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Mezclar y dar de nuevo

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La tecnología viene de la mano con nuevos desafíos en el ámbito laboral. ¿Cuáles son las ocupaciones y las habilidades que emergen en este nuevo escenario? Un informe de BID, aporta algunas claves para entender las nuevas reglas del juego.

El cambio tecnológico está transformando profundamente las ocupaciones y las habilidades que demanda el mercado laboral en todo el mundo. Esta evolución sumada a un escenario de rápido envejecimiento poblacional, requiere adaptar los conocimientos, habilidades y destrezas de los trabajadores para mejorar sus perspectivas. Cuando los estudiantes de hoy, por ejemplo, deben decidir sobre futuro profesional, se suman ciertas preocupaciones que años atrás no entraban en el debate. Una de elloas, tiene que ver con pensar si las ocupaciones que van a elegir seguirán existiendo en los próximos años o si quedarán obsoletas y serán reemplazadas por robots o algoritmos. Para quienes ya forman parte del mercado de trabajo, a su vez,  estos cambios suponen un motivo de ansiedad por la amenaza de perder sus empleos, ya sea como resultado de la automatización o porque exigirán habilidades para las que no están preparados.

En este escenario incierto, toda la evidencia sobre cómo se están dando estos cambios, tanto en su intensidad o  su ritmo de llegada, resulta de gran valor, para los empleados actuales y los del futuro.

La tecnología es más capaz de sustituir a los humanos en tareas bien definidas y de carácter repetitivo

Por este motivo, desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentaron la edición 2019 de su Informe «El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe» donde se presentan nuevos datos acerca de la evolución de las ocupaciones y la demanda de habilidades en la región. Desde sus páginas, además de describir la situacion actual en torno a esta temática, mencionan la necesidad de «un cambio de paradigma por parte de las personas, las empresas, el sector educativo y los gobiernos». ¿Por qué? «De las personas, porque en un contexto de rápido cambio tecnológico, las habilidades que se aprenden al principio de la vida pierden vigencia rápidamente. La formación continua ya no es simplemente algo deseable, sino absolutamente imprescindible para seguir trabajando y siendo relevante.

En el caso de las empresas, una buena parte del talento que requieren hoy no se encuentra disponible en el mercado. Esto las obliga a desarrollar estrategias de formación mucho más proactivas que en el pasado, transformándose de consumidores de capital humano a productores directos de este» explican los autores. Dejan en claro tambien el rol que les cabe al sector estatal, dandole marco a todos los demás actores. «Los gobiernos deberán buscar nuevas maneras de promover y, en algunos casos, financiar o cofinanciar estos cambios, de forma que sean inclusivos con todas las personas».

¿Qué está pasando?

El contenido del estudio, recorre los principales fenómenos que están delineando la situación actual del mercado laboral. El primero y más destacado, hace referencia a la manera en que la incorporación de innovaciones, está afectando su funcionamiento. «La tecnología es más capaz de sustituir a los humanos en tareas bien definidas y de carácter repetitivo, porque son más fácilmente susceptibles de ser codificadas por un programa o algoritmo» y tal como exponen, los datos, ya lo reflejan en la práctica. «En todas las regiones que componen los países de la OCDE se observa una mayor pérdida de empleo en las ocupaciones más automatizables (como administrativos u operarios de maquinaria)» detallan y agragan otros sectores a la lista: «Por el lado de las ocupaciones automatizables del conocimiento, se registra una pérdida de empleo (y de poder adquisitivo) en el personal administrativo y entre los vendedores, fruto de la incorporación de computadoras, internet y otras tecnologías de la información».

¿Polarización laboral?

Uno de los conceptos interesantes que deja el documento, está relacionado con un fenomeno que ocurre fruto de estos desplazamiento entre ocupaciones: la polarización del mercado de trabajo. Según se explayan los autores, se da cuando «de manera simultánea, aumentan los salarios y la participación en el total de empleo de las ocupaciones con mayores y menores salarios, mientras que los salarios y la participación de ocupaciones medias disminuyen. Muchas de las ocupaciones que están siendo desplazadas pagan salarios que se tienden a situar en el intermedio de la distribución salarial, forzando a muchos trabajadores a ocuparse en otros empleos. Por el contrario, los empleos con mayores y menores niveles salariales crecen». ¿A qué se debe? Se funda en que «los desplazados, generalmente, se ocupan en trabajos de menos ingresos, mientras que los nuevos trabajadores, que están más educados y conocen nuevas tecnologías, obtienen empleos con salarios más elevados». Así, los resultados que se obtienen a raíz de este fenómeno – que está ocurriendo en la mayoría de los países desarrollados- se traducen en mayor desigualdad económica.

Parrafos más adelante en el documento, el eje de análisis se corre y nuevamente se abre un nuevo e interesante debate cuando se preguntan: «¿Hasta qué punto esta recomposición de ocupaciones se explica por el cambio tecnológico?». Para responder a esto, indican que  «el análisis de la recomposición del empleo (entre ocupaciones poco y muy susceptibles de ser automatizadas y entre ocupaciones manuales y del conocimiento) revela que el trabajo manual altamente automatizable ha sufrido una importante caída en América Latina y el Caribe.

La destrucción de empleos producto de la tecnología vendrá acompañada de la creación de otros nuevos, tanto en ocupaciones existentes como en otras difíciles de imaginar.

Este fenómeno, es similar a lo que sucede en economías más desarrolladas, donde también se observa una caída pronunciada de este tipo de ocupaciones, como conductores u operadores de maquinaria». Como contrapartida a esta información, explican que la otra cara de la moneda se materializa en el crecimiento de ocupaciones manuales poco automatizables que, por lo general, se encuentran en el ámbito de los servicios (personal de limpieza, preparación de alimentos, o profesionales de la belleza). Esto -aclaran- ha ocurrido en todos los países, a excepción de Brasil y Paraguay.

En linea con esto, detectan algunas otras particularidades en latinoamérica que la diferencian de lo sucedido en países desarrollados. «La automatización no ha impactado en profesiones del conocimiento donde las personas pueden ser más fácilmente sustituidas por tecnología (como es el caso de personal administrativo). En la mayoría de los países analizados, estas ocupaciones tuvieron un incremento en la región» explican y ensayan una posible explicación, fundada en que América Latina y el Caribe, la absorción de tecnología de la información en ocupaciones del conocimiento no ha sido tan rápida como en países más desarrollados, por lo que -advierten- podría observarse una reducción del empleo en estas ocupaciones en los próximos años. La excepción se encuentra en Chile, Bolivia, Jamaica y México, donde este tipo de empleo sí ha caído en mayor medida. Otra diferencia importante de la evolución de las ocupaciones en la región con respecto a las economías más avanzadas, presentadas en el documento, es el comportamiento de los salarios. Al contrario que en los países desarrollados, las ocupaciones del conocimiento experimentaron incrementos salariales inferiores a los de ocupaciones manuales. Durante el periodo analizado, que coincide con un incremento importante en los precios de las mercancías producidas.

Llegando al final del documento, se visulumbra una mirada positiva de cara al futuro, cuando remaran que a pesar de los hallazgos presentados, los avances tecnológicos a lo largo de la historia han venido de la mano de una apertura hacia nuevos oficios y ocupaciones, lo que termina siendo así, un fuente de nuevos empleos. «La destrucción de empleos producto de la tecnología vendrá acompañada de la creación de otros nuevos, tanto en ocupaciones existentes como en otras difíciles de imaginar. A lo largo de la historia, la introducción de nuevas tecnologías ha creado riqueza, que a su vez ha generado una mayor demanda de bienes y servicios. Esto se ha traducido en un crecimiento del trabajo, particularmente en aquellas ocupaciones difíciles de automatizar, como es el caso de muchos servicios. La tecnología también ha sido una fuente de nuevos empleos». Para graficarlo utilizan ejemplos como: pilotos de drones, gestores de redes sociales o expertos en datos masivos.

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