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Alimentación sustentable: ¿Cómo será la comida del futuro?

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En la carrera hacia un ambiente más sano y sostenible, se suma un nuevo aspecto a replantearse: los modelos de producción de alimentos. Frente a la demanda de consumidores cada vez más consientes, surgen empresas que proponen nuevos modelos de negocios para una alimentación sustentable. ¿Quiénes son los protagonistas de esta transformación basada en la tecnología e innovación?

Para cumplir con nuevas prácticas amigables con el medio ambiente, también es necesario replantear los viejos modelos de producción de alimentos. En línea con esta preocupación y, frente a la demanda de consumidores cada vez más consientes, surgen startups que proponen nuevos modelos de negocios para una alimentación sustentable.

Así como la combustión de gas, petróleo y carbón son los principales generadores de la crisis climática, replantear los modelos de producción de alimentos a gran escala es clave y urgente para minimizar el impacto en el planeta.

En esta nota conoce quienes son los protagonistas que están llevando adelante esta transformación, con tecnología e innovación.

Según datos de la FAO, el ganado supone casi 2/3 de las emisiones de efecto invernadero y el 78% de las emisiones de metano. En cuanto a la huella hídrica que genera la producción de alimentos, según el organismo señala que cada kilo de carne de vacuna se gastan 15.000 litros de agua, por cada kilo de carne de cerdo 6.000 litros y por un kilo de carne de pollo 4.300 litros. Mientras que para un kilo de arroz se necesitan 3.400 litros de agua, para 1 kilo de lentejas 50 litros de agua y por cada tomate cultivado 13 litros de agua.

La erosión del suelo producida por la deforestación para monocultivos y el pastoreo intensivo, impacta negativamente en el medio ambiente, al igual que el uso de pesticidas que, además de contaminar los suelos, perjudican la salud de las especies y humanos.

No obstante, Pancho Piñero Pacheco, director General de Vegan Nature, advierte que cada vez más, “el consumo de alimentos a nivel global está atravesado por la conciencia de que estamos en un momento de peligro, que la producción de proteínas animales en escala no es sustentable, que lastima al medio ambiente y todo el conglomerado de industrias alrededor de esa producción genera un impacto muy negativo”.

En ese sentido, además de comenzar a generar nuevos modelos de producción de alimentos sustentables, para la salud del planeta, las personas y las especies, es necesario contemplar otras dimensiones del problema como la calidad nutricional de los alimentos, su escasez y también la ética animal.

Los alimentos sustentables, entonces, son aquellos que proponen nuevos modos de producción y consumo que no dañan el medio ambiente. “La sustentabilidad está vinculada a las actividades que pueden mantenerse en el tiempo sin lastimar el ciclo que permite que se pueda renovar el insumo y seguir produciendo. Hay que ir en esa dirección por el planeta y la responsabilidad no solo es de los empresarios, sino también un deber cívico. Afortunadamente, los consumidores están teniendo conductas que van en esa dirección, miradas que marcan un cambio cultural”, suma Piñero Pacheco.

En Argentina ya existe una amplia gama de empresas que producen proteínas vegetales y carne sintética, colorantes y saborizantes naturales, ingredientes, cultivos alternativos, snacks, realizan upcycling (supra-reciclaje) y ofrecen soluciones de trazabilidad alimentaria; automatización de supermercados y restaurantes, como nuevos modelos de distribución.

Y se estima que, a nivel mundial, el mercado de productos alternativos de carne, huevos, lácteos y mariscos alcanzará cerca de u$s290.000 millones en 2035 y crecerá de 13 millones de toneladas actuales, a 97 millones hasta alcanzar el 11% del mercado total de proteínas. 

Algunos de los que están llevando adelante esta transformación, con tecnología e innovación, son las compañías agrupadas dentro del segmento AgriFoodTech.

Para Bernardo Milesy, CEO de Glocal, sobre todo a partir de la pandemia, se puso de manifiesto lo vulnerable que esta el mundo y la forma en que se producen los alimentos, se distribuyen y llegan al consumidor final, así como el tratamiento que se le da a los desperdicios.

“Hay una conciencia a nivel global y por parte de las organizaciones internacionales que ponen el foco en el cambio climático y su vínculo con el agro y la producción de alimentos. Hay muchas soluciones que se pueden desarrollar para que las cosas mejoren, tanto desde el inicio con la producción de los cultivos, hasta que el plato llega al consumidor final. Y quienes están al frente de esos desarrollos son las startups, con innovación”.

Jacqueline Guzmán, gerenta de campañas de Million Dollar Vegan Argentina, suma a la discusión que los nuevos modelos de producción de alimentos podrían evitar el sufrimiento de pandemias, la exposición de la población a intoxicaciones por fumigaciones con agroquímicos y el desplazamiento de pueblos originarios y animales en estados salvaje para dar lugar a la deforestación.

“Gran parte del impacto medioambiental está ligado a la producción actual de alimentos, por eso es importante repensar esos modelos. Foodtech es parte de la transformación tecnológica del sector alimentario que está empezando a cambiar las reglas de juego de la industria. Pero también tenemos prácticas que dejan afuera a los animales y se enfocan en la producción de plantas, que existen desde 1960 como el Veganic farming. La agricultura regenerativa prioriza la salud, la biodiversidad y el medio ambiente.”

Invirtiendo en la alimentación del futuro

Para Milesy, muchos de los grandes cambios empiezan desde los consumidores y a raíz de esas demandas, surgen statups que ofrecen soluciones para toda la cadena de valor.

En ese sentido, Glocal es el primer fondo de aceleración enfocado 100% en AgriFoodTech y su principal objetivo es acelerar y financiar startups que posibiliten una mejora en la nutrición mundial a través de sistemas de producción sostenibles.

En agosto certificaron como Empresa B y se convirtieron en el primer fondo de Venture Capital (VC) enfocado en este segmento en el mundo en lograr esta certificación que acredita su Triple Impacto.

La compañía busca generar cambios por medio de sus inversiones y procesos de aceleración, alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2 y 12, que tienen como meta el hambre cero y la producción y el consumo sostenible.

A través de su programa Glocal AgriFoodTech Latam convocaron a startups, tanto de agro como de alimentos, que desarrollen soluciones de triple impacto para toda la cadena. “Recibimos más de 400 proyectos y terminamos eligiendo 20 como semifinalistas, de los cuales 16 están siendo acelerados. 

Disminuir el uso de agroquímicos

La implementación de prácticas de impacto positivo para el medio ambiente en el mundo agro, implica procesos que -al principio- pueden ser más laboriosos para el productor. No obstante, es importante pensar a largo plazo y trabajar en acciones que trasciendan en el tiempo, señala Matías Badano, co fundador de NANOTICA Agro.

Badano resume el modelo de negocios de su compañía como el “Nesspreso” del agro. “Nosotros desarrollamos junto a Metalfor una máquina nanotizadora que le entregamos al productor para que pueda pasar sus agroquímicos comerciales con nuestros vehículos, y de esta manera obtienen tanto los beneficios de la nanotecnología con la reducción de tamaño, como la vehiculización. Tenemos capsulas/vehículos específicos para herbicidas pre-emergentes, post-emergentes y fungicidas, entre otros”. 

Esta implementación, permite mejorar la performance de los productos comerciales y el impacto en el medio ambiente se minimiza, porque se reduce el uso de agroquímicos, ya sea utilizando dosis del límite inferior de las que se presentan en la etiqueta comercial, o ahorrando aplicaciones.

Por una gestión sostenible del agua

Kilimo es una startup enfocada en hacer más eficiente el agua en la agricultura, una de las industrias que más consume. En ese sentido, Jairo Trad, Ceo y co-fundador de la compañía, explica que las áreas cultivadas irrigadas representan el 20% del área productiva del mundo y contribuyen aproximadamente al 40% de la producción mundial de alimentos y, todavía, el 44% del agua que se usa para el riego se desperdicia. 

“El agua dulce que necesitamos para la vida en el planeta es un recurso renovable, pero es finito, y requiere que comencemos a gestionarlo de manera sostenible en la agricultura.  Es por eso que desde Kilimo trabajamos con los productores regantes para diseñar una estrategia de riego que use el agua de manera eficiente y los ayudamos a dar cuenta de sus buenas prácticas”, explica Trad. 

Kilimo es una empresa SaaS (Software como servicio) que trabaja con productores a partir de 50 hectáreas bajo riego. En este modelo, el cliente hace un pago recurrente para acceder a un servicio de monitoreo de riego.

“Comenzamos a desarrollar certificaciones de Huella Hídrica a partir de los datos confiables que otorga Kilimo al productor. En el futuro creemos que va a ver mercado de offset de agua, es muy complejo, pero creemos que podemos desarrollarlo. Queremos que a nuestros clientes se les pague por ahorrar agua”, enfatiza. A partir del uso de Kilimo para eficientar el riego, lograron ahorrar 60 billones de litros de agua, y con ello el agricultor ahorra, también, en el consumo eléctrico.

Sustentabilidad verificada

“Los nuevos requerimientos mundiales sobre los aparatos productivos van más allá de promover el acceso a los alimentos para erradicar el hambre: hay que producir más, de manera más eficiente y competitiva pero sobre todo, teniendo a la sustentabilidad siempre en la mira”, enfatiza Diego Hoter, co- fundador y CEO de ucrop.it.

Para eso, la agricultura debe adaptarse y generar cambios profundos en los sistemas actuales, algo que la trazabilidad de los cultivos hace posible, en tanto permite que los cultivos que se consumen en los hogares y con los cuales se elaboran productos de consumo masivo, sean verificados y acrediten un manejo diferencial, con prácticas sustentables y amigables con el medio ambiente. 

ucrop.it es una plataforma que permite a los productores monitorear su campo en forma remota, acceder a la evolución de los cultivos en tiempo real y trabajar en conjunto con todos sus colaboradores, personal y prestadores de servicio. La aplicación no necesita de Internet para funcionar en el lote, permitiendo la carga de evidencia del ciclo del cultivo en el lugar y momento que suceden las cosas.

De esta manera los productores chicos, medianos y grandes pueden incorporar prácticas agrícolas sustentables rentables para sus cultivos en forma simple, asistida, digital y escalable, explica Hoter. Y agrega que el productor puede hacer la verificación digital de prácticas que cuiden el medio ambiente y los recursos naturales, y además reciben incentivos monetarios para que sigan sumando nuevas prácticas regenerativas. Con este modelo todos ganan. 

B.I.F.E, tecnología para producir carne

Desde hace varios años los científicos advierten sobre los efectos negativos que tiene la crianza de animales con fines alimenticios en el medio ambiente, como el desequilibrio en la biomasa animal, la generación de gases de efecto invernadero, el consumo de agua, el sobrepastoreo, el uso de tierra, entre otros, explica Laura Correa, directora de Craveri.

Y agrega que, según proyecciones, si la población mundial sigue aumentando a los ritmos actuales y el consumo de carne tradicional se mantiene, para el año 2050 no vamos a poder mantener la alimentación mundial de esta manera. 

“Hoy en día, se estima que alrededor del 9% de la población mundial tiene inseguridad alimentaria y en este grupo de personas, el acceso a las proteínas animales de alta calidad es muy restringido. La agricultura celular surge como una tecnología que al ser más eficiente podría resolver la deficiencia alimenticia que actualmente existe y que se puede profundizar con el crecimiento poblacional”, desarrolla.  

B.I.F.E es una startup que tiene como objetivo generar elaborados cárnicos y actualmente produce carne cultivada bovina. El desarrollo de esta tecnología tiene como principal finalidad disminuir el impacto ambiental que genera la ganadería tradicional. El sistema de producción de la carne cultivada ya es beneficioso para el medio ambiente porque todo lo que se produce se puede consumir, a diferencia de la carne tradicional dónde gran parte de lo que se produce es material de descarte.

Además, permite una reducción del 96% de la emisión de gases de efecto invernadero; una reducción del 99% en la ocupación de tierra, porque la carne cultivada se puede producir en un edificio; una reducción del 96% de agua; una reducción del 45% en el uso de energía, más la ventaja de poder desarrollar esta industria utilizando energía renovable y, además, la carne cultivada evitaría la transmisión de enfermedades de origen zoonótico al disminuir el contacto directo con los animales. 

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