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Finanzas verdes y digitales

sostenible
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La demanda de soluciones sostenibles viene en aumento en todos los ámbitos sociales y económicos. Los consumidores esperan cada vez más que las marcas adopten medidas con impacto positivo, lo que se ve reflejado en la gestión empresarial con la mirada puesta en la sostenibilidad. 

En este marco, el mundo financiero no queda afuera y sus responsabilidades se incrementan al ritmo de  las problemáticas actuales, entre ellas el cambio climático. 

Una vía para acelerar la reasignación de capital hacia activos amigables con el medio ambiente. 

Así, surgieron -y cobraron fuerza en los últimos años- las denominadas Finanzas Verdes que abarcan a un amplio espectro de actividades cuya implementación mejora los resultados ambientales y sociales de la actividad económica privada y pública del sector. Bajo este paraguas se incluyen normas, instrumentos y regulaciones en los ámbitos bancarios, asegurador y de inversiones para fondear inversiones con propósito sostenible y los  formatos que  adoptan pueden ser los bonos verdes, préstamos verdes, seguros verdes y otros derivados. 

Para contrarrestar la crisis medioambiental y alcanzar las metas climáticas que permitan alcanzar un planeta saludable, son necesarias grandes inversiones con el fin de transformar los modos de vidas actuales. Se requiere así, una gran cantidad de recursos para financiar como por ejemplo, los nuevos medios de transporte, el desarrollo de infraestructuras sostenibles, investigaciones para la innovación, entre otros. 

El sector financiero se ubica entonces en el centro de esta escena. Bajo su responsabilidad está potenciar proyectos que adopten estos criterios con la mirada puesta en el futuro

Una herramienta para promover nuevas fuentes de financiación climática y socialmente justa. 

No caben dudas que este tipo de finanzas logró posicionarse como una ventaja competitiva dentro del sector -y al mismo tiempo- representan una oportunidad para la transición hacia una economía inclusiva y con bajas emisiones de carbono dando respuesta a los riesgos climáticos actuales. 

La tecnología como aliada

Los avances tecnológicos que día a día se incorporan en la vida cotidiana, además de mejorar la calidad de vida de las personas, tienen el poder de profundizar el camino hacia un desarrollo sostenible. 

La gran variedad de herramientas como el big data, la inteligencia artificial, o el blockchain ya se ganaron un lugar protagónico en el entorno financiero. En conjunto, la combinación de estas soluciones tecnológicas están redefiniendo las reglas del juego y traen con ellas el potencial de seguir transformando este ecosistema. 

Un camino para mejorar la calidad de vida de personas de todo el planeta y para facilitar el desarrollo sostenible.

De este modo, surgió una nueva bifurcación de las finanzas y comenzaron a desarrollarse las “Finanzas verdes digitales”, con sus nuevos servicios, productos, estrategias comerciales. Por tanto, estas herramientas pueden resultar útiles para superar los grandes desafíos ya que aplican modelos tecnológicos e innovadores para fomentar inversiones sostenibles, así como reconocer y recompensar sus resultados. Conectar digitalización y sostenibilidad resulta clave entonces para desplegar todo el potencial del sector bancario y del sistema financiero a la hora de contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y alcanzar las ambiciones ambientales del Acuerdo de París”.

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