariano Moreno decidieron continuar con la acción solidaria y seguir reforzando el vínculo que ya habían forjado con sus -ahora amigos- de Salta.

Para eso, la primera acción fue cambiarle el nombre por «Contingente Frontera» y como segunda medida, ampliar la convocatoria. «Empezamos a darle un rol muy paritcipativo, abierto a toda la comunidad educativa del Mariano Moreno inicialmente y después, ya se abrió a toda la comunidad local y de todo el país» recuerda Lombardo.

Con el correr de los años y al ver las necesidades de la zona, el impacto de la actividad también se fue expandiendo a otros rodeos para llegar en 1981 a la Escuela N° 4389 Combate de Acoyte, en 1987, la N° 4172 del rodeo de Papachacra y luego a la N° 4544 de La Soledad.

Actualmente el grupo de trabajo se mantiene sólido y con una participación constante de alrededor de cuarenta personas y algunos voluntarios más esporádicos.

«Nosotros hacemos un trabajo de hormiga para conseguir las donaciones, prepararlas sábado a sábado y buscar gente que se prenda. Salimos a patear escuelas secundarias, a contarles de nuestro proyecto e invitarlos a que se sumen» remarca Lombardo.

Construir un vínculo

«No sólo es para ayudar, sino que se trata de conformar un grupo de trabajo y amigos» explica Lombardo al describir la relación que tejen con las comunidades con las que colaboran.

Como en la mayoría de los lazos humanos, construir un puente de confianza llevó algo de tiempo. «Al principio el vínculo se daba con una sana desconfianza de parte de la comundiad hacia nosotros. Sobre todo los chicos, ahí sí costaba llegar a un acercamiento» recuerda. Sin embargo, los logros conjuntos a lo largo de los años fueron forjando grandes amistades.

Entre las metas alcanzadas en décadas de esfuerzo compartido, destacan -por ejemplo- la construcción de la escuela de Acoyte, su provisión de agua y electricidad y la construccción de un albergue de los niños pudieran dormir. Lograron además llevar internet satelital y actualmente están trabajando para equipar la sala maternal de hospital zonal.

En una zona atravesada por la pobreza y muchas necesidades básicas instatisfechas, casas de adobe, piedra y chapa, y donde cada familia cultuva la mayoria de los productos que consume, la atención que se brinda a las escuelas trasciende esas paredes y llega a toda la comunidad.

Lombardo cuenta que cuando consiguieron dinero para hacer bajar el agua  3.500 metros desde la montaña hacia la entidad educativa, los habitantes del lugar consiguieron caños y demás materiales por sus propios medios y crearon huertas en sus hogares. De este modo, lograron teñir de verde la zona.

Solidaridad en tiempos de pandemia

El aislamiento obligatorio a raíz de la pandemia por la COVID-19, obligó a los colaboradores de Contingente Frontera a redefinir nuevas estrategias en tanto tengan la posibilidad de volver a viajar.

«Es duro, porque nuestro trabajo es fundamentalmente presencial, y los humanos somos somos seres sociales, por lo cual, la pantalla no es una realidad que colabore mucho en este tipo de actividades» expresa Lombardo. «Nos reunimos por videollamada, para que nuestro grupo, cada uno desde su casa, siga haciendo el trabajo que soliamos hacer». 

¿Cómo colaborar?
El objetivo principal este año será la comida. Además, dado que los juguetes son muy costosos y no tienen dónde adiquirirlos en la zona cercana, reciben donaciones para los niños.

Más info en:

Facebook: @CFrontera1979

Twitter: @CFrontera1979

Instagram: @contingentefrontera

 

 

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