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«Al hambre se lo combate con trabajo»

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ENTREVISTA A LEONARDO DUVA, PRESIDENTE DE GESTARA 

Un viaje al interior de la «Economía social y solidaria». El rol de  GESTARA durante los últimos años acompañando a los trabajadores, no solo en sus posibilidades de desarrollo, sino desde lo anímico para no bajar los brazos. Además, los temas clave de la agenda 2020 y una deuda pendiente del sector: profundizar en la Responsabilidad Social de manera estratégica.

Son más de 4 millones de personas a las que -en su mayoría- el mercado laboral les cierra las puertas antes de que puedan ingresar o como sucedió en los últimos años en la Argentina, los expulsó dejándolos en la pobreza. Quienes forman parte de la economía social y solidaria, conocen de crísis económicas pero también de sacrificio, perseverancia y conciencia colectiva. De y para este sector, nació el Grupo de empresas sociales y trabajadores autogestionados de la República Argentina (GESTARA), que actualmente nuclea a 2000 trabajadores organizados entre cooperativas y emprendedores. Desde allí promueven y afianzan los lazos solidarios con los trabajadores con un gran objetivo: generar empleo y lograr mejorar su calidad de vida.

En este diálogo, Leonardo Duva, presidente de la entidad, relata como transitaron los últimos cuatro años de lo que el define como la «enfermedad neoliberal» que contagió a este pueblo, dejando a su paso miles de personas en la pobreza, pero una cultura del trabajo intacta. El dirigente hace además, un repaso por los pilares que definen al conjunto de estos actores sociales, explica las expectativas de cara a los cambios políticos en el país y deja planteada la deuda pendiente que tienen en torno al avance en Responsabilidad Social de manera estratégica en las organizaciones del sector.

Siempre se habla del potencial que tiene el sector de la economía social y solidaria, ¿dónde radica esa fuerza?

El principal potencial es que es un gran generador de trabajo. Cuando la economía se empieza a mover -que muchas veces es a raíz de la acción del Estado- este sector automáticamente toma dos o tres puestos de trabajo y empieza a consumir. Además, este sector entiende la plata como un medio, no como un fin. Por eso, la inclusión, la distribución, son pilares que tenemos por naturaleza. En algún punto, somos los que absorbemos los puestos de trabajo que el sistema laboral formal muchas veces descarta, ya sea por edad, por falta de conocimiento o por condición social. Pero nosotros tenemos una visión totalmente distinta, que se basa fundamentalmente en la relación humana.

¿Cómo transitaron desde GESTARA estos últimos años, adversos en términos económicos y sociales? y ¿De qué manera acompañaron a los trabajadores?

Fueron años malos pero fuimos buscando herramientas con mucha creatividad, esfuerzo y mucha militancia. Nos enfocamos en el tejido de redes, porque sentíamos que era una de las formas de contenerlos frente a algo que se iba cayendo y destruyendo todo el tiempo. Generamos muchas herramientas para sostener esa red, como por ejemplo convenios con sindicatos, porque entendemos que son instituciones representan a los trabajadores pero que a la vez tienen poder económico. Buscamos que sus trabajadores, consumieran con descuentos, que pudieran obtener los mismos beneficios que ofrecen las grandes empresas y por otro lado, apelamos al sindicato como actor que consume, por ejemplo comprando guardapolvos, juguetes, regalos, productos gráficos. Todo eso lo hicimos a través de una relación de compañerismo en el marco de esta situación particular.

Sumado a eso, contamos con cuatro Tiendas de la Economía Social que son espacios para transformar la realidad en forma organizada y con un proyecto colectivo. Sabíamos que había que contrarrestar construyendo otro modelo de consumo y esta es una forma de luchar contra la centralización en los grandes centros comerciales o los espacios de poder económico. En esta misma linea, lanzamos una app que conecta al vendedor con el comprador, permite adquirir productos y contratar servicios de la economía social, solidaria y popular desde el celular. De este modo usamos la tecnología para generar trabajo. Además, contamos con capacitaciones en diversos temas, entre otras acciones y programas. También en este tiempo, nos hemos vinculado con el Estado nacional porque entendíamos que había que seguir demandando políticas públicas. Fue difícil, pero hicimos el intento porque, como organización, nos correspondía.

¿Qué expectativas tienen respecto del nuevo gobierno nacional y cuáles cree que son los ejes de trabajo en torno a este sector?

Para la nueva etapa el desafío fundamental es la generación de trabajo. Al hambre se se lo combate con trabajo. Creo que más allá de las políticas públicas de emergencia de los primeros meses, esa es la única forma salir de estas problemáticas. En ese marco, una de las cosas que nosotros venimos discutiendo hace mucho tiempo, es cómo darle formalidad a este sector. Planteamos que debería haber un registro y un estatuto del trabajo autogestionado. Eso inicialmente podría ayudar a dimensionar lo que desde allí se genera y -por ende- modelar un formato de políticas públicas dirigidas al sector. En la política que se viene, hay que mirar de qué manera se distribuye lo que generamos los argentinos, que es a través del esfuerzo de trabajo y de nuestras riquezas. Una de las herramientas más potentes que tiene el Estado nacional es su capacidad de compra, pero muchas de las veces nosotros no podemos acceder a eso porque está concentrado en algunos proveedores.

Leonardo Duva, presidente de GESTARA.

Otra de las expectativas tiene que ver en cómo podemos mejorar la relación entre el productor y el consumidor, promoviendo cadenas de valor sociales que no tengan una lógica de intermediación económica usurera. Por otro lado, destacamos el rol del sistema financiero que nunca ha acompañado a este sector. Es muy difícil crecer cuando no tenés financiamiento y no siempre es alrededor de subsidios, sino con créditos sociales, acompañados con la orden de compra pública. Eso es lo que le permite a uno poder planificar, pagar una maquina, la logística. Y por último, otro gran tema se centra en los derechos. No puede ser que un monotributista no sepa con cuanto se va a jubilar; que si se corta una mano trabajando en un taller y deba dejar su puesto, no cobre durante dos o tres meses; que no tenga una atención médica como corresponde. Habrá que mejorar todas las condiciones del trabajador.

Si bien este es un sector naturalmente comprometido y responsable, teniendo en cuenta que cobra importancia durante las crisis y deben correr detrás de las dificultades del día a día, ¿tienen la posibilidad de trabajar la Responsabilidad Social de una manera estratégica?

Es cierto que este es un sector que generalmente surge a partir de las crisis y somos quienes sufrimos las consecuencias de lo que se hace mal. La salida que muchos de nosotros encontramos es a través de la autogestión laboral. Por eso, acá encontramos un valor muy fuerte desde lo humano. Muchas de las veces, sin ver la idea de lo sustentable o el triple impacto, lo practicamos sin darnos cuenta.

¿Por donde debería pasar el debate en cuanto a la Responsabilidad Social (RS)?

Es una discusión que tenemos que dar, la sociedad en general pero fundamentalmente el Estado y las organizaciones. Consensuar qué implica la RS. Me parece que no hay forma de que una sociedad se desarrolle si a unos muy poquitos les va bien y a otros muchos les va muy mal. Nosotros entendemos la RS desde esa lógica, que todos aportamos a una sociedad más justa, más igualitaria y si entendemos cuáles son las reglas dentro del sistema capitalista, debemos discutir cuestiones de fondo tales como, de qué manera se genera la riqueza, como se distribuye, quienes las producen. Nosotros -al ser hijos de las crisis- tenemos eso muy naturalizado. En esta nueva etapa nueva deberíamos discutir la RS tanto del Estado como de los privados y eso tiene que estar en la agenda, no puede ser que sea nada mas un título o que las empresas lo usen como una manera de desgravar impuestos o generar recursos.

¿Qué esperan por parte de las empresas?

Dentro de la lógica del sistema capitalista en el que vivimos, las empresas y nosotros tenemos distintos objetivos. Entendemos la plata como un medio no como un fin y ellas no. Esperamos un cambio de lógica donde no busquen tercerizar servicios y productos, sino que lo puedan ver desde el lado asociativo, que sepan que están aportando a un desarrollo económico distinto, de inclusión de gente a la cual el mercado, por sí solo, no le va a dar la posibilidad de incorporarse al mundo laboral. Es casi un debate ideológico, o incluso que va mas allá, es humano.

Si esto sucede en un futuro cercano, ¿estarían en condiciones como sector de asumir ese rol?

Hay un tema que marca la decisiones políticas, fundamentalmente para ser proveedor del estado necesitas cumplir ciertos requisitos que te lo piden, lo cual no lo veo mal. Creo que debería haber una mirada un poquito más amplia para ciertos actores como Pymes y cooperativas, un nivel de flexibilización de condiciones o de algunas normas, leyes requisitos que tiene el Estado, fundamentalmente porque nosotros, entre pagarle a la AFIP o pagarle a un trabajador, vamos a elegir lo segundo. Este es un saldo que nos debemos las organizaciones, militar mucho este tema, porque allí también hay desigualdad. Las empresas en general no son tan estrictas, pero el problema más grande ahí es el del financiamiento, las condiciones de pago, ya que eso no te permite competir en igualdad para ser proveedor.

Durante este ultimo tiempo, seguramente debieron sumarle otro aspecto a su tarea: el acompañamiento anímico a los trabajadores. ¿Cómo lo vivieron?

De dirigentes sindicales nos transformamos en psicólogos sociales. La verdad es que desde lo humano fue durísimo, porque tambien vimos muchos compañeros quebrarse, enfermedades que empezaron a generarse producto de esto. Lidiamos con la creencia de que cuando se levantan temprano les va bien, pero se afligen cuando les va mal porque consideran que es su culpa. Hubo mucha contención militante, porque creemos que la militancia es eso, lo humano. Creemos que todo esto gira en mejorar la calidad de vida de nuestros compañeros, en decirle que esto no es un problema personal, que es colectivo. Pero fundamentalmente fue la idea de abrazarnos, de ponernos un proyecto, una meta: había que salir de esta tormenta. No sabíamos si quedaban cuatro años más, pero si eso sucedía, ya habíamos acordado seguir reforzando los lazos y las redes. Porque abajo de esto, llegan los problemas sociales más profundos, las adicciones, los territorios abandonados, la gente creyendo que no sirve para nada.

Este es un sector que vive en la lucha, está acostumbrado. Cuando tiene su trabajo, lucha para no perderlo, cuando lo pierde, lucha para volver a incorporarse y en ese sentido lo que hicimos fue mantener el espíritu de lucha bien alto y el orgullo de pertenecer a un sector de trabajadores que decidió no quebrarse. Nos costó muchísimo. Todos hemos llegado bastante lastimados a esta etapa que se viene, pero sabiendo que nos vamos a poder desarrollar y ojalá que esa enfermedad que es el neoliberalismo, como pueblo no nos contagie nunca más.

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