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Luz Verde

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Con la firma del Protocolo de Finanzas Sustentables, liderado por la Fundación Vida Silvestre y BID Invest, las entidades bancarias argentinas, avanzan un paso más en la carrera contra el cambio climático. 

Entrevista a Pablo Cortínez, Focal Point de Finanzas Sustentables de Fundación Vida Silvestre para la red WWF.

Las finanzas sostenibles comienzan a instalarse en el sector bancario argentino. A principios de julio, en una iniciativa inédita en nuestro país, 18 entidades financieras suscribieron el Protocolo promovido por el BID Invest y Fundación Vida Silvestre Argentina, que tiene por objetivo facilitar y fomentar la implementación de las mejores prácticas y políticas internacionales. Se trata de un acuerdo marco que representa un punto de partida para la creación de modelos de negocios de triple impacto, procurando no sólo ser rentables, sino también generar impacto social y cuidar el ambiente, garantizando la sostenibilidad en el largo plazo.

El recorrido no fue sencillo y estuvo signado por un largo trabajo de sensibilización a referentes de las organizaciones, para que lograran valorar el verdadero impacto que este tipo de financiamiento tiene, como así también los beneficios que trae puertas adentro de las entidades.

Pablo Cortínez, Focal Point de Finanzas Sustentables de Fundación Vida Silvestre para la red WWF, fue quien identificó esta necesidad en la escena local y comenzó años atrás, un largo proceso que permitió hoy alcanzar este hito. En este diálogo , relata cómo fue ese recorrido y explica los beneficios que se esperan obtener a través de la puesta en práctica de esta iniciativa.

¿Por qué ahora? ¿Cuál es el contexto actual que favoreció que se concretara la firma del Protocolo?

No se trata de un hecho aislado. Cuando empecé a trabajar con esto, hicimos una alianza con el BID, que ya había abordado la temática en América Latina, pero no a nivel de detalle en Argentina. Por mi experiencia en el sistema financiero, si bien tenía conocimiento acerca de  lo poco y aislado que hacía el sector en nuestro país, armamos con ellos unas encuestas, primero en el  2014 y luego en 2017. Esta última fue respondida por bancos que representan más del 75% del sistema bancario local, medido por volumen de préstamos. De esa manera, tuvimos más en claro lo que estaban haciendo en la materia. En términos de la huella directa, es decir, si desarrollan medidas de eficiencia energética, si reciclan, entre otros, están bastante bien. Ahora, ¿cuánto representa eso en la huella total? Muy poco. Entonces enfocamos en lo que realmente tiene impacto: ¿Qué es lo que hacen a la hora de prestar fondos (la huella indirecta)? Con esto me refiero, por ejemplo, a si tienen en cuenta criterios sociales, ambientales y de gobernanza, un sistema de administración de riesgos ambientales y sociales de los proyectos que están financiando, es decir, un filtro que identifique subsectores sensibles, y trate de mitigarlos. Ahí es donde menos avanzado estaba el sistema financiero, con algunas excepciones, claro. En función de los diagnósticos que obtuvimos a través de esas dos encuestas, nos dedicamos, en una primera instancia, a «evangelizar». También ayudó la emisión de un par de Bonos Verdes en Argentina, y los guidelines que la Comisión Nacional de Valores (CNV) publicó este año.

¿Cuáles eran las barreras u obstáculos que existían al interior de los bancos en esta primera etapa?

Creo que el primer problema es de desconocimiento, «si no lo conozco, no hago». Solamente había algunos que realizaban un análisis, a veces por obligación, para responder a requerimientos, con el fin de  recibir fondos de organismos multilaterales. Las primeras reuniones fueron de sensibilización, y el tema de los Objetivos de Desarrollo Sostenible también ayudó. Una vez que se despertaba la necesidad de empezar, el segundo tema era: «Me gusta, pero no entiendo cómo se hace».  Ahí surgía la otra parte, de capacitación, workshops, de invitarlos a participar en eventos internacionales para que vieran en vivo y en directo lo que se hace en otros países, en ocasiones tan cercanos como Brasil. Ese proceso desemboca en otro, que es en el que estamos ahora, donde les mostramos diferentes herramientas para llevar adelante el análisis social y ambiental, y para conseguir fuentes de fondeo. Hoy en día la mayoría lo internalizó, por eso 18 entidades firmaron el protocolo.

¿Cómo es ese grupo de organizaciones y cómo se planifica trabajar de manera conjunta?

Hay bancos chicos, grandes, privados, está el Banco de la Nación, algunos provinciales, internacionales, además se sumaron como Testigos de Honor entidades como ABA, ABAPPRA y ADEBA, pero cada uno de los bancos está en un punto de partida diferente. El secreto del éxito del protocolo, es que se tiene en cuenta las particularidades de cada una de las instituciones, porque si no, habría que haber firmado dos o tres documentos diferentes. La etapa a la que estamos por llegar, es la implementación.. Este Acuerdo Marco es una especie de paraguas, y su implementación   dependerá de cuáles son los temas que ellos prioricen y cuándo. Nuestro rol es proponer, traer experiencias y administrar todas las necesidades. No es algo inmediato, pero para el próximo trimestre esperamos contar con un plan de trabajo y algún caso concreto.

¿Cómo se materializan las finanzas sustentables en los bancos?

Al final del recorrido, en el largo plazo, entiendo que la sustentabilidad terminará siendo algo transversal a toda la entidad. A modo de ejemplo, tiene que ver con tener lineas verdes, que sean específicamente para financiar energías renovables, ganadería y agricultura sustentables, entre otros, todo lo que esté relacionado con desarrollar actividades productivas cuidando el ambiente. Si dejamos de lado la coyuntura económica financiera de Argentina, los bancos podrían que otorgar préstamos que acompañen proyectos que normalmente tienen un periodo de maduración más largo. Para eso necesitas más plazo, e idealmente, una menor tasa, periodo de gracia. Esa es una de las maneras en que nosotros entendemos que el sector financiero puede contribuir.

¿Dónde verán los bancos los beneficios de implementar este tipo de estrategias?

Para otorgarte ciertas líneas de crédito, una entidad financiera multilateral, ya pregunta cómo administrás el riesgo social y ambiental. Si no tenés eso, no tenés acceso a esos fondos. Ese es un caso muy concreto. Teniendo en cuenta estos criterios a la hora de otorgar créditos, además, estás cuidando la salud de tu cartera. El riesgo ambiental debiera ser parte del riesgo de crédito.

Otro aspecto que surgió también de las encuestas, es lo vinculado al riesgo reputacional, que quizás no se puede medir tanto en dinero. ¿Cómo queda la imagen del banco «X» que financió un proyecto que desmontó, por ejemplo? Ese riesgo está, y existe una concientización creciente en la gente y en muchos importadores de mercados desarrollados, que cada vez son más exigentes. Nosotros le preguntamos a los bancos cuáles creían que serían los beneficios de implementar este tipo de criterios, y lo primero que dijeron, es acotar el riesgo reputacional. En la Argentina, viéndolo por el lado positivo, esto les abre la posibilidad a nuevos sectores y tipos de clientes, tal como las energías renovables. Si vos no tenés el foco en eso y no estás al tanto de cuáles son los criterios, cómo evolucionó el sector, te quedás afuera de un mercado que está surgiendo de una manera impensada tan solo 5 años atrás.

¿Qué presencia va a tener la temática de las finanzas sustentables en los debates de la próxima COP que se realizará en diciembre en Chile?

El programa no está muy claro todavía, pero sí me ha resultado una buena señal, que en la Pre-COP, que se va a realizar en Costa Rica en octubre, el tema del financiamiento figura como transversal. Yo espero que la cuestión de financiación tenga cada vez más presencia, porque estamos hablando de un gap de miles de millones de dólares por año para poder cumplir el Acuerdo de Paris y los ODS. El año pasado se emitieron bonos verdes por 180 mil millones de dólares en todo el mundo, principalmente en países desarrollados, cuando la realidad es que las mayores necesidades están en los países en desarrollo. Por lo cual, creo que va a haber una necesidad de fondos y no puede esperar.  

Bonos verdes: vanguardia chilena
Una de los instrumentos de los que se valen las finanzas sustentables, son los bonos verdes y Chile, en junio de este año, fue el primer país latinoamericano en emitir uno de ellos. ¿De qué se trata? Al igual que los tradicionales, éstos son títulos de deuda emitidos por instituciones públicas o privadas que están calificadas para manejarlos. No obstante, lo que diferencia a los Bonos Verdes, es que se establece el compromiso de que los fondos recaudados sólo pueden financiar -o refinanciar- proyectos que protejan el medio ambiente. El monto de la emisión del bono soberano chileno se estableció hasta US$1.500 millones en los mercados externos. Así, el país vecino, comienza a materializar su conciencia medioambiental, a la vez que responde al creciente interés de los inversionistas. Al respecto, Pablo Cortínez, economista con amplia experiencia en el mercado de capitales, ofreció una visión positiva, entendiendo que esto fortalece el compromiso de la comunidad internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, acorde con la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.  «Me parece que es lo más lógico porque un país tiene que cumplir con sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) y qué mejor que el sistema financiero pueda llegar a financiar este tipo de cuestiones. La asignatura pendiente es desarrollar el mercado local, pero creo que estamos en camino». Además, el especialista comparó el escenario local con el que se vive del otro lado de la cordillera y, si bien aclara que todavía queda camino por delante, las expectativas son positivas. «La situación de Chile a nivel macro, es muy distinta a la de Argentina, lo cual quiere decir que a nivel nación, así como provincias o municipios de Argentina, pueden comenzar a prepararse a efectos de estar en condiciones de emitir un bono de ese tipo en los próximos meses o año», indicó. «No es el momento desde lo financiero por las tasas de interés, pero sí para aprovechar para capacitarse, estructurar y evaluar cuáles son los requisitos que demanda este actual mercado de nicho  para estar en condiciones de salir al mercado cuando sea necesario». 

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