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Con el clima no se negocia

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CUMBRE DE ACCIÓN CLIMÁTICA, NUEVA YORK 

Frente al agravamiento de la crisis climática, dirigentes de gobiernos, empresas y sociedad civil anunciaron sus planes para enfrentarla. “En la Cumbre no se negocia porque no negociamos con el clima, en la Cumbre se acciona” dijo Antonio Gutterres, Secretario General de ONU. Un balance final que deja un sabor agridulce.

La serie de cumbres mundiales para tratar la crisis climática global, organizada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tuvo otro episodio. Esta vez, la locación fue la ciudad estadounidense de Nueva York y el objetivo sigue en línea con las anteriores reuniones: que los países presenten los compromisos para acercar al mundo al cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París. Este documento firmado en 2015 por 195 países, (hoy 197) busca limitar el calentamiento global a -al menos- 2° C, y lo más cercano posible a 1,5 ° C, en comparación con los niveles preindustriales. En la práctica, esto requiere que deberán reducir sus emisiones en un 45% para 2030, poner fin a los subsidios a los combustibles fósiles y prohibir las nuevas plantas de carbón después del año 2020, entre otras medidas.

Así, el lunes 23 de septiembre, jefes de Estado y de Gobierno, empresarios y representantes de la sociedad civil participaron de esta convocatoria liderada por Antonio Guterres, Secretario General de ONU, para la cual la consigna fue clara: «Quiero que me informen sobre cómo vamos a frenar el aumento de las emisiones para 2020 y cómo vamos a reducir las emisiones drásticamente para alcanzar cero emisiones en 2050» había anunciado Guterres, meses atrás al momento de hacer este llamamiento.

De cara al futuro.

Como ya se está volviendo una costumbre para estas cumbres internacionales, el resultado alcanzado es agridulce. El común denominador de todas ellas, es la sensación de que los compromisos y acciones que llevan los participantes, en este caso a Nueva York, siguen siendo insuficientes para afrontar la crítica situación. «Para que sean efectivos y fiables, estos planes no pueden enfrentarse a la reducción de forma aislada: deben mostrar una vía hacia la transformación completa de las economías siguiendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible. No deberían generar ganadores y perdedores, ni aumentar la desigualdad económica» proponían desde Naciones Unidas en los anuncios previos a esta reunión.

El reconocimiento de que la lucha contra el calentamiento global debe acelerarse rápidamente, tuvo consenso en la teoría. Por ahora, resta esperar para evaluar los resultados de esas acciones propuestas.

Greta Thunberg, durante su impactante discurso.

Antonio Guterres, Secretario General de ONU.

Por una parte, el balance final indica que 77 países se comprometieron a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a cero neto para 2050, mientras que 70 países anunciaron que aumentarán la ambición de sus planes de acción nacionales para 2020 o han comenzado el proceso para hacerlo. Además, más de 100 líderes empresariales realizaron acciones concretas para alinearse con los objetivos del Acuerdo de París y acelerar la transición de la economía gris a la verde, incluidos los propietarios de activos con más de $ 2 billones en activos y las compañías líderes con un valor combinado de más de $ 2 billones. Muchos países y más de 100 ciudades, incluidas las más grandes del mundo, anunciaron nuevos pasos significativos y concretos para combatir la crisis climática. Un dato destacable, pone en el centro de la escena a los países más pequeños y en desarrollo, ya que fueron quienes hicieron las mayores promesas, a pesar de que son los que menos contribuyen al problema.

Hacia el interior de este panorama general, algunos casos marcaron cierta diferencia. Francia, por ejemplo, anunció que no firmará ningún nuevo acuerdo comercial con países que tienen políticas contrarias al Acuerdo de París. China por su parte, indicó que planea reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en más de 12.000 millones de toneladas anuales, y que seguiría un camino de alto crecimiento de calidad y desarrollo bajo en carbono. Desde la Unión Europea expresaron que destinarán al menos el 25% de su próximo presupuesto a actividades relacionadas con el clima. Por último, el encuentro sumó formalmente un integrante sustancial: Rusia. Horas antes del comienzo de la reunión, el primer ministro de ese país, Dmitry Medvedev, firmó una resolución gubernamental que confirma su adhesión definitiva a esta iniciativa.

En contrapartida, el alcance de la reunión se vio empañado por ausencias de los principales emisores de gases de efecto invernadero o por respuestas esquivas a peticiones concretas de ONU para determinados países.

Así, por ejemplo, el presidente de China, gran emisor de CO2 junto con Estados Unidos, no asistió a la cumbre -y en cambio- envió un representante en su nombre. El anuncio que realizó acerca de la reducción de emisiones de ese país no aportó cambios transcendentales en la acción climática, que sigue sin anunciar cuando llegará a su ‘peak’ (nivel máximo) de emisiones y empezará a reducirlas de forma real.

En el caso de India, el primer ministro Narendra Modi ha esquivado la petición del secretario general de Naciones Unidas de reducir la dependencia del carbón y se ha limitado a indicar que su país incrementará el uso de energías renovables. Tres de los cuatro países con los mayores planes de expansión del carbón – India, China y Turquía – fueron invitados a hablar en la cumbre, pero ninguno de ellos se comprometió en firme a abandonar esta fuente de energía contaminante y de elevadas emisiones de gases que provocan en cambio climático.

El gran ausente -a medias- fue Estados Unidos ya que su presidente Donald Trump, quien había anunciado que no asistiría, llegó por sorpresa al auditorio donde se celebraba la cumbre, pero no intervino. Trump ha expresado públicamente que «no cree» en el cambio climático y en consecuencia, una de sus primeras medidas como mandatario fue retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París, acción que recién podrá efectivizarse en 2020. Argentina por su parte, ratificó las metas de reducción de emisiones de carbono subscriptas en el acuerdo, para lo cual focalizará su estrategia en los sectores de energía, agricultura, bosques, transporte, industria y residuos.

A través de estas medidas “se logrará al año 2030 un ahorro de más de 109 toneladas de dióxido de carbono”, indicaron desde Cancillería Argentina.

Bruno Rodriguez, el representante argentino, junto a Greta Thunberg.

La voz de los jóvenes se hizo escuchar

Sin dudas, una mención aparte en el desarrollo de este encuentro, la merecen los jóvenes. Más de 500 activistas de varios países fueron invitados por las Naciones Unidas para participar en esta cita antes de la llegada a Nueva York de los líderes mundiales para la cumbre sobre el clima el lunes y la Asamblea General el martes. Bajo el título la «Cumbre de la Juventud sobre el Clima» recibió un gran caudal de la atención, principalmente por el fuerte impacto mediático que produce en cada una de sus exposiciones la activista sueca de 16 años, Greta Thunberg. Casi al borde de las lágrimas puso en palabras la indignación que la indiferencia que -los adultos en general y los mandatarios y líderes mundiales en particular- demuestran hacia el cambio climático. “Yo no debería estar aquí, es un error. Yo debería estar en la escuela. Me están robando todo con su discurso vacío. La gente está sufriendo, muriendo, y los ecosistemas están colapsando. Sólo hablan de dinero y sus cuentos de hadas. No escuchan a los científicos que hace 30 años dicen lo que pasa”, sentenció. Y remató: “Los jóvenes estamos empezando a comprender la magnitud de su traición. No los vamos a perdonar”.

Argentina también tuvo un representante que -con un tono muy preciso en su discurso- cautivó a los asistentes. Bruno Rodriguez, fundador de la agrupación Jóvenes por el Clima Argentina, dijo que «la crisis del clima y ecológica es la crisis política de nuestros tiempos, la crisis económica de nuestros tiempos, y la crisis cultural de nuestros tiempos». Luego expresó: «Muchas veces escuchamos que nuestra generación deberá resolver los problemas creados por los gobernantes actuales, pero no esperaremos pasivamente (…) Llegó la hora de que seamos los líderes».

Thunberg y Rodriguez junto a otros integrantes del movimiento juvenil, denunciaron en la cumbre a Argentina, Francia, Alemania, Brasil y Turquía por violar, mediante inacción, la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. El grupo de denunciantes proviene de 12 países distintos y cuenta con la ayuda del estudio de abogados internacional Hausfeld y la bendición de Unicef. La denuncia es parte de un «protocolo opcional» desconocido de la convención: desde 2014 autoriza a los niños a presentar una queja ante el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, si estiman que sus derechos fueron denegados. Con esta presentación, se supone que el comité debe investigar las presuntas violaciones y luego hacer recomendaciones a los Estados para detenerlas.

El canciller Jorge Faurie y el secretario de la Nación, Sergio Bergman, replicaron la denuncia. Faurie aseguró que Argentina “tiene una actitud de contribución” para reducir los daños provocados por el cambio climático y que “es bajo contaminante” en relación con países desarrollados. “Hay que poner en perspectiva correcta las afirmaciones de adolescentes y jóvenes que tienen una gran preocupación frente al mundo que va a haber más adelante, pero en ese rol Argentina tiene realmente una actitud de contribución para un país que es bajo contaminante en comparación con países desarrollados” concluyó.

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