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Voy en Bici

ONG Voy en Bici Argentina
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Un banco de bicicletas para que los sectores en situación de vulnerabilidad puedan tomarlas prestadas y salir a trabajar.

 

La bicicleta como medio de transporte va ganando lugar en las calles de las principales ciudades del mundo. Ya no es novedad encontrar ciclistas impulsados por una conciencia ambiental que los lleva a pedalear en lugar de sentarse en sus automóviles.
Pero en Argentina, desde enero de 2020 comenzaron a circular otras bicicletas movidas por una energía mucho más potente: la solidaridad. 

La idea surgió como iniciativa de la ONG Voy en Bici Argentina, cuyo objetivo es promover la movilidad sostenible y el transporte social a través de la generación de bancos de bicicletas donde las personas de bajos recursos pueden pedirlas a modo de préstamo para salir a buscar trabajo, a trabajar o en algunos casos a pasear. 

El proyecto nació a partir de un grupo de amigos que desde hacía años -y a través de otras iniciativas- estaba en contacto con personas en situación de vulnerabilidad económica. “Entendí la problemática detrás de la olla que tienen los comedores y los merenderos. Me di cuenta que había un montón de carencias y una de ellas era el traslado y movilidad de las personas cuando salen de las villas” explica Julio Antuñano presidente de Voy en Bici Argentina. 

El primer Banco de bicicletas de Argentina. 

Para palear esa situación el sistema que idearon es muy sencillo: cuando una persona tiene una bicicleta que no está usando y la quiere donar, lo que único que debe hacer es sacarle una foto y enviarla por WhatsApp al 11-38970475. El equipo de Voy en Bici analiza si está en condiciones y si será necesario invertir mucho dinero en su reparación. Si el resultado es positivo la pasan a retirar por la casa del donante y la trasladan a uno de los bancos de bicicletas que ellos mismos generaron en distintas localidades del país. 

Una vez que terminan de ponerla a punto la hacen llegar a distintos colectivos sociales para que puedan ser utilizadas por los vecinos del barrio de manera gratuita. Hasta el momento llevan entregadas 327 bicicletas y cuentan con cinco bancos para la entrega, reparación y retiro. 

Crecimiento continuo

A raíz de la pandemia Voy en Bici vivió un crecimiento exponencial en su alcance y visibilidad en los medios. La imposibilidad de muchas personas de acceder al transporte público para ir a trabajar, ya sea por cuestiones de salud o simplemente porque su actividad no era esencial, inclinó la balanza a que éste sea un medio de transporte seguro y a la vez, para las personas de escasos recursos, una alternativa gratuita. 

En ese marco comenzaron a multiplicarse los bancos en distintos rincones del país como así también se ampliaron los objetivos de la entidad. Comenzaron a observar que la bicicleta podía ser vehículo para el desarrollo social y económico de algunos sectores de la población. 

Por eso, recientemente firmaron un convenio con la Fundación Espartanos, organización que, a través de la práctica del rugby en el Penal de San Martín en la provincia de Buenos Aires, trabaja por la reinserción laboral de las personas al momento de recuperar su libertad. En conjunto crearon el primer banco de bicicletas en una cárcel en Latinoamérica y desde allí los reclusos aprenden a reparar bicis que son donadas a familias de escasos recursos u organizaciones sociales. 

Un proyecto de inclusión social que da solución al transporte social. 

“Los Esperatanos usaban la pelota de rugby del mismo modo que usamos nosotros las bicicletas, entonces pensamos ¿Por qué no nos juntamos?” recuerda Antuñano y agrega: “Queremos que cuando salgan tengan un oficio o puedan entrar a trabajar en una bicicleteria en su propio barrio. Se trata de darle otras herramienta para conseguir trabajo”. 

Además, hace pocos días formalizaron una alianza con el Arzobispado de San Nicolás, firmaron convenios de reciprocidad con la intendencia de la ciudad y la provincia de Córdoba para poder llevar allí el programa, como así también con APAER, para que los alumnos de escuelas rurales no deban recorrer a pie tantos kilómetros para llegar a sus escuelas. 

En complemento a lo anterior, las empresas juegan un rol destacado para el crecimiento del proyecto. “Nos puedan patrocinar. Ellas son el sostén para que esta iniciativa pueda avanzar”. Para colaborar cuentan con diferentes vías: donaciones de bicicletas a ser entregadas en un lugar específico, donaciones monetarias (cinco mil pesos es el monto que les permite reciclar y entregar cada bicicleta) o también, sumar a sus empleados a través del voluntariado corporativo. 

Con cada donación se transforma la realidad de una persona.
Historias que siguen rodando. 

Antuñano remarca que desde el inicio pusieron especial énfasis en que cada persona que entregara su bicicleta supiera exactamente a dónde iba a parar.  “La trazabilidad y la transparencia es lo mas importante para que un proyecto sea sostenible y sustentable” aclara. Para cumplir con esa meta una vez que la donación llega a destino, se envía una fotografía del nuevo dueño al anterior. 

Sin embargo, ahí radica uno de los secretos del éxito del proyecto, ya que a partir de esa práctica se comienza a tejer el hilo emocional que une a las personas donantes con quienes reciben las bicicletas. Antuñano tiene en su haber muchas historias de lo que este intercambio significa. Relata casos de niños que logran entender lo valiosa que puede ser su bici para otro que no tiene posibilidades de comprarla. O para una hija que perdió a su padre que era fanático del ciclismo pero que sabe que en otro rincón de país alguien la va seguir haciendo pedalear. 

El objetivo de Voy en Bici es que la cantidad de bancos sigan floreciendo a lo largo y ancho del país. Para eso invitan a cualquier ciudadano, a los referentes de comederos, merenderos y otras organizaciones de los barrios a que se contacten por mail a [email protected] o por Instagram @voy_en_bici_argentina y ellos los ayudan para generar allí otro punto de recepción y retiro de bicicletas. “La cuestión es animarse, nosotros los acompañamos para que lo hagan” culmina Antuño. 

 

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