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ODS10: Una gran brecha

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Objetivo de Desarrollo Sostenible Nº10: Reducir la desigualdad en y entre los países

Aunque a nivel mundial se ha logrado cierto progreso en todas las áreas de desarrollo, no siempre fue equitativo. Los avances todavía son insuficientes para alcanzar los Objetivo de Desarrollo Sostenible.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un plan mundial en favor de la dignidad, la paz y la prosperidad para las personas y el planeta, en la actualidad y en el futuro. Desde que comenzó a implementarse en 2015, los países están traduciendo esta visión compartida a sus planes y a las estrategias de desarrollo nacional. No todos alcanzaron los mismos resultados y en ese marco, el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2018, publicado por Naciones Unidas, destaca el progreso alcanzado y los desafíos restantes hacia lograr los 17 Objetivos basándose en los últimos datos disponibles.

El décimo de los ODS se centra en «Reducir la desigualdad en los países y entre ellos» y no resulta sorprendente si se conoce que según datos de ONU, «el 10% más rico gana hasta el 40% del ingreso mundial total». A diferencia de algunos de los otros propósitos que conforman esta agenda, éste parece ser bastante amplio, no obstante, esta singularidad se traduce en la manera de abordarlo: la desigualad es un problema mundial que requiere soluciones globales.

¿De qué manera? Desde los organismos internacionales plantean que es necesario adoptar políticas sólidas que empoderen a los grupos de menores ingresos y promuevan la inclusión económica de las personas, independientemente de su género, raza o etnia. Las acciones que se están implementando para ello se canalizan, por ejemplo, hacia la mejora de la regulación y el control de los mercados y las instituciones financieras y fomentar la asistencia para el desarrollo y la inversión extranjera directa para las regiones que más lo necesiten. Otro factor clave para salvar esta distancia es facilitar la migración y la movilidad segura de las personas.

Los datos expresan que el crecimiento económico sostenido ha ayudado a reducir la desigualdad de ingresos en muchos países. «Entre 2011 y 2015, el ingreso y/o consumo del 40% más pobre de la población creció más rápido que la media nacional en 49 de los 83 países con datos disponibles (que representa tres cuartas partes de la población mundial). En la mayoría de los países cuyo ingreso/consumo per cápita aumentó durante este período, el crecimiento fue mayor en el 40% más pobre de la población», indica el mismo informe pero en su edición 2017.  

En contraste -indican desde Naciones Unidas- en la mayoría de los países en los que se contrajo el ingreso/consumo per cápita, el 40% más pobre se vio más afectado que el resto de la población en general. «Esto sugiere que aquellos en el 40% más pobre son particularmente vulnerables a los cambios económicos y que es necesario un crecimiento pleno y sostenido de ingresos para disminuir la desigualdad y asegurar la prosperidad compartida» expresan los autores.

El 10% más rico gana hasta el 40% del ingreso mundial total.

Otro de los aspectos que influyen en el cumplimiento del ODS 10, se da en el ámbito del comercio internacional y tiene que ver con las condiciones de acceso para que los países de menores ingresos puedan participar. El informe indica que la comunidad internacional reforzó sus esfuerzos para que así sea, otorgando un tratamiento preferencial a los paises menos favorecidos. «De 2005 a 2015, la proporción de líneas arancelarias a nivel mundial con tratamiento libre de derechos para productos originarios de los países en desarrollo aumentó de 41% a 50%; para productos originarios de los países menos adelantados, la proporción aumentó de 49% a 65%» explican.

El crecimiento económico no es suficiente para reducir la pobreza si este no es inclusivo ni tiene en cuenta las tres dimensiones del desarrollo sostenible: económica, social y ambiental.

Al poner la lupa y observar desde cerca, advierten a pesar de que la desigualdad de los ingresos entre países ha podido reducirse, dentro de los propios países ha aumentado. Todo ello, lleva a reforzar la noción que el crecimiento económico no es suficiente para reducir la pobreza si este no es inclusivo ni tiene en cuenta las tres dimensiones del desarrollo sostenible: económica, social y ambiental.


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