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Impuesto Rosa

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Los productos dirigidos al mercado femenino suelen ser más costosos en comparación con los artículos para hombres. Otra faceta de la inequidad de género que en este caso -literalmente- sale cara.

El impuesto rosa o “Pink Tax” es una problemática que hoy ha cobrado gran relevancia. En lo cotidiano se traduce, por ejemplo, en que es más caro comprar una máquina de afeitar rosa “para mujeres” que una máquina de afeitar azul, para hombres. ¿Pero cuáles son sus implicancias en la economía de real y cómo esto se traduce en desigualdad? Un recorrido por este concepto y ejemplos para poder verlo en la práctica en este verdadero o falso.

El impuesto rosa afecta la economía real de las mujeres.

VERDADERO

El impuesto rosa es un impuesto más, que grava a las mujeres especialmente y las obliga a pagar más por determinados productos “de género”. En realidad, su precio es más alto por detalles de packaging como el color rosa en el envase. Todo lo que a pesar de parecer inocente, soslayadamente oculta un prejuicio en el que se considera que un determinado color será el elegido preferencialmente por ellas y que eso puede ser inherente a su condición de género. En resumidas cuentas el  impuesto es una sobrecarga que afrontan las mujeres y que no tienen los productos similares para hombres. Si a eso se suman los números desalentadores de la brecha de género y participación económica femenina en la región y el mundo, claramente es un factor que contribuye a profundizar las desigualdades económicas preexistentes.

El Impuesto Rosa es una problemática reciente. 

FALSO

No es un problema actual, sino que es de larga data. Desde una mirada más profunda, está relacionada con una forma estereotipada de entender el género y con un mercado que busca explotar modelos culturales a través de bienes dirigidos “para varones o mujeres”. Si bien hasta la fecha la información al respecto es aún escasa, existen algunas investigaciones que reflejan esta realidad. Ejemplo de ello es el estudio de precios de género, publicado en 2015 por el Departamento de Asuntos de Consumidores de Nueva York,  donde se comparan versiones femeninas y masculinas de unos 800 productos, de 90 marcas en 24 tiendas diferentes. Del allí se deriva que las mujeres pagan en promedio 7% más que los varones por productos similares.

En los países de nuestra región, no existe el impuesto rosa.

FALSO

En Argentina, durante el año 2018 se presentó en el Senado de la Nación un estudio de mercado realizado por la consultora Focus Market sobre 512 puntos de venta, que arrojó una diferencia de precios del 13,7 por ciento en 16 productos relevados.  Además, en este informe se detectaron precios más caros en juguetes, golosinas, útiles escolares, salones de belleza, peluquería (pagan hasta un 25 por ciento más por un corte de pelo), limpieza de ropa, entre otros.

No sólo se puede observar el impuesto rosa en las góndolas sino en otras prácticas dentro del ámbito laboral.

VERDADERO

Otra se las dimensiones de este fenómeno es el llamado “beauty tax» o «makeup tax» (en español: impuesto de belleza o impuesto de maquillaje) que está relacionado con  la prácticas o determinadas estándares de presentación, demandadas a las mujeres que  las llevan a estar maquilladas o a cuidar regularmente su cabello para participar de sus situaciones laborales. de las mujeres de maquillarse y arreglarse el pelo diariamente en situaciones laborales. Esto, impacta tanto en el trabajo como en el salario, y muchas veces -si no se cumplen adecuadamente estas normas sociales- pueden llegar a incfluir en el acceso a un nuevo empleo. Además, de los gastos extra que estas actividades implican, que ellas estén consumiendo tiempo personal, que los hombres -simplemente por su condición- no lo realizan.

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